Júbilo y alabanza a los ángeles propicios del campo

28-7-2019: De acuerdo: "PRODUCIR ES RESISTIR", chavismo es sembrar, chavismo es abrir surcos, abonar: ES el retorno al campo, ahí donde está el amor, el alimento y el trabajo que nunca humilla ni rebaja.

En un bocadito de tierra (menos de dos mil metros cuadrados) quería tener un burro y una vaca, ovejas y gallinas.

Estuve dando muchas vueltas, en otros momentos, cuando disponía de algunos churupos, para ver si podía comprar unas gallinas (por Mérida o sus alrededores). Quería criarlas en nuestro terrenito en El Valle de la Luna. Estuve preguntando quién las vendía, por Los Curos, Ejido y Lagunillas. Me asesoré con uno de mis yernos y me dijo que él estaba vendiendo las suyas porque se comían los huevos. El colmo.

Cuando se podía no fue posible comprarlas, y ahora cuando todas las gallinas ponen huevos de oro, mucho menos.

¡Cuántos sueños revueltos y enchumbados!

Nuestro amigo Manuel Mora nos construyó un gallinero muy hermoso, el cual ahora hemos cogido para almacenar leña. Por un tiempo nos estuvimos ilusionando con tener unas cuantas gallinas, picoteando por el patio, con su arreo de pollitos. Las imaginábamos cada tarde, subiendo al enorme guamo que tenemos en el patio, y el gallo anunciando el amanecer, un buen gallo de canto agudo y sostenido.

A falta de gallinas, nos contentamos con tener una gata que nos regaló la vecina: la llamamos con todo nuestro amor Chorita. Ella nos acabó y espantó ratas, machacas y serpientes, entre otros bichos. Y entre el otro ser que harta presencia por allí se mueve está Solita (nuestra amada perra que de vez en cuando tenemos que dejarla íngrima y sola por varias semanas). Chorita, un día, lamentablemente, desapareció dejándonos tan dulces recuerdos. Era hermosa con tres trazos grises, amarillos y blancos. Ahora nos visita regularmente la hermana de Chorita llamada Morisca, de la vecina. Morisca es muy hambrienta y se planta en la ventana a ver qué descuidamos, qué olla dejamos destapada en la cocina.

Y nos quedamos, pues, solos con Solita.

Una vez compuse:

Entre íngrima y solitaria

Tú, Solita, ¡cuán solidaria!

Le ladras tan valiente al que pasa

Cuando sola te quedas, lágrimas

En Mérida, son muchos los acontecimientos que ocupan mi tiempo en la computadora; los conflictos del mundo que tienen repercusión severa en América Latina, estando en el centro de todos ellos los vesánicos ataques de los gringos contra nuestra amada Venezuela.

Cuando me voy al campo, a El Valle de la Luna, me enrolo en otra revolución que es la de atender nuestras siembras de maíz y de café, en buscar abono en los potreros y por los caminos donde pasta el ganado. En acarrear leña, en atender a la perra y conversar con nuestros luchadores del campo. En el Valle de la Luna siempre estamos atareados.

Poco antes de partir, nos hemos mantenido atentos a los acontecimientos que se vienen dando en Colombia, un territorio al garete en manos de los gringos y las mafias del narcotráfico, y que ha sido la tragedia más grande Venezuela desde que Páez tomara la criminal decisión de desconocer al Padre de la Patria: Bolívar.

Todo esto tiene una gran explicación: el imperio no puede vivir sin dos elementos básicos para su estructura económica y social: la droga colombiana y el petróleo venezolano. ¿Pueden ustedes imaginarse a Estados Unidos sin la cocaína colombiana, con sus multitudes sedientas de olvidar, de escapar del sistema, de tratar de anularse en medio de la barahúnda de aparatos electrónicos y de rascacielos, el tedio, la soledad y la vacuidad del asfixiante progreso?

