Lo que Santos solía hacerle a Uribe, ahora éste se la aplica, ni más ni menos

En realidad, uno de los grandes “saboteadores” de las relaciones con Venezuela durante el mandato de Uribe, fue Juan Manuel Santos.

Tenían un jueguito de toma y daca bien raro.

Apenas Uribe trataba de hacer un convenio con nuestro país (con todas la posibles trácalas bajo de la manga), inmediatamente aparecía Santos, desde donde estuviese, tratando de aguarle la fiesta a su jefe.

El presidente Chávez infinitas veces se preguntó entonces quién realmente gobernaba en Colombia.

El Presidente Chávez lo decía más o menos en estos términos: “-Si a mí eso, me lo hiciera uno de mis ministros (refiriéndose a Santos), tengan por seguro que yo de inmediato aparecería para ponerlo en su lugar…”

Pero aquella extraña posición de Santos se repitió con el caso de la Operación Emmanuel, con el de los tratados comerciales entre los dos países, en relación con los acuerdos humanitarios, la tensa situación producto de la invasión a Ecuador, etc.

El gran inventor de las computadoras de Reyes fue Santos.

Aquello le daba caché y figuración a Santos ante el Departamento de Estado para presentarse como imbatible sucesor de Uribe. Y en realidad el ex ministro de la Defensa tenía mucho más poder que el propio Presidente de Colombia, y al Uribe se le veía como un vil pelele de sus maquinaciones.

Ahora, a punto de entregar el cargo, ya sin mucho poder, o mejor dicho sin ningún poder, Uribe trata de aplicar la técnica que por mucho tiempo le impuso al que ahora está a punto de sucederle: “Sabotearle” los planes a pocos días de la toma de posesión presidencial, en un gesto del todo similar al que le hacía su ex ministro, y sobre todo para que EE UU, en momentos de su despedida, le tome en cuenta.

Santos tendrá que ver cómo actúa ante este hecho. Si da por ciertas las supuestas pruebas de que varios líderes guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se ocultan en un campamento situado en territorio venezolano o si calla, lo que revelaría que en el fondo no las niega. En tal circunstancia, indudablemente que Venezuela no podría asistir a la toma de posesión de Santos, con lo que Uribe pues, se saldría con las suyas, y la guerrita sería asunto de nunca acabar.

Uribe sin lugar a dudas que le está suministrando a Santos de su propia medicina: dejar en un candelero las relaciones con Venezuela y Ecuador, para que así nadie saque ventaja de su salida del poder.

Al mismo tiempo, Santos no quiere que su mandato se inicie con un estado de total inestabilidad con sus vecinos, aunque por todos los medios su principal fin sea la de mantener excelentes relaciones con Estados Unidos. Se sabe, a fin de cuentas que la administración Uribe resultó pésima, catastrófica y mortal para la imagen de Colombia de cara a América Latina, y eso no está dispuesto a prolongarlo por más tiempo.

Ahí está esa papa caliente, y veremos qué hace ahora Santos con ella.

Interesante.


jsantroz@gmail.com


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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