De lo que pasó en el estado Zulia…

Quiero iniciar estas reflexiones aclarando que las mismas se basan en las experiencias que, como habitante del municipio Lagunillas del estado Zulia, he vivido durante más de 50 años. Pues bien, en esta ocasión expondré las deducciones que a mi juicio condujeron al revés electoral del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en esta jurisdicción local que también está directamente relacionada con la pérdida de la Gobernación.

Como es del conocimiento colectivo, la región zuliana posee cinco subregiones: Capital, Costa Oriental del Lago, Guajira, Perijá y Sur del Lago de Maracaibo, cada una conformadas por los 21 municipios de la referida entidad, vale destacar que las mismas cuentan con algunas particularidades y complejidades de alto impacto para quien ejerza funciones de gobernador del estado, tanto regional, nacional como internacionalmente, dada su ubicación geográfica limítrofe con Colombia.

Dicho esto, desglosaré –según mi percepción- algunos factores que incidieron en los resultados electorales del pasado domingo 21 de noviembre de 2021, cuyas gestiones no fueron las más eficientes ni las más anheladas por los habitantes, pero sin dudas, incidieron contundentemente en el comportamiento del electorado al momento de optar por una de las organizaciones con fines políticos.

Servicios públicos

Comienzo por los servicios públicos, especialmente por el suministro eléctrico, uno de los más caóticos desde antes del primer apagón nacional de marzo de 2019, agudizándose aún más con la llegada de la pandemia del COVID-19, donde los habitantes de este estado fuimos sometidos diariamente a por lo menos 12 horas diarias sin electricidad, literalmente Zulia se paralizaba medio día todos los días durante más de un año y medio, en algunos sectores de los municipios Maracaibo y San Francisco los cortes eléctricos superaron las 72 horas continuas, con la ocurrencia de muchas fluctuaciones (bajones), apagones breves y también de muchas horas, sin que ningún organismo público (incluyendo la Gobernación del estado) saliera al paso a informar las causas y lo peor: no se percibió una gestión efectiva del problema a lo largo de los meses. Hoy los zulianos seguimos con esa situación, en menor cuantía, pero ahí está.

Incluso, en esta terrible situación de la electricidad en el estado Zulia, presenciamos un error del gobernador Omar Prieto, quien manifestó en unas declaraciones a la prensa que al aproximarse el primer aniversario del apagón nacional, cesaría la llamada "administración de carga" que para el zuliano de a pie es simplemente los apagones de muchas horas, opinión que fue desmentida casi de inmediato por voceros del gobierno nacional. En gran parte de la población zuliana, la hipótesis de la falta de mantenimiento e inversiones económicas al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) fue y sigue siendo la verdadera causa de las fallas presentadas en el sector eléctrico residencial, comercial e industrial por encima del sabotaje, argumento potenciado por los medios informativos de la región y las redes sociales virtuales, a pesar de las numerosas declaraciones oficiales y láminas de presentaciones mostradas a través de los medios tradicionales y digitales por personalidades de los gobiernos central, regional y local.

En cuanto a otro servicio público esencial: la distribución de agua potable por tuberías representa otro punto vulnerable, ya que los lapsos para el bombeo del líquido desde las diferentes represas del estado Zulia se prolongaron por semanas, en períodos no muy lejanos muchos sectores recibían agua cada dos o tres días, pero aproximadamente desde el año 2016 en adelante, la situación cambió drásticamente y para peor, ya que comenzó a llegar con demoras y también muy turbia, impidiendo su uso regular en las tareas domésticas y aseo personal; el argumento presentado por las autoridades regionales fue que el bloqueo económico limitaba la compra de los productos químicos necesarios para aminorar la turbiedad, por ello, el agua siguió llegando a los hogares zulianos con un color similar al café con leche.

A lo planteado, se suma la recurrencia de las bombas permanentemente averiadas en los embalses zulianos como resultado de las fluctuaciones eléctricas (subidas y bajadas de tensión súbitas) y falta de repuestos, todo esto genera en una cantidad considerable de la población mucho malestar, frustración y rabia, porque no se evidencia ninguna solución concreta, máxime cuando muchas familias zulianas no pueden comprar agua envasada y, por lo tanto, consumen el agua que reciben por la tubería y también de la lluvia; bastaba con escuchar las quejas de la gente sobre este asunto en las distintas paradas de transporte público, calles, locales comerciales, mensajería de texto e instantánea enviada a los conductores de los programas de radio, televisión y redes sociales virtuales de la región.