Por eso en Colombia están matando un promedio de entre siete y diez líderes sociales por semana. A nada que se le medio parezca chavismo se le puede dar el menor respirito. A los de la FARC, luego de los llamados "Acuerdos de Paz" los han estado diezmando. Era de preverse. Ha ocurrido con todos los movimientos y países rebeldes sometidos a los imperios, porque rebelde que se entrega creyendo en tiranos lo acribillan, ha ocurrido así en El Salvador, Guatemala, México, Perú, Libia, y mil veces en Colombia…

En la época del imperio romano, el gobernador Galba prometió repartir tierras a unas tribus lusitanas si deponían las armas, pero en cuanto lo hicieron los pasaron a cuchillo.

En el caso de Venezuela y en relación con los recientes asedios y bloqueos, la historia nos refiere hechos gloriosos de resistencia como el de Numancia. El imperio romano asumió como una cuestión personal y de prestigio someter Numancia y envió a uno de sus generales más crueles, Cornelio Escipión. Éste le impuso una especie de cuarentena durante quince meses y la acabó rindiendo por hambre, pero los numantinos prefirieron prender fuego a su ciudad y suicidarse en masa antes que rendirse. Resulta que Escipión la trató con suma dureza para que sirviera de escarmiento a otros pueblos levantiscos. Dominada Numancia, Roma vendió a los pocos supervivientes como esclavos y repartió las tierras entre las tribus vecinas aliadas de Roma.

El "petróleo" de España (su mayor riqueza, digamos) a partir del siglo XVI, fueron las tierras conquistadas en lo que sería América. Los españoles querían venir a estos mundos porque se regó la especie de que las indias "son de muy buen acatamiento y son las mayores bellacas y más deshonestas y libidinosas mujeres que se han visto… en lugar de azadones manejaréis tetas; en vez de trabajos, cansancios y vigilias, tendréis placeres, abundancia y reposos1".

De modo que era totalmente falso que los conquistadores quisieran ir a Las Indias a ganar almas para la verdadera fe. No: sólo querían enrolarse en la aventura de ir a Las Indias para robar, asesinar, expoliar, violar y hartarse de placer.

29 de julio de 2019: ya estamos en La Coromoto, en nuestro bocadito de tierra de El Valle de la Luna. Salimos ayer domingo de Mérida a las 9 de la mañana, en un día esplendoroso y llegamos a la 1:30 de la tarde. Pensábamos venirnos el sábado, pero nos tocó celebrar el bautizo de mi nieto André Martín, y decidimos compartir un grandioso sancocho de gallina en familia.

El viaje fue gloriosamente lírico, durante todo el trayecto bajo un cielo azulísimo, tan azul que parecía una pizarra. Lamentamos no haber podido traer a mi suegro Horacio, pero aún él tiene que velar por la atención de Albania, quien ya tiene tres hijos fuera del país. En el próximo viaje, que será para la tercera semana de agosto, sí lo tendremos con nosotros, a Horacio y Albania, además de Miguel, Rebeca y Paola.

Por cierto, le comento a María Eugenia que yo para nada me opongo a que la gente salga del país y que eso, por otro lado, no es para decir que es algo que el gobierno esté provocando ni mucho menos que lo desee. Hay quienes mejoran al trasplantarse a otras tierras, como ocurre con ciertas plantas. Aunque no hay que desconocer que esta situación de insidioso acoso ha sido de verdadero pánico: uno todos los días se pregunta ¿y ahora qué vendrá? ¿hasta cuándo este horror? pocas veces en la historia se ha visto un ataque tan persistente y despiadado por parte de Estados Unidos contra un país. Verdaderamente que ni a Vietnam se le atacó con tanta saña aunque se matara de otra manera. De modo que muchos jóvenes, hasta no muy jóvenes, han salido por el mundo a aventurarse, a correr suerte, a abrirse camino de otra manera.

