Jennifer Psaki, como el cloro, aclara. ¿Falso, EEUU, nunca promueve golpes?

No sé si me asombré, porque en verdad me quedé o me fui para el limbo, pese que ese espacio el Papa anterior, de un plumazo, sin consultarle al soberano que le tenía como una opción soportable mientras tanto, lo eliminó de cuajo, cuando leí que la Vocera del Departamento de Estado Jennifer Psaki, tuvo la "originalidad" de afirmar ante periodistas norteamericanos, que de ella se rieron, EEUU "no apoya ni promueve cambios de gobierno a través de medios ilegales". Aunque creo, por mi inocencia, como lo probaré de seguidas, que más bien me fui al limbo, como quien se ancla en tercera, esperando que alguien impulse la carrera.

Ampliando sus declaraciones, continuó diciendo "Como política de larga data no apoya EEUU transiciones por medios inconstitucionales. Las transiciones políticas deben ser democráticas, pacíficas y legales". ¡Dígame eso, de larga data! ¡Como también dígame esa sobre palabrita puesta de moda que a uno le parece la espoleta de una granada, pero no aquella espoleta de utilería con la cual Ramos Allup montó un show!

Mi asombro o viaje supersónico a ese limbo que, pese a todo, existe en cada uno de nosotros, donde vamos cuando nos quedamos sin "señal o línea", para decirlo a la moda de ahora, esa misma cuando uno va a sacar unos reales del banco, intentar sacar una planilla por unos dólares para la compra electrónica, pagar el teléfono, luz o agua y la persona encargada nos dice de mal humor o simpatía y delicadeza, según le haya ido en sus asuntos, con tierna sonrisa o desafiante revirón de ojos, "no hay línea o punto de venta", se debió al haberme enterado cuán de pulcras, respetables y magnánimas son las políticas de EEUU y uno por años, mal pensado y sobre todo envenenado por extremistas de toda pinta, había creído todo lo contrario.

¡Qué mal invertí mi tiempo, tal como ahora evalúo! ¡De valioso tiempo, de repente se me convirtió en un tiempo cochino! Me lo pasé malamente o perdí estudiando en escuelas de historia, leyendo vainas llenas de veneno, infamias y mentiras; repitiendo cosas que otros inventaron y hasta yo mismo, sin saber de dónde ni por qué, escribí, dije, montones de veces cosas de las cuales ahora me avergüenzo! ¡Qué tarde he llegado a saber que eso de acusar al país del norte, ese que sólo saca sus militares, bombas nucleares, drones destructivos, policías solo mata afroamericanos, asiáticos y latinos, para prodigar libertades, imponer la justicia y velar por el cumplimiento de los principios constitucionales, aunque eso tampoco le compete, pero lo hace por demasiado bueno, es una villanía propia de la gente mala que la es del mundo todo, menos quienes gobiernan en la Casa Blanca y los enanitos de la corte que forman la OTAN!

¡Cómo pasar por alto que ese es el país de Tarzán de los monos, el Capitán Maravilla o Marvel, el mismo a quien luego llamaron Superman, el Hombre Araña o Spiderman, el hombre invisible, Batman y Robin y el Rambo de Sylvester Stallone, héroes hechos sólo para salvar a la humanidad de los malos, que los son todos los habitantes de otros países y hasta en toda la galaxia y fuera de ella!

¡Hay que reescribir la historia! ¡Hay que lanzar a la basura todos esos libros, diarios, revistas, crónicas, videos que hablan de golpes dados por EEUU, en los cuales se escribieron o construyeron una historia al revés! Ahora sí es verdad que entiendo a Eduardo Galeano cuando habló del mundo al revés. Había creído hasta ahorita que eran EEUU, sus embajadores, policías secretos y descarados, sicarios, mercenarios y marines, quienes daban golpes o ponían a unos jipatos y cipayos a darlos por ellos. Pensé que los marines y los mercenarios o contratistas de la guerra, bellamente llamados con ese eufemismo para mostrar su naturaleza bondadosa y sus fines caritativos, más útiles que la Cruz Roja, quienes andaban por allí metiéndose en cualquier parte a hacer la guerra, dar golpes o inducirlos, porque eso me hicieron creer mis maestros, muchos de los cuales ahora están en la MUD y en la oposición toda y, ese poco de libros en los cuales mal invertí mi vida. ¡Qué mal me hicieron Pompeyo Márquez, Teodoro Petkof, Manuel Caballero y hasta Germán Carrera Damas, quienes tuvieron mucho que ver que me formase aquella aberrante imagen de los gringos y para más vainas ellos se fueron hace tiempo al lado de ellos y a mí me dejaron del lado de acá, hasta ahorita que me sacó Jennifer Psaki!

Esos muchachos que empezaron con sus manitas blancas aquí, porque antes lo hicieron en Europa para desestabilizar gobiernos legales, luego dieron paso a los violentos quienes desde el principio iban en la retaguardia; estos últimos puestos al final, vistos los fracasos y las ridiculeces puestas en escena, a la vanguardia a impulsar sus violentas guarimbas, nunca, jamás en la vida, han tenido nada que ver con la Casa Blanca. Esos son también los mismos embustes que desde niño me metieron y de la historia falsa que me enseñaron mis maestros desde la primaria. Como es falso lo hecho contra Cuba.

Pero lo que más me asombró, no fue haber descubierto a través de la palabra sabia y llena de buena fe de Jennifer Psaki, que todo ese pasado que me contaron y leí sobre la actuación de EEUU, no sólo era embuste, sino ver como los periodistas de ese país que la escucharon se rieron a mandíbula batiente de ella poniendo en duda su sacrosanto juicio. Lo que es peor, alguno de ellos llegó al colmo de repetir cosas como las que leí en aquellos demoníacos libros, escuché en informaciones radiales, siendo mentiras que por ejemplo el gran país del norte, el dedicado a imponer la libertad, el "orden" y la justicia en todas partes donde llegan su marines, aunque nadie les haya llamado, tumbó a Gallegos, impuso a Pérez Jiménez, eternizó a los Duvallier en Haití, al dictador Chapita de Dominicana, en ese país derrocó al maestro Juan Bosch, a Jacobo Arbenz en Guatemala, impuso a los Somoza en Nicaragua, manejó a Panamá como si fuese una hacienda propia, dividió a Colombia, tumbó y asesinó a Salvador Allende, destituyó a Chávez y puso a "Pipino el Breve" Carmona, ayer mismo sacó del poder y en pijama a Manuel Zelaya de Honduras y dejemos esa lista de mentiras hasta aquí porque ya me estoy, como dijese el candidato aquél, arre….o calentándome de decirme a mí mismo y a ustedes tantas mentiras y vilezas.

¡Como es verdad que hasta esos periodistas que acuden a la sala de prensa de Casa Blanca habitualmente son unos mentirosos al servicio de la canalla!

Menos mal, que en la Casa Blanca, hay gente tan blanca y clara como Jennifer Psaki, que como el cloro, a uno lo aclara.

Lo que soy yo, me declaro en campaña para que a Jennifer Psaki, le demos el premio Nobel a la buena fe. Pero temo que le crezca la nariz.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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