Una cesta de vacunas

Venezuela, tal y como han hecho varios otros países, debería tratar de disponer de una cesta de vacunas y no de una sola vacuna, como pareciera su decisión hasta ahora. Es meridianamente claro que, en forma inmediata, el mundo no dispondrá del número de vacunas que se requieren para inmunizar a un 70 por ciento de la población y así poder detener la pandemia del SARS-CoV-2, virus causante de la enfermedad CoVid-19. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha denunciado lo que podríamos llamar el acaparamiento de vacunas por parte de los países ricos, quienes toman previsiones en orden de proteger a sus habitantes. Este es un problema de índole mundial, con el que tropezarán todas las naciones pobres del mundo, entre ellas la nuestra, a menos que se busque la forma de resolverlo.

Nuestro país parece haber puesto sus esperanzas en la aplicación de la Sputnik V, vacuna de 92 por ciento de eficacia, producida por el Instituto Gamaleya de la Federación Rusa, posiblemente por los nexos económicos y políticos entre el gobierno de Maduro y el de Vladimir Putin. Esa decisión no reviste ningún problema siempre que se tenga el número de vacunas que se requieren según el programa de inmunizaciones del Ministerio de Salud, el cual aún no se conoce. Se sabe que se inició la vacunación del personal de salud con esta vacuna, pero no se sabe nada más. Sólo rumores que, además de no significar información verdadera, contribuyen a la manipulación politiquera de falsedades y a enturbiar lo que debería ser un proceso totalmente transparente y confiable.

El gobierno ayuda a mantener las dudas, el misterio y la incertidumbre en esta materia tan trascendente, lo cual le debe servir a sus propósitos políticos de mantener el absoluto control de la población y de actuar luego en la forma que mejor crea convenientes. Se dice que no dispones de recursos para la compra de las vacunas y se ha dejado correr, nada menos que a través de una declaración del propio Presidente, que se permitiría que el sector privado venezolano procediera a comprar vacunas y a vacunar a quienes tengan recursos para pagar. Ya incluso han surgido sus legitimadores de oficio a decir que no hay que vacunar gratuitamente a quienes tienen recursos. En realidad, otras vacunas se administran en clínicas y consultorios médicos privados, además de existir la vacunación gratuita en los centros de salud gubernamentales.

En el caso de la CoVid-19, la vacunación en clínicas y consultorios privados, a la cual en absoluto me opongo, sería una clara aceptación del Ejecutivo de su fracaso en materia de salud y dejaría sin efecto toda esa discusión sobre los sectores prioritarios de ser vacunados. La prioridad la tendrían quienes tengan forma de financiarse sus vacunas; ellos serían los primeros vacunados. No sé si el gobierno está pensando sólo en disminuir los gastos de adquisición e inoculación de las vacunas o si, además, pretende obtener recursos financieros para ser incorporados en los programas de vacunación del resto de los habitantes del país. En todo caso, lo que se decida debería ser explicado claramente a la población, para que ésta sepa a qué atenerse.

Sobre la cesta de vacunas, además de la ya mencionada vacuna rusa, cuyo costo es intermedio, se debería contar con la vacuna AstraZeneca/Oxford de Inglaterra, que es la utilizada en los programas de la OMS, tiene una eficacia del 70 por ciento, se puede almacenar y transportar a temperaturas de refrigerador y además es la más barata. No se tiene información sobre la existencia de negociaciones con China, país con el que el gobierno tiene relaciones económicas importantes, para la compra de alguna de sus tres vacunas. La Sinopharm, con 79 por ciento de eficacia, es muy costosa, y la CanSino es barata, pero de menor eficacia. Por último, se podría considerar en esta cesta la vacuna cubana Soberana 2, actualmente en fase III. La cesta tendría tres o cuatro vacunas a ser utilizadas.

No estamos en posición de escoger la que, por alguna razón, prefiramos. Toda vacuna con sus resultados de investigación publicados, incluyendo los estudios de fase III, es perfectamente adecuada. A vacunarse con la primera que tengamos a mano.



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Luis Fuenmayor Toro

Médico-Cirujano, Ph. D., Ex-rector y Profesor Titular de la UCV, Investigador en Neuroquímica, Neurofisiología, Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Luchador político.

 lft3003@yahoo.com      @LFuenmayorToro

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