Los pueblos se forman y se hacen de migraciones, y a veces de grandes migraciones, y no hay ninguna duda que en América Latina esas grandes migraciones las ha provocado en las últimas décadas la política expoliadora de nuestros recursos por parte de Estados Unidos. Así como Europa las ha creado desde hace siglos en África y el Medio Oriente. Los casos de Libia, Siria, Afganistán e Irak son patéticos ejemplos de los últimos desgarros en estas regiones.

Y no se puede ocultar que contra nosotros se está haciendo una guerra atroz, inclemente, continuada, criminal. No se puede impunemente en el mundo estar en desacuerdo con el gobierno de Estados Unidos sin pagarlo bien caro, por eso tantos mandatarios en el mundo tiemblan de horror apenas la Casa Blanca emite una amenaza, una sanción: son dueños del mayor arsenal atómico del planeta y además dueños del míster DÓLAR. Y no hay un solo país en nuestro hemisferio que no haya recibido, en algún momento de su historia, un bestial ataque por parte de este monstruoso sistema, simplemente por no comulgar con él en alguno de sus intereses.

He escuchado a Diosdado Cabello en el Foro de Sao Paulo, diciendo que nosotros en Venezuela nos estamos preparando para una guerra absoluta con Estados Unidos.

Casi llegando a Canaguá nos desviamos hacia el punto de El Valle de la Luna: cruzamos un antiguo puentecito bastante maltratado por los años, y luego comenzamos el ascenso por un serpenteante camino que a la vez va bordeando un soberbio abismo. Presentimos ya los latidos de Solita, nerviosa y asomada por la cerca. Nos encontramos al señor Antonio que está secando café. Pasamos por donde Silvio. Cruzamos por unos limoneros y platanales. Cogemos hacia el culebrero senderito desde el que a lo lejos ya se aprecian los bordes que dan al río, junto a nuestra casita al fondo. Y los gemidos intensos de la perra.

La suprema emoción al llegar es ver y saludar a Solita quien por pura intuición lleva rato esperando nuestra llegada desde los preparativos del viaje. Por la aldea nos dicen que la oyen ladrar y quejarse, y entonces comentan: "- Esta gente como que está por venir…".

El sonido del motor de nuestra camioneta como que está conectado a sus nervios, y entonces se forma aquel gran alboroto de carreras de un lado a otro, ella que por naturaleza es un galgo veloz y vigoroso. Da tales saltos que al tratar de besarnos nos llega a la cabeza, que corre loca y desesperadamente en medio de un gran temblor, por todos lados. Una emoción con temblores digo, y aullidos, que alertan a toda la comarca de que ya hemos llegado. Todo tan intenso en ella que uno no sabe cómo es que no le da un infarto.

Apenas llegamos, pues, le hicimos una revisión a las matas, viendo que el monte ha crecido nuevamente y que algunas maticas del último café que sembramos están con sus hojas medio quemadas, apagadas. Las matas de limón algo decaídas, lo mismo el naranjo y el mandarino. En el cambural sólo nos queda un racimo que estará bien bajarlo para cuando vengan los suegros. La granadina ha cogido alguna fuerza pero no despega como debe; vimos pocas moras, el maíz ha crecido en estas últimas tres semanas que no estuvimos aquí al menos unos siete centímetros. La mata de navidad se puso hermosa. Los rábanos se empulparon como si fuesen melones, y aún no vemos que sus hojas echen flores. El tomatico no se dio como esperábamos y al brócoli está cundido de pequeños gusanillos verdes. Hay que ver mañana cómo está el calabacín, la berenjena, el cilantro, el pimentón y la remolacha.

Hemos traído semillas de aguacate, ají dulce, naranja y lechosa.

En este viaje hemos armado tres cajas de libros que estaban en casa de Carmen. Tenemos cargas de libros en tantas casas de las que hemos capitulado….

