Muchacho pa´bobo ese Trump

En la República Bolivariana de Venezuela, a las personas que son muy quedadas, achantadas, algo tontas o erráticas en su forma de actuar, se les acuña el dicho criollo: "muchacho pa´bobo". Hugo Chávez, se lo acuñó en alguna oportunidad, al candidato opositor Henrique Capriles a quien derrotó –magistralmente- en la Campaña Admirable de 2018. Unos meses después, lo haría también el hoy Presidente Constitucional, Nicolás Maduro Moros; por fortuna, para Capriles, la cosa llegó hasta ahí pues en una sopita se convirtió, en términos de confrontación electoral. Donald Trump, ha resultado un rival más rudo, que no descarta ningún arma para utilizar en su confrontación contra Venezuela, China, Rusia, Irán, Nicaragua, Cuba o Corea del Norte, pueblos contra quienes se ha ensañado con barbarie y brutalidad criminal. Al punto, que los llamados a levantar sus "sanciones" y bloqueos a medicinas y alimentos, que mantiene su gobierno contra dichos países, se ha hecho el ciego, mudo y sordo, como si la cosa no fuera con él. Covid-19, se le ha enfrentado en términos de igualdad en rudeza criminal y le ha asestado al pueblo estadounidense, golpes certeros en términos de vidas humanas; 12 mil 748 muertos y 394 mil 587 contagiados de la enfermedad, son la muestra de que los EEUU se ha convertido en el líder de la pandemia, y la mejor evidencia de lo que fuera la potencia hegemónica del planeta, no cuenta con un sólido Sistema de Salud, que garantice la vida del pueblo estadounidense. Bien es conocido, por todas y todos, en los EEUU, la salud depende de la autorregulación del mercado y nadie más que los venezolanos y venezolanas, saben lo que eso significa. Un bien, tan preciado como la vida, hoy le puede costar X dólares en una clínica privada, pero mañana le costará 100 veces X dólares, y pasado mañana 1000 veces X dólares, después, Usted no tendrá suficiente dinero para cancelar por su salud, por su vida, convertida en una mercancía más, autorregulada por el mercado y como tal, si sube el dólar se devaluará en consecuencia. Por fortuna, el pueblo venezolano cuenta con la protección del Estado Bolivariano, quien es el que ha venido sufragando los costos del tratamiento de aquellos pacientes que han acudido a clínicas privadas.

Lo cierto es, que Covid-19, ha desmontado a Donald Trump de su trono de emperador del planeta, como se cree, y lo ha convertido en un simple ser humano más. Lo mismo, ha hecho del premier británico Boris Johnson, quien se creía un Dios que podía disponer de las vidas de los adultos mayores ingleses, recluirlos, aislarlos y dejarlos morir; hoy, Covid-19, ha recluido al otrora "Dios" y lo mantiene en cuidados intensivos. Lo mismo, ha pasado con Jair Bolsonaro, quien se burlaba de Covid-19 y anunciaba días de fiestas los días 21 y 22 de marzo, en conmemoración a su cumpleaños y el de su esposa, no hizo lo suyo Covid-19, enfermándolo, sino que los militares se encargaron de poner orden en la conducta –rumbera- de Bolsonaro y ahora Brasil, cuenta con un presidente –tutoreado- por las propias FFAA brasileñas. Covid-19, se ha encargado de ir poniendo la vida por encima del mercado; arreciando el número de contagios y muertos, creando conciencia en la humanidad de cuán importantes son. Obviamente, la fuerza de la naturaleza, se ha mostrado muy superior a la de las Armadas y Ejércitos de las principales potencias militares del planeta. "El nuevo coronavirus tiene un diámetro de 60 a 140 nm. La proteína espiga se encuentra en la superficie del virus y forma una estructura en forma de barra…" (The Coronavirus Prevention Handbook, Chief Editor Wang Zhou, MD). Covid-19, es apenas una molécula de proteína, protegida de grasa, según cuenta una propaganda explicativa de quien es Covid-19, transmitida en los canales de televisión, que solo podemos ver por microscopio pero que ha paralizado portaviones, fragatas imperiales y ejércitos enteros. Que libra su guerra en el ámbito de la salud, pero que ha traído el silencio de los misiles, bombas y balas, ha hecho posible la paz en el planeta.

Gobiernos, que hasta semanas atrás se mostraban al mundo como ejemplos de buen trato a sus ciudadanos y ciudadanas, hoy muestran su verdadero rostro en el hurto de materiales sanitarios –mascarillas y ventiladores- adquiridos por su vecinos o países con los que comparten asociación comunitaria como Europa, mostrando al mundo entero la poca solidaridad que tienen con sus supuestos aliados. Por fortuna, la solidaridad no ha desaparecido de gobiernos de países como China, Cuba, Nicaragua, Rusia y Venezuela, quienes comparten y ofrecen a sus pueblos vecinos, toda su carga de solidaridad y ayuda compartida, en insumos sanitarios y personal médico, que se ha mostrado tan escaso en el planeta.

