De aquella hospitalización por Covid a reincidir en el asalto al cielo… (Dedicado a Juan Veroes)

  1. El año pasado, durante el 24 de 31 de diciembre, mi esposa y yo estuvimos hospitalizados por Covid. No lo difundimos por los medios, no nos hicimos selfies ni siquiera cuando estábamos conectados a bombonas de oxígeno y nos veíamos tan cuchis y bellos. Aguardamos en silencio, en el vientre de la Zona Restringida, pasándola callados, recogidos, esperando a que amainara la tormenta.

  2. Aproveché aquella convalecencia en la clínica para escribir una novela que todavía estoy corrigiendo, y que pienso tenerla completamente lista para este enero que viene. Cuando la tenga lista se la voy a enviar a mis amigos Mario Silva, Alberto Aranguibel, Ricardo Romero, Alexis Ramírez, Carlos E., Gabriel González, Humberto Martínez, Zoila Altuve,…

  3. Cuando nos dieron el alta, a lo largo del pasillo se colocaron médicos y enfermeras para aplaudirnos. No entregaron unos globos que decían: "¡LO HEMOS VENCIDO!", aunque no estábamos seguros, por lo débil y fatigados que nos sentíamos. Fuimos dando leves pasos hacia la salida de aquel CDI, en un día esplendorosamente brillante.

  4. Solos, nadie nos esperaba en ninguna parte, como debía ser. Andando lentamente, casi arrastrando los pies llegamos a nuestro carrito que previamente había sido desinfectado. De lejos nos saludaron uno atemorizados vigilantes, y en el camino nos detuvimos en una frutería parta llevar algo a nuestro apartamento en el que no había nada que comer.

  5. En el apartamento nos encontramos el desastre de una sopa de pollo que quedó a la deriva sin probarse, podrida; aguacates y hortalizas inservibles, y cuatro tunguitas de un regalo de un vecino poco antes de emprender el camino incierto hacia un centro de salud que nos acogiera. De aquello hace exactamente un año… estábamos, pues, saliendo aquel 1º de enero, de la nada hacía el más absoluto vacío… ¡y sobrevivimos!

  6. En mi convalecencia, pensé que iba a vencer con ejercicios físicos y mentales cualquier adversidad u obstáculo, y tuve muchos encuentros con la absoluta soledad y los más tenaces recuerdos. Recorrí momentos pasados de amigos que vencieron males tremendos, en particular quiero hoy hacer mención las batallas sin medida de mi amigo Juan Veroes, a quien desde entonces no he vuelto a ver, lamentablemente, pese a que vivimos en la misma ciudad de Mérida.

  7. Retomando el hilo de aquellas memorias, me centré como digo, en el caso de mi amigo Juan Veroes digno ejemplo de amor por la vida, por la esperanza, por el batallar sin límites ni medidas. Juan tiene ochenta y tres años, y en los últimos tiempos ha tenido que hacerse varias terribles operaciones, una de ellas en la columna vertebral y otra para extirpar un cáncer en la laringe, y en saliendo de ellas sigue siendo un muchacho lleno de ilusiones.

  8. Vive Veroes actualmente alquilado en una casa de vecindad. Los padecimientos por los que ha pasado son delirantes, insisto. Vive solo, no sé si le queda alguna mujer de las muchas que tuvo, y sus hijos están regados por el mundo; la última fue una doctora, casi de su misma edad, doña Ana O.; se casaron hace tres años y anduvieron buscando donde vivir; primero ocuparon una habitación alquilada en el centro de Mérida, después se fueron a la alcoba de la casa de la señora Ana, la que ella llegó a tener con su "ex" durante cuarenta años, y Juan no pudo soportar la presencia de aquel "otro" que estaba obligado por la estrechez económica a compartir unos viejos espacios que fueron la dicha de una idílica pareja (de un viejo amor ahora totalmente calcinado).

  9. Encontrándose Juan con el cáncer de la laringe muy avanzado y con su nueva esposa, decidió buscar otros horizontes y en autobuses destartalados, emprendió una odisea en busca de ayuda para operarse. Estuvo en Maracay, Caracas y La Guaira. Volvió a Mérida sin medios ni esperanzas. Después cogió para Boconó, en el estado Trujillo para que lo tratara un famoso naturalista. De Boconó volvió con el cáncer cada vez más extendido. Casi in extremis, por una súplica pública que hicimos varios bolivarianos, el gobierno del Presidente Maduro le consiguió el dinero para que se operara en Mérida. Le extrajeron la laringe, quedó sin habla, él que era un hombre tan elocuente con sus discursos. Todo lo que tiene que expresar ahora lo hace a través de una pequeña pizarra que carga para todos lados. Se alimenta por una sonda gástrica y ha estado practicando para emitir sonido a través del esófago, y también, ver si algún día, pueda volver a ingerir alimentos por la boca.

  10. Encontrándome hospitalizado junto con mi esposa por Covid, como dije, recibí este mensaje de Veroes enviado a muchos de sus seguidores: "Queridos amigos: como me he estado recuperando físicamente de las operaciones quirúrgicas -que me hicieron el año pasado y viendo que la Covid no se ha querido meter conmigo, he decidido escribir mi tesis para optar al doctorado en Pedagogía Critica, el cual es un proyecto para instalar una Escuela de Aprendizaje Socialista a nivel Nacional para las ciudades comunales que se crearán en todo el país. Agradeceré me confirmen la recepción del mensaje. Gracias".



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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