Cuento o razón

La mata de mango hace un llamado a los hombres

Como el parodista Juancho Marcano junto a su esposa, salieron a realizar ciertas diligencias personales a Porlamar, el perro Pipo llegó solo al conuco y lo recorrió como siempre para ver si había alguna novedad y observó el rostro entristecido de las matas de ají y berenjena y hasta unos malojitos que había sembrado Juancho en las primeras lluvias del mes, estaban como delirando, pues octubre, a diferencia de otros años, llegó con un sol que cual martillo golpea incesantemente a la fragilidad de las plantas.

Pipo como las otras veces, una vez que terminó de dar su vuelta al sembradío, se dirigió hacia la sombra de la mata de mango, para echarse ahí y refrescarse y de paso conversar con dicha planta, la cual después de los saludos, comentó:

- En verdad amigo, Pipo, que los hombres siempre andan en un desespero y una angustia y no quieren enfrentar los problemas con valentía, pues llega cualquier amenaza por ahí y ya andan de cobardes, cuando en realidad la mejor manera de enfrentarse a los males es combatirlo de frente, sin temor alguno.

Pipo escuchó aquello y manifestó: ¿Y a qué viene eso amiga?

- Te cuento para que me entiendas mejor. Nosotros los árboles a lo largo del tiempo hemos enfrentado y sufrido la peste de la sequía y más aún en estas tierras, donde el sol es un verdugo que te castiga sin piedad ni compasión. Pero qué hacemos, tenemos que tener paciencia y tolerancia hasta que llegue la lluvia y así podamos seguir hasta que Dios quiera, aunque, claro, en este tiempo de espera, unos árboles morirán, pues así como mueren los humanos, nosotros también perecemos por obra y gracia del Creador, en condiciones normales, si no en manos del hombre, que es uno de los grandes asesinos de la naturaleza, con el perdón de nuestro amigo Juancho Marcano, a quien y a todos los hombres les hago un llamado para que con fe y paciencia enfrenten la actual pandemia que es como un ejército que tiene al mundo en el paredón.

El perro le señaló que estaba de acuerdo con la mata de mango, pero que tenía que irse pues ya era hora de estar de regreso a casa.



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Emigdio Malaver

Margariteño. Economista y Comunicación Social. Ha colaborado con diferentes publicaciones venezolanas.

 emalaverg@gmail.com      @Malavermillo

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