Donald Trump, como era de esperar, ha entrado en desespero frente a una realidad que no ha sabido interpretar. Su inmadurez, en gestiones de gobierno público, lo ha colocado en el diván para tratamiento. De aquel "virus chino", cuando apenas se iniciaba la pandemia y la misma se recluía en Wuhan, China, una vez que se fue expandiendo por todo el planeta pasó a convertirse: "Va a salir todo bien", o "es un problema pequeño" peor aún: "se irá en abril con el calor". Pues bien, llegó abril –ciertamente con el calor- solo que el epicentro de la pandemia, que estuvo en China, hoy está en los EEUU y las cifras, son espeluznantes. El control de la pandemia, no ha sido posible en territorio de los EEUU, pese a que tanto China como Rusia, han mostrado su solidaridad con el pueblo de los EEUU, y han enviado insumos médicos a ese territorio. Aún, al día de hoy, Trump, se resiste a decretar la cuarentena social en el Estado de la Unión, pese a es la mejor medicina recomendada por la OMS contra Covid-19. Parar la cadena de contagios, sanar al enfermo y aislar al virus y derrotarlo con saneamiento básico. Algo tan sencillo y económico, que no pueden ver quienes privilegian el mercado por encima de la vida.

Obviamente, se le ha escapado de las manos la contención de la pandemia a Mr. Trump, y en su desespero ahora arremete contra la Organización Mundial de la Salud. "La OMS la pifió de veras. Está financiada principalmente por Estados Unidos, pero, por algún motivo, es muy Chinacéntrica. Lo vamos a mirar bien. Afortunadamente rechacé su consejo de mantener nuestras fronteras abiertas a China. ¿Por qué nos hicieron una recomendación tan equivocada?", escribió Trump en su cuenta tuiter. Recordemos, que en marzo, luego de su conversación telefónica con el líder Chino, Xi Jinping, ese mismo Trump manifestaba: "China ha venido trabajando muy duro para contener el coronavirus. Los Estados Unidos aprecian enormemente sus esfuerzos y transparencia. Todo saldrá bien. En particular, en nombre de los ciudadanos estadounidenses, quiero agradecer el presidente Xi". Hoy, si bien, no arremete –frontalmente- contra China, acusa a la Organización Mundial de la Salud, OMS, de "Chinacéntrica". Esto, mientras que por primera vez, Trump, saca de su discurso de guerra a Venezuela, Cuba, Irán, Corea del Norte y Rusia.

La OMS, tiene quien la defienda. Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, ha sido enfático en su defensa de la loable labor que viene haciendo la OMS en la contención de la pandemia: "Ha hecho un gran trabajo ante el Covid-19 al apoyar a los países con la distribución de millones de equipamientos médicos y también con entrenamiento de profesionales". Sin dudas, la humanidad recordará al Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus por su gran labor en defensa de la especie humana y como comandante general de esta batalla contra Covid-19. Venezuela, país vanguardia en esta batalla por la vida, salió también en defensa del Dr. Tedros: "El señor Donald Trump, pretende trasladar lo que ha sido su irresponsabilidad en el manejo de la pandemia en los Estados Unidos de Norteamérica, -culpando- a la OMS", expresó la vicepresidenta Ejecutiva de la República, Delcy Rodríguez. Esta opinión tienen un peso importante ya que ningún país, como Venezuela, se ha aferrado a las recomendaciones de la OMS, las cuales ha seguido al pie de la letra y los resultados están a la vista de todas y todos aquellos que lo quieran constatar: 165 enfermos, 07 muertos y 65 recuperados, al día de hoy 08 de abril. Resultado, que ha sido posible gracias al apoyo de Cuba, China, Rusia y sobre todo de la OMS. Por supuesto, Venezuela, cuenta con un poderoso Sistema de Salud Público y Gratuito, un staff de profesionales de la salud comprometidos en resguardar la vida del pueblo venezolano, y, además, los test de despistaje son gratuitos. Lo que, sin dudas, repercute –quiéranlo ver o no quieran- en esos extraordinarios resultados que hoy nos permiten concluir en que la pandemia ha sido contenida y la cuarentena social voluntaria es una realidad incuestionable, única en el mundo. Hecho, que molesta –muchísimo- al inquilino de la Casa Blanca quien no logra explicarse que ese pequeño país que se obsesionó en destruir, goza de buena salud y es ejemplo para el mundo.

El Donald Trump, que hemos apreciado esta semana de comienzos de abril en que según él, Covid-19 se iría o desaparecería, es un presidente frustrado ante una realidad inesperada. Complejo de culpa, ante miles de sus compatriotas llevados a la tumba por Covid-19, sin que su presidente haya hecho nada por impedirlo. Culpa y vergüenza, son conceptos diferentes pero asociados. Trump, siente culpa ante lo que fue su conducta, desacreditando o minimizando al virus ("he cometido un error, se dice ahora"). Mientras que la vergüenza, implica una auto descalificación que Trump, no asume como propia sino que la proyecta en la OMS ("el Dr Tedros, gestionó mal la pandemia no yo"). El "yo no fui", típico de los actores políticos de la derecha internacional, que nunca asumen la responsabilidad de sus desastres. Pero, ¿Qué será la vida de Trump cuando la humanidad conozca la verdad de Covid-19, quién lo creó y dónde?…



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Henry Escalante


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