Yo te interpelo

 Una vez revisado el “document or paper work” enviado desde la embajada de Washington y asignadas las claves, tareas y acciones a desarrollar, los diputados opositores de la MUD se levantan de la mesa y apresurados salen para montarse en el autobús que los trasladará hasta las puertas de la Asamblea Nacional. Más que un grupo de “honorables diputados”, parecían más bien una mudanza, de esas que hace mi amigo “mascapulga”, donde todo va revuelto,  por ejemplo, la papelera  junto a la olla de hacer mondongo. Así iban ellos, aprendiéndose de memoria el libreto que le habían entregado para sabotear la interpelación a los funcionarios del Estado que ese día se presentarían para informar al país y al mundo sobre las acciones de gobierno que ejecutan.

 La mudanza, perdón, el grupo de diputados de la derecha llegó  con retraso y cada uno fue ocupando su butaca y desde allí mirando hacia todos lados, como viendo quien faltaba, pero ya los diputados revolucionarios estaban allí desde primeras horas de la mañana.  Minutos de silencio que parecían eternos para los diputados opositores se cruzaron como ráfagas en el ambiente, pero en seguida se escuchó la voz del presidente del ente legislativo para darle inicio a la sesión. Después del saludo protocolar, se le solicitó al ciudadano secretario anunciar la puntos de la agenda del día. No  había terminado de completar todos los puntos de la  agenda cuando un joven diputado pide la palabra y arranca de una vez: ¡Epa ministra, yo te interpelo para preguntarte por qué iban a aprobar esa Ley de Universidades, donde se le exigía a nuestras casas de estudio que tenían que rendir cuentas al Estado; donde los profesores debían justificar si daban o no daban  clases; nosotros los defendemos y no estamos de acuerdo que ellos tengan que justificar ni tampoco queremos que para elegir autoridades tengan que consultar a empleados y obreros. El sepulcro se hizo silencio y alguien dijo: ese muchacho tiene más de 12 años estudiando y no ha logrado avanzar ni un semestre. 

 Sin dar tiempo de nada, ni siquiera escuchar las respuestas de la ministra, un segundo diputado, de aspecto cejudo, se levanta de su butaca y “working paper” en mano, lanza manotazos al aire y con signos de angustia grita: Señoooor ministro de PDVSA, porque se están utilizando los recursos que entran por  concepto de renta petrolera para ayudar a la familias pobres, a la misiones y ser solidarios con otros pueblos del mundo. Eso no puede ser. Como un mensaje venido de Dios, se escuchó una voz que le decía: ¡Julito, mejor cállate porque tu recibiste millones y millones de dólares de PDVSA y nunca justificaste nada y te pueden meter preso.

 Siéntate y no mires para ningún lado le ordenó Nikita Nipon, una especie de espíritu japonés que lo acompaña siempre. Luego se levanta un tercer diputado opositor, que al parecer era la primera vez que hablaba allí, porque lucia tembleque. Siguiendo el mismo libreto expresó: Este gobierno del señor Chávez no ha logrado construir ni una vivienda en estos doce años y blabababababa. De la bancada revolucionaria dijeron: “ese diputado tachirense fue director de una institución de vivienda y no logró pegar ni una teja. Todos rieron y eso el presidente de la Asamblea dijo: ¡Bueno, ya escuchamos a estos tres de la escoria escualida, ahora vamos iniciar la sesión de hoy!

(*) Politólogo

eduardojm51@gmail.com



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Eduardo Marapacuto (*)


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