Apenas descendimos de la camioneta, apareció Engracia, nuestra vecina, con un plato de comida con carne de cochino frito, arroz y cambures sancochados. Buen recibimiento, porque en el "saco" sólo traíamos una arepa con queso que remojamos con agua panela.

Casualmente ayer, el marido de Engracia sacrificó una res y nos ha ofrecido vendernos carne. Nosotros en esta oportunidad traemos de Mérida cuatro kilos de sardinas y algunas panelas para lo del canjeo o el trueque. Le vamos a cambiar dos kilos de sardinas por dos de carne. Claro, es sardina que viene del Estado Sucre, nada menos. ¿Y cuándo esta gente come sardinas por estas montañas, a casi cinco horas de Mérida? Bueno, hay que reconocer que por aquí hay operativos de todo tipo y están recibiendo el CLAP cada quince días, mientras en Mérida en algunos sectores sólo lo recibimos cada seis meses.

Pasa Neptalí en su moto:

  • ¡Bienvenido, profesor!

  • Saludos.

  • Mire, dígale a Marcolina que nos visite que ya le tenemos las fotos que les prometimos.

Más tarde se presenta Engracia con otro obsequio fabuloso: un plato desbordado con hígado de vaca. Servirá para el almuerzo de mañana.

Me pongo de inmediato a limpiar el terreno que da con la cerca de la vecina Engracia. Es muy pedregoso y el palín se resiente con las piedras y resbala constantemente. El monte es implacable y como se enreda feroz en el maíz, la mata de higo, la de orégano, la de garbancillo y la cayena pues hay que utilizar la piqueta. Apenas la tarde me da tiempo para limpiar un corto corredor.

Llega Ángel de visita y aprovechamos para intercambiarle dos panela por un kilo de queso. Le mandamos con él dos panelas a Manuel. Cuando llega visita, de inmediato Solita se pone a mi lado, me besuquea, se para sobre mis piernas como celosa y exigiendo atención.

Volvemos a nuestras faenas.

Cae una leve llovizna. No hace frío.

María Eugenia prepara arepas para complementar un poco el plato: para darnos un humilde banquete con lo que nos trajo Engracia.

Por la tardecita vemos las conclusiones del Foro de Sao Paulo, con intervenciones de los presidentes Díaz Canel de Cuba y Nicolás Maduro de Venezuela.

Nos vamos a la cama felizmente cansados. Vemos un poco de televisión, pero no hay nada en la tele que nos atrape y los faroles se nos van apagando. A María Eugenia le cuesta coger el sueño.

Si algo deseo, le digo a mi esposa, es que nosotros en este país y en este hemisferio nos vayamos pareciendo en lo menos posible a la "culta" y monstruosa Europa o a su hija la demente Estados Unidos, culturas enfermas, torcidas, desquiciadas. Cuando nos "descubrieron" fue para colonizarnos, cuando han estudiado nuestros recursos haciendo prospecciones ha sido para explotarnos mejor; cuando nos han estudiado ha sido para despreciarnos. Cuando hemos querido ser un poco nosotros mismos nos amenazan o nos invaden. Si llegamos a pensar distinto a ellos nos tildan de terroristas. Si queremos la paz dicen que buscamos la guerra. Si defendemos lo nuestro dicen que violamos los derechos humanos; en fin, que vivimos en dictadura y que somos unos bárbaros.

Ellos, los europeos y los Estados Unidos, han sido la maldición del planeta con sus políticas fascistas: su trata de esclavos, sus guerras religiosas, del opio, petroleras, mineras; sus conquistas por el mundo han esparcido violencias, fanatismos dogmáticos. Son los procreadores del racismo, de la inquisición, de la piratería, de las exacciones sin piedad, provocando pavorosas guerras civiles en pueblos de naturaleza pacífica… son unos vesánicos asesinos que van por el mundo predicando que aman la concordia mientras degüellan, mutilan y asesinan sin control ni compasión. El ardid es proclamar que con sus invasiones sólo persiguen restaurar el orden y la democracia, ¡qué plaga más espantosa, Dios mío! Y de allí brotan los Torquemadas y los Hitler, los Winston Churchil, los Sarkozi, los Bush y los Clinton, los Trump, los Aznar, los Felipe González y las Federicas Mogherine.

