¿Con los rusos se vive mejor en Margarita?

Para creer hay que ver, pudiera ser, pero eso es lo que está sucediendo acá en nuestra isla, isla del encanto y de las perlas como dice la canción, además, de atardeceres que dislocan la vista en un remanso de diversos colores ondulantes que provoca volar como gaviotas hacia el porvenir además, cargadas de esperanza y, eso les debe pasar a los turistas rusos cuando, llegan a Margarita de visita y comienzan a pincelar el paso a paso de sus vacaciones dentro de una marea de fortificantes buenas intenciones que, posible es vean el contraste existente con lo que no observan en Europa por más que usen lentes de ilusiones y, lo más seguro que notarán la diferencia del trato que en nada se parece al de los españoles de allá de la península ibérica además, de vestirse de falsos toreros, le mostrarán a los gitanos cantando en alemán, mientras que acá captarán un enlatado de sueños montados sobre olas atractivas y serenas y cobijados de nubes blanquecinas como pájaros de mar por tierra.

Pero acá en la isla es todo lo contrario que, desde bien temprano el día los bañará con agua de lluvia, porque mentira no es que, desde que comenzó la venida de los turistas rusos en Margarita llueve todos los días y como el margariteño no es de cubrirse de paraguas al atrapar sol como le gusta, porque él sabe que si llueve escampa y, como el sol es su compañero de labores del día a día, se lo presta con alegría al turista ruso, para que se trague sus playas que adonde vaya las hallará ardiendo de atracción, menos en Tacarigua que nació en bajada y sus pueblerinos de la siembra viven con sus guacharacas alborotadas que desafinadas cantan al amanecer como al atardecer, y su portachuelo que descansa y siempre sueña despierto.

En la IV-R entre los avatares con sus altibajos de un Puerto Libre que atraía turistas de otros lares, nos llegaban canadienses y más que otro gringo despistado, pero lo cierto es que, lo vivimos, las canadiensas (algunas) se interesaban más en saber quién y en dónde vendían drogas que además de bebidas alcohólicas para consumir y el margariteño de ese tiempo exponiéndose las disfrutó posiblemente a su gusto. O sea alcohol y drogas y quizás, un rato inolvidable y, cómo pasa el tiempo con una Margarita visitada por turistas nacionales, turistas de tierra firme que venían por aire y por mar, menos por tierra que, habiendo dejado Luis Herrera la factibilidad de un puente que nos uniera con tierra firme, ese proyecto quedó a la deriva por bien o por mal, porque no sabemos que sería de nosotros, aunque nuestra idiosincrasia pareciera que sigue intacta cantándole a la vida.

En Margarita mentira tampoco es que, los días fluyen con más amplitud, como con más ánimos de acción y de compra, porque el trabajo de los margariteños es él mismo y posible es que, haya más negocios donde se consigue de todo hasta tabaco de mascar y, por lo tanto más negociantes y, aunque los turistas rusos no se dejen ver por todas partes y posible es que, mi compadre Teodosio los vea y converse con ellos cuando se afinca y afirma cuando dice, esos turistas rusos si que hablan enredado compadre, y además, las colas para cancelar lo que se compre en los nuevos Markets y tradicionales supermercados a la hora que sea, siempre con largas colas con más de 10 productos a cancelar y, no se ve que cancelen con bolívares, ni con euros, ni con rublos, sino con dólares y el que no los tiene, lo más seguro, se preguntará de dónde salen ellos pues, de alguna parte tienen que salir cono nuevos y viejos como se ven y, lo más admirable es que vuelto no hay.

Y otra cosa que para opinar es difícil, es decir o, asegurar si los turistas rusos son simpáticos o agradables, sus mujeres si que lo son me consta, porque he estado en Rusia y con una de ellas en Leningrado pasé y compartí un rato por demás inolvidable y, que jamás dejo de recordar y, allá por primera vez comí caviar y su pez el esturión que, posible es que ellos acá coman nuestras empanadas de cazón que ya son mundiales, sin dejar atrás, las de tripa de perla ni las de pulpo ni las de sapo y, si en verdad traen misiles para acá con lo escandalosos que somos ya sería vox pópuli y el escándalo de los adecos estaría de boca en boca y ahora con Morel gobernador que todavía está planificando como joder al Estado venezolano y pasar desapercibido con más de lo mismo y, en caso que los rusos nos invadan, los margariteños tenemos las chinas para defendernos, pero una vaina es preferible y, es tener a los rusos de aliado con los Estados Unidos de enemigo, alguien tiene que auxiliarnos y sí con los rusos se vive mejor, entonces que esperamos.



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Esteban Rojas


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