Asimismo, se anexa al análisis el servicio de aseo urbano y domiciliario, el cual tampoco fue prestado como se esperaba. En mi caso, la parroquia donde resido en el municipio Lagunillas, no cuenta con la recolección de desechos desde el año 2016 hasta la actualidad, de allí que es común ver grandes cantidades de desperdicios en las adyacencias de las carreteras, áreas pobladas y terrenos abandonados, grandes columnas de humo, proliferación de insectos, entre otros problemas, a causa de dicha ausencia. Nuestros municipios no cuentan con sitios debidamente delimitados y equipados para la correcta disposición de los desechos sólidos, esa es la realidad. Desde la alcaldía se prometieron unos camiones compactadores que finalmente llegaron a la jurisdicción para solo recorrer el centro de Ciudad Rafael Urdaneta (antes Ojeda), así como su periferia más próxima; ello fue un error para la gestión municipal.

Igualmente, debemos referirnos al servicio del surtido de combustible, el cual sigue siendo fundamental para la movilización de la población y se ha convertido en una auténtica pesadilla e incertidumbre, pese a las diversas acciones ejecutadas por el Gobierno Nacional para mejorarlo, tomando en cuenta que los propietarios de vehículos deben madrugar para surtir, lo que tampoco les garantiza abastecerse de combustible al arriesgarse a quedar "ponchaos" (como se denomina en la jerga zuliana), persistiendo las quejas contra el comportamiento de los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, entre otras irregularidades recurrentes en las estaciones de servicio. En el caso de Zulia, el gobernador Prieto se erigió como el coordinador principal de la distribución de gasolina y gasoil principalmente, terminó aguantando también ese chaparrón y pagando las consecuencias.

Un vistazo sucinto al plano simbólico

Otro elemento concomitante que jugó en contra de la administración regional y municipal salientes del Zulia fue el plano simbólico, cuya incidencia en las preferencias del electorado va ganando terreno progresiva e imperceptiblemente, emergiendo algunas categorías importantes de sopesar dentro del imaginario popular del zuliano.

Como bien sabe la mayoría de los venezolanos existe en la población zuliana un sentimiento regionalista muy arraigado, por múltiples factores que van desde lo histórico hasta su conformación social muy peculiar, dentro del cual se encuentra la familia como núcleo fundamental de su ser, elemento que se ha visto alterado por el éxodo de venezolanos hacia otras naciones de América Latina, el Caribe, Estados Unidos y Europa, principalmente, en años recientes.

Dentro de este contexto, llama la atención la cantidad de zulianos que han perdido la vida en diferentes escenarios y situaciones fuera de nuestras fronteras, sobre todo durante los años 2020 y 2021, reseñados a diario por los diferentes medios informativos locales, regionales y nacionales. Todos tenemos al menos un familiar, vecino, conocido o allegado que ha emigrado, hecho que ha alterado las relaciones sociales en todos sus niveles, especialmente a los padres y madres quienes lloran la partida de sus hijos hacia otros países, sin saber cuáles serán los resultados, en los que está incluida la muerte.

En la actualidad vemos muchos zulianos apesadumbrados por esta situación que para ellos y la colectividad tiene un único culpable: el actual Gobierno Nacional y sus representantes. En este caso, el rechazo es inevitable, conozco a varios coterráneos que antes eran afectos al gobierno y hoy lo adversan, al preguntarles las razones alegan, entre otras, la disgregación familiar causada por la situación económica del país que ha impulsado la diáspora, muchos de ellos con lágrimas en sus ojos y voz quebrada se preguntan: ¿hay razón para que esos venezolanos los maten o fallezcan en otros países buscando una vida digna? Aunque pudiéramos ver este asunto como poco trascendente, en el actual imaginario popular, no lo es.

Veamos el caso de la gaita, la música típica de la región, sus composiciones para el año 2021 (las cuales son difundidas desde el mes de septiembre del presente año) se refieren en su mayoría al fenómeno de la emigración, cuyas letras apelan a los diversos sentimientos de cada familia, con esas melodías sonando durante las principales fechas de celebración navideñas –con toda su carga simbólica- este mes de diciembre, muchos serán quienes llorarán la ausencia de sus seres queridos y la animadversión hacia los culpables, por asociación, también estará presente.

Los grandes medios informativos y los candidatos de la oposición saben perfectamente el impacto psicológico de tal situación en la psiquis colectiva y actúan en consecuencia. Durante los mítines, los contactos directos casa por casa, las reuniones con los dirigentes comunales y las comunidades tuvieron como denominador común en los discursos de los aspirantes opositores, tanto a la Gobernación como a las alcaldías zulianas, la ausencia de los miembros de las familias por culpa del gobierno, apelando al elemento emotivo y simbólico para influir en sus simpatizantes y potenciales adeptos. ¡Para que nuestros hijos y familiares vuelvan a casa! Fue una de las frases más reiteradas en dichas narrativas. Por ende, en las futuras campañas electorales, la emigración de los venezolanos será un elemento imprescindible al momento de captar votos.