29-07-2019: Todavía en los campos se conserva la costumbre de tener armas para la cacería. Pero ya no queda casi nada qué cazar. De vez en cuando se escucha un trabucazo y es contra un gallináceo llamado pava. Por estos lados quedan venaditos que llaman lochas, bastantes endebles y esqueléticos y contra ellos hacen unas tremendas jaranas con perros para atraparlos. Dicen que se han visto osos frontinos y alguno que otro puma. Lo que sí hay y no muchos son rabipelados, puercoespines o guaches (una especie de zorros capaces de enfrentar y matar a fieros perros).

Hoy he visto a un muchacho de unos quince años con un chopo terciado en el hombro. Sale muy ufano hacia las montañas de los alrededores a ver que consigue.

Me levanto a 5 de la mañana y muelo dos kilos de maíz pilado. Me preparo café, le abro la puerta a la perra, y me pongo a regar las matas. Tengo que ver cómo se hace para recuperar las maticas de café que están decaídas. Creo que tendremos otro día bien asoleado.

Salgo a la huerta y el vecino me pregunta que qué le estoy colocando al pie de las matas de maíz y de café, y le digo que un poco de caldo de almejas, para abonarlas. Él se ríe y se da la vuelta.

Noticias: ante la crítica de por qué EE UU viola nuestro espacio aéreo, éste ha respondido que ellos incursionaran en cualquier lugar donde lo consideren necesario para sus intereses. Para eso son una potencia, como dijera en una ocasión Obama: cuando lo necesitemos les torceremos el brazo...

María Eugenia se dedica a lavar un buen lote de ropa acumulada desde que estuvimos por aquí hace tres semanas. Yo sigo limpiando el pedregoso terreno al lado de la huerta. He sacado cuatro carretilladas de manigua.

Tendemos la ropa.

María Eugenia limpia el redondel donde está sembrando zanahorias. A la vez va trasplantando nuevas maticas de los almácigos.

Nos visita el señor Corsino y su hija Ana, quienes nos traen un cuenco con leche de vaca. Conversamos un buen rato en la sala libando un cafecito. Luego va Ana a ver los enormes rábanos que se nos han dado, tan grandes como un melones como dije.

Encendemos el fogón con viejos papeles del Plan de la Nación del gobierno de Carlos Andrés Pérez: derretimos miel de panela, montamos un arroz y hacemos la comida de la perra.

Me doy un glorioso baño con agua bendita y helada de los páramos.

Hoy, cumple años mi hija Alejandra. Veré si hay señal para mandarle un mensaje.

Almorzamos hígado encebollado, arroz y plátano sancochado con un poco de queso.

Por la tarde cambia el tiempo, puede que de un momento a otro caiga una llovizna.

Al día de hoy llevamos ya cuatro días sin corte de electricidad, lo cual constituye un récord que no se lograba en Mérida, desde hace más de un año. Pero a la vez, este hecho enardece y molesta muchísimo a la oposición. Debe ésta estar considerando en este momento cómo revertir esta situación de estabilidad del sistema eléctrico nacional que les hace mucho daño.

Cae una lloviznita y vuelve a salir el sol.

30-07-2019

6 am: Pasa Silvio en moto llevando a su esposa Leticia, cargado de instrumentos para desyerbar: palines, rastrillos, charapos y chícuras, una estampa hermosa en una mañana plena de luz, de verdes intensos, con un rocío que al fondo del patio hace esplender las hojas de cambur, los cafetos, los guamos, los garbancillos, el maizal.

