La vanguardia victoriosa del ALBA

Tal como lo ha indicado el Presidente reelecto, Hugo Chávez, al votar por él, el pueblo ha votado por el proyecto socialista de sociedad, un socialismo en plena concepción y germinación, que ha de transitar por un profundo debate de ideas y sus consecuentes propuestas, a ser evaluadas por el pueblo y aprobadas por la mayoría. En este mismo sentido, al votar por Hugo Chávez, al votar por la Venezuela socialista, el pueblo ha apoyado la integración, la unión latinoamericana y caribeña, la conformación definitiva de la Patria Grande, avanzando con firmeza hacia la Alternativa Bolivariana para la América Latina y el Caribe, ALBA. Con triunfos electorales como los de Bolivia, Brasil, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, los pueblos de nuestra América, entre otras cosas, manifiestan su voluntad unionista, su disposición de conocernos, de compartir, de desarrollar la solidaridad y de avanzar en conjunto. La historia nos da otra maravillosa oportunidad para acercarnos y unificarnos; aunque la dirigencia de algunos de nuestros países le ha dado la espalda a este camino, aunque aún hay gobernantes en proceso de entrega de soberanía y dignidad a Washington, los pueblos han asumido con contundencia el camino de la unidad. Incluso en aquellos países de la región en los que la derecha ha obtenido presuntas, estrechas y pírricas victorias, sus pueblos mantienen claridad, creando opciones progresistas, izquierdistas, en sociedades en las que hace un año no existía opción alguna que fuese alternativa al capitalismo neoliberal. Hoy en día en los países latinoamericanos donde la izquierda no es gobierno, se encuentra como la segunda fuerza a muy pocos puntos de la derecha, a veces víctima de la delincuencia electoral, con tendencia a ganar la siguiente elección al más alto nivel del Estado. Incluso en Colombia, mientras el gobierno derechista de Álvaro Uribe se ve auto minado por sus vínculos con las fuerzas paramilitares y narcotraficantes, el Polo Democrático, la gran opción de la izquierda, se consolida y se fortalece a través de métodos de acercamiento con las bases y consultas democráticas internas.

Venezuela, Hugo Chávez, la Revolución Bolivariana y su socialismo se encuentran a la vanguardia de una serie de inobjetables coincidencias ideológicas y programáticas. Entre ellas, el proyecto común más relevante es la integración, la unión regional; proyecto que no es sólo un camino a seguir, sino el único camino posible si queremos mantener nuestra independencia, la soberanía y nuestra identidad como pueblos. Por ello, es tan importante el firme y amplio apoyo que los ciudadanos venezolanos le han dado a Hugo Chávez. La vanguardia se fortalece y, cual locomotora, aumenta su potencia para hacer avanzar indeteniblemente el tren de la integración. Es precisamente Hugo Chávez el autor intelectual y el mejor practicante de la propuesta del ALBA. Fue Hugo Chávez el único presidente que en 2001, en la Tercera Cumbre de las Américas, objetó la propuesta libre mercantilista del ALCA y llamó a transitar el camino de la democracia participativa y la integración latinoamericana. Venezuela y Cuba firman y desarrollan el ALBA oficialmente en 2004, Bolivia se incorpora en 2006. En 2007 esperamos que se integren otros pueblos con sus gobiernos. Sin embargo, a través de las organizaciones de base, de gobiernos locales, de movimientos sociales, el ALBA avanza por un esperanzador segundo frente, aún más cerca de la gente. El ALCA es cada día más, un mal y fracasado recuerdo de un proyecto anexionista y devastador. El ALBA es cada día más, una vía clara, que no necesariamente se firma bajo esas siglas, sino que viene a convertirse en una metodología social, solidaria y complementaria de integración.

El MERCOSUR, por ejemplo, nacido en plena efervescencia neoliberal en 1991, cuenta hoy con cinco gobiernos progresistas, entre ellos, como hemos dicho, el venezolano, punta de lanza del giro a la izquierda de la región. No en balde el primer viaje que realizó el Presidente Chávez una vez reelecto ha sido a las capitales de los Estados miembros del MERCOSUR, mas Bolivia. Se trata de una clara señal: el gobierno más socialista de América del Sur es ratificado y su líder tiene como primer destino los países del MERCOSUR. Vemos como en la práctica la locomotora se propone impulsar con aún mayor potencia y fuerza este mecanismo de integración. Al darle un énfasis social al MERCOSUR, al consolidar políticas para combatir la pobreza desde sus raíces, al hacer nuestras economías complementarias, al romper los esquemas tradicionales de comercio, al acercar nuestras culturas, al consolidarnos como bloque político ante el mundo, estaremos, no sólo fortaleciendo el MERCOSUR, sino haciendo de este uno de los frentes fundamentales del avance hacia el ALBA, el mecanismo de unión que mayor suma de felicidad le dará a nuestros pueblos.

Siguiendo este camino, iremos conformando ineludiblemente un bloque, un polo de poder, que mientras más sólido sea, más bienestar le brindará a sus pueblos. Por eso, las bases juegan un rol fundamental. No debe esperarse a que los gobiernos logren complejos acuerdos y pasen por tediosas negociaciones. Apelando al ALBA, así como se integran gobiernos y economías, se integran con plena autonomía los pueblos, moldeando desde abajo la propia unión política y social del alto nivel entre Estados. Si los movimientos sociales no establecen redes y alianzas entre ellos, la plataforma del MERCOSUR y del ALBA siempre será débil y podría desplomarse ante las arremetidas imperialistas globalizantes. Es un proceso de unión que se da, al menos, en dos niveles, en dos tableros: el de los gobiernos que representen a sus pueblos; y el de los propios pueblos que lo impulsen con vínculos desde las bases de todos nuestros países. Los trabajadores del campo, los campesinos sin tierra, las etnias indígenas, los trabajadores de la energía, los sindicatos, los obreros, los estudiantes, los académicos, los transportistas, los empresarios nacionalistas, los medios comunitarios, los artistas y deportistas, todos los grupos sociales pueden aliarse, fortalecer sus relaciones directas y reafirmar la unión latinoamericana y caribeña desde abajo. La tarea es pues de todos y de todas. Los pueblos latinoamericanos estamos construyendo un modelo alternativo de sociedad, buscamos incansablemente la justicia social, la igualdad de condiciones. El capitalismo neoliberal en decadencia, se defiende con fuertes coletazos para mantener el control de nuestras vidas y destinos. La unión latinoamericana, incluso la unión del Sur, es una prioridad, debe ser el primer tema en la agenda internacional de todos nuestros gobiernos y de todo movimiento popular. El pueblo Venezolano ha reforzado al máximo la vanguardia de esta unión bolivariana. Las señales son claras. El ALBA es el camino. Es ahora, o talvez nunca.


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Jorge Arreaza M.

Ex-vicepresidente de la República. Ex-viceministro de Ciencia y Tecnología, y ex-presidente de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho).

 jorgearreaza@gmail.com      @jaarreaza

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