Como tú y yo

Si hay un error que tuvo el gobierno regional liderado por Omar Prieto fue que no se sintió al menos en los municipios de la Costa Oriental del Lago, puede que hubiese obras realizadas en los 2 primeros años de gestión, pero francamente, no se percibieron; esta situación prosiguió hasta finales de 2019 visto desde este municipio, la respuesta de la gobernación se percibió a partir del inicio de la pandemia en Venezuela, en marzo de 2020; posteriormente en 2021, específicamente en los meses de julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre, algunas obras como jornadas médicas y de entrega de medicamentos de alto costo junto con la Alcaldía de Lagunillas, censos para intervenciones quirúrgicas y una semana antes de la elecciones regionales y municipales, la asignación de un autobús de Transzulia, con traslado gratuito y capacidad de 80 pasajeros, para mitigar el problema del transporte público en la localidad prevaleciente desde aproximadamente 2014.

Pues bien, casi todas esas acciones fueron percibidas por los habitantes como "puramente electoreras", en ese lapso se evidenció una agitación inédita en el municipio, es decir, una respuesta tardía con visos de circunstancialidad; entretanto, la población despotricaba en sus sectores y espacios públicos por los intentos de manipulación por parte de ambas instancias, mientras los problemas antes enumerados continuaban sin resolverse.

Por su parte, el alcalde de Lagunillas respondió con algunas obras de salud e inició un plan de bacheo en algunas vías en el mes de junio, reparó dos huecos en una de las principales vías del municipio, la carretera N (parroquia Paraute), los cuales tenían más de 6 años abiertos por el colapso de los colectores de aguas servidas, adicional cerca de uno de ellos hubo un derrame de agua potable que duró casi 4 años hasta que lo arreglaron también en los meses previos a los comicios, tal demora se justificó con la guerra económica y la atención a los pacientes afectados por el coronavirus.

Con relación al aspecto narrativo electoral del gobernador Prieto y del alcalde lagunillense, ambos desarrollaron sus discursos sobre la base de la "esperanza", palabra que recurrentemente usaron durante sus prédicas. Ahora bien, "esperanza" tiene un significado asociado con "espera", ¿estaría la población dispuesta a seguir esperando la atención debida? Es una de las grandes interrogantes que deben tomar en cuenta quienes estructuran los corpus de los discursos electorales y el equipo multidisciplinario que conforma el comando de campaña.

Los autores José Adolfo Ibinarriaga y Roberto Trad Hasbun afirman que "el voto que cada elector deposita es una apuesta por un candidato que representa sus valores y encarna la confianza de que haga real esa promesa de un mejor futuro. En última instancia, de eso se tratan las campañas políticas: de la confianza que depositamos en una persona o en un grupo de personas para que su proyecto político, económico y social nos represente y nos beneficie".

En esta interpretación surge otra gran pregunta: ¿Cómo alguien cuestionado intelectualmente llamado Manuel Rosales puede ganar la Gobernación del estado Zulia de nuevo con el respaldo de más de quinientos mil electores? Parte de las respuestas está en la relación afectiva-simbólica de los votantes con el político, reciprocidad hábilmente manejada por los asesores de propaganda y los comandos de campaña.

Mea culpa

Si hay algo que queda muy claro tras estas elecciones regionales y municipales es que la población en la actualidad cuesta más engañarla, si las obras que los políticos les presentan son percibidas como "por conveniencia electoral", la gente obviamente se beneficiará de ellas, pero sufragará en contra o se abstendrá de hacerlo.

El revés del PSUV en el estado Zulia se debe a diversos factores, a la suma de errores de gestión y políticos continuos, a la falta de apoyo o mala gestión de algunos alcaldes afines, al manejo de un discurso laxo y sin argumentos suficientemente convincentes, tanto antes como durante la campaña electoral, falta de credibilidad en los ofrecimientos electorales y post-electorales, la escasa presencia del partido de gobierno en las comunidades y también en sus decisiones trascendentales; es decir, para la colectividad existen pocas diferencias entre las prácticas políticas del PSUV y la oposición, al menos en el municipio Lagunillas (algunas de ellas afloraron durante las elecciones internas), los resultados obtenidos en los comicios avalan estas afirmaciones.

Los zulianos esperamos respuestas concretas a las situaciones planteadas, creemos que al igual que nuestros compatriotas de los demás estados, nos merecemos servicios públicos con calidad: electricidad continua y estable, agua limpia para cubrir nuestras necesidades básicas, aseo urbano eficiente, gas doméstico permanente, buenas redes de colectores y drenajes, sueldos y salarios acordes con la realidad económica, seguridad personal y social, transporte público digno, en fin, una vida digna, no pedimos que nos lleven al espacio ni obras inalcanzables, solo eso: dignidad.



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