De nuevo a desyerbar en la huerta. Trabajo con la piqueta despejando cuidadosamente la yerba mala que rodea al maíz y al café. Trabajo que requiere de paciencia y mucho cuidado. Recojo en la carretilla lo desbrozado y lo echo en una calzadilla al borde de un desfiladero. El maíz es muy endeble y delicado, y si no se abona bien no da mazorcas.

A medida que voy limpiando van llegando los pajaritos que picotean gusanitos, lombrices y coquitos. Despejada la tierra hay un cambio que la naturaleza agradece. Sonríen el manzano, la chirimoya, el naranjo, el pino, el níspero.

Se asoma la vecina por la cerca y me dice que si le puedo dar un poco de café para atender una visita. Me dice que me lo repondrá en cuanto muela unas pipas que está secando.

María Eugenia se va con la perra a hacer una caminata. Coge hacia los predios de la finca de Neptalí, El Cobre, y por allá se consigue con Marcolina quien le regala unos cambures.

Sigue sin llover. Troceo madera, y recojo una chamiza buena para arder.

Enciendo el fogón y ponemos a cocinar unas caraotas negras y los cambures que nos regaló Marcolina. Estaban tan duras las caraotas que las llamas devoraron varios listones sin poder ablandarlas.

A las 2 de la tarde baja Silvio con su mujer de la jornada en su finca. Hoy cumple seis años Lucía Valentina, la hija de nuestra vecina. Se están preparando para una piñata.

3 de la tarde: María Eugenia hace pan.

Sale el sol. Salgo para hacerle una visita al señor Corsino, y la perra se queda en un solo lamento.

Apenas giro hacia la entrada de la casa del patriarca de la aldea, los perritos Burusa y Chespirito forman un alboroto.

  • Adelante, señor José, siéntese. Bienvenido.

Está una radio encendida con una programación de música mejicana. Los perros corretean a una cochina que abusivamente se interna en el cafetal.

  • ¿Cómo está doña María?

  • Allá, lavando una ropa y aprovechando que está saliendo el sol.

  • Ha hecho mucho frío hoy.

Nos sentamos en el corredor y nos acompañan además tres de los hijos del señor Corsino: Manuel Ovidio, Alecio y Ángel.

Llega Ángel con una bandeja y cinco pocillos de café.

A veces nos quedamos en silencio viendo las montañas y las nubes, oyendo al vecino Avenildo llamar a unas vacas; la radio truena con una canción de despecho de una mujer que dice: "… si no vas a comprar no magulles la mercancía…", por allá María Ángel, nieta del señor Corsino e hija de Ana, está barriendo.

Me despido y al llegar a casa me pongo con María Eugenia a arreglar la manguera que requiere de varios parches. Me pongo a regar las matas. Llega Ángel con el queso que le canjeamos por las panelas. Le damos a Ángel un helado de coco que preparó ayer María Eugenia. Luego nos ponemos a jugar scrable, y pum!, a las 7:30 se va la luz. Jugamos con la luz de un celular hasta las 9:30. A las 9:45 vuelve la luz, y entonces nos vamos al patio a ver la estrellas. El cielo está muy despejado. Después vemos un rato el programa La Hojilla.

Hemos tenido una semana muy noticiosa con lo del Foro de Sao Pablo y la reacción de la derecha mundial que ha estado muy agitada criticando al gobierno de Venezuela. Casi una locura total. Mario Silva comenta las posiciones de algunos nuevos y bien extraños críticos del chavismos como son Pepe Mujica, Cristina Kichner y Vanessa Davis. Mario los trata muy educadamente. Pepe Mujica ha catalogado al presidente Maduro de dictador, y yo digo que este es un farsante horrible que se desvive en ternuras y atenciones por un canalla y asesino de elefantes como lo es el ex rey Juan Carlos, por ejemplo.

Pepe Mujica ha resultado para mí un verdadero viejo pendejo, como llamaran a Louis Aragón durante la famosa Revuelta de Mayo en París.

Lo de la Cristina Fernández de Kichner quien dijo que la Argentina estaba ya como Venezuela, no sé ya ni qué pensar, porque la verdad es que estos sureños no son nada de fiar, lo lamento. Tengo que decirlo, y ahí está la historia para probarlo.

Lo de Vanessa Davis es un caso que a mi parecer tiene visos de ser algo personal. Yo le tengo un gran cariño a Vanessa, pero producto de alguna relación que se le trastornó, de pronto comenzó a desvariar horriblemente. Eso he venido pensando. Y ahora se ha puesto a comparar lo del intento de golpe del 30 de marzo de Guaidó con lo del 4-F comandado por Chávez. Tamaña locura y barbaridad. ¡Y luego, Dios mío, esa amistad con un tipo tan cursi y poca cosa como el payaso a juro (sin gracia alguna) de Luis Chataing!

Le comento a mi esposa que los llamados líderes de la oposición viven en una atroz guerra interna, en una permanente desconfianza entre ellos que si llegaran al poder no podrían sostenerse ni dos horas, como les pasó a don Pedro Carmona y su camarilla. Se agreden, negocian unos contra otros en secreto, se traicionan siempre buscando el financiamiento del maldito dólar, y es el maldito dólar lo único que los mantiene artificialmente unidos. Es así, como cada uno de esos jefes de bandas buscan cimentar sus posiciones sobre la ruina de la república (ahora adhiriéndose a lo del TIAR), aunque el tema del bien público jamás se les caiga de los labios.

La oposición desde hace tiempo entregó todas sus banderas a los gringos: no tienen ya nada que sostener, y han dejado en su totalidad que sea el Departamento de Estado el que hable y decida por ella.

31-07-2019: la luz se vuelve a ir a las 3 de la madrugada. Sólo entonces llegamos a tener cuatro días ininterrumpidos de electricidad.

5 am: cae tremendo palo de agua.

6 am: la perra comienza a clamar porque la dejen entrar. María Eugenia dice que debe tener mucho frío. Le abrimos la puerta y muy decentemente se echa a un lado de la cama.

8 am: continúa el fuerte aguacero y el día está totalmente nublado. Desayunamos caraotas refritas, huevos, arepa y queso, con abundante café negro. Siempre en nuestros desayunos nos acompaña Solita a quien se le prepara una arepa con mantequilla, queso y algún otro gustoso resto de comida que hubiese quedado del día anterior…

9:15 am: llega la electricidad. Siempre está imaginándose uno que puede tratarse de otro apagón a nivel nacional, que es de lo más terrible y escabroso. Ayer vimos en un programa de RT, un experto alemán que sostenía que lo de los grandes blackouts en Venezuela, los ha estado provocando Estados Unidos.

María Eugenia atiende sus helechos, dos matas decorativas que se trajeron del apartamento y se colocaron en cestas colgantes en el porche, se trasplantó una mata de jade y se abonaron algunas suculentas.

A prender el fogón: A pelar ajos, a dejar en escabeche las sardinas, a sancochar maíz, a cocinar arroz, a sancochar yuca, a preparar mayonesa, y… a tomarnos un cafecito en medio de las faenas.

Seleccionamos en la tele la estación Salsa Caribe, y bailamos mientras la perra ladra a rabiar.

Le voy diciendo a mi esposa que en estos tiempos de crisis, los obispos y cardenales están entregados a una permanente licencia de llamados a golpes de estado, y que esa incitación a una guerra civil ha sido el papel de la cúpula eclesiástica en España y en todos los países colonizados por ella, entregada a iniquidades, impiedades y turbulencias.

Día de lluvia y frío, y nosotros embebidos en el fuego del fogón.

Nos vamos a la cama temprano: nos ponemos a ver Con el Mazo Dando, pero a las 9 se va la luz.

1-8-2019: me levanto temprano a moler maíz. Al parecer el día será soleado.

Despejando la huerta. Acarreando monte, abriendo surcos, podando, despedrando y abonando. Ha hecho un día muy frío.

Almorzamos espagueti con yuca.

Por la tarde ME sale a dar una caminata con la perra.

Regresa ME contándome que iba llegando a la hondonada de los pinos cuando escucha un alboroto y era que Toñito, quien subía hasta donde Neptalí a caballo, había perdido el control de la bestia y se había asustado pues no ajustó debidamente la silla de montar. Afortunadamente consiguió llevar a buen paso el caballo que les prestó Saúl (hijo de Evencio) para recoger café.

Entra una llamada desde Caracas. Se trata de mi amigo Juan Veroes quien está buscando tratarse un cáncer en la garganta. Hace dos meses se operó de la columna y de ese mismo problema de la garganta, con la ayuda del gobierno y obtenida a través de nuestro amigo E. C. Pero de la garganta no quedó bien (el médico parece que falló en extraer de allí lo que debía). Me dice ahora Veroes que se ha hecho varios exámenes y que necesita un nuevo apoyo para hacerse unas 36 radioterapias.

Entra también otra llamada y esta vez es el profesor Franklin Molina quien vive en Barinas. Casualmente, Franklin es hermano de un joven (Alexis) quien murió hace dos años devorado por un cáncer que le afectó la médula. Este fue otro caso en el que el gobierno hizo todo lo que pudo a través de nuestro amigo E. C. que hasta una ambulancia aérea se le facilitó para que Alexis pudiera ser tratado en Caracas. Alexis estuvo un tiempo convaleciente varios meses en el hospital "Padre Machado". Franklin pregunta si estoy en Mérida, para vernos. Este joven además es técnico y arregla muchos aparatos electrónicos, y me dice que ha tratado de comunicarse con Pipa, el alcalde de la Azulita...

Me consta que el gobierno hace lo imposible, en medio de esta terrible crisis, por meterle el pecho a los problemas de salud del venezolano. Pero qué terrible. Ahora he escuchado por las noticias que el miserable Trump está pensando intensificar el bloqueo y declararle una cuarentena a Venezuela.

El escandalazo de lo que está pasando con CITGO es tremendo: la banda de Guiadó apoyada por el poder inmenso de los gringos finalmente se han hecho "legalmente" con los activos de esta empresa venezolana. Guaidó desde su mafia nombró "Procurador de la República" al abogado de la empresa Critalex, una empresa canadiense que demandó a Venezuela por una supuesta expropiación por parte del gobierno venezolano. Nunca entendimos, por qué Venezuela no vendió CITGO, siendo que los gringos jamás se iban a entender con nosotros, y se sabía que nos la iban a robar. No hay justicia en este maldito mundo dominado por los gringos.

Por la noche llega Ángel con sus sobrinos Jackson y María Ángel. Preparamos té de menta. ME está envuelta en una manta porque el frío le está pegando. Nos ponemos a ver un programa sobre Paco de Lucía.

2-07-2019:

Ya llevamos 24 horas ininterrumpidas sin cortes de electricidad.

Nos vamos a seguir despejando la cizaña de la huerta. En eso estamos cuando recibimos la visita del señor Corsino quien nos trae un litro de leche. Tenemos una larga conversación con el amigo Corsino quien llegó acompañado de sus nietos Jackson y María Ángel. Mientras trabajamos, vamos conversando con el señor Corsino. A las 11 de la mañana se despide nuestro amigo y nosotros nos dirigimos a encender el fogón.

Hoy sancochamos papa y asamos un poco de carne. También preparamos una ensalada.

Se produce a la una un corte eléctrico.

ME logra comunicarse con su mamá y se entera que todo está bien en la familia, y que está haciendo mucho calor en Mérida.

Por la tarde nos visita Enrique, hijo de Corsino, quien nos trae de obsequio una mano de cambures verdes.

María Eugenia se sienta en el porche a ver pasar a los amigos de la aldea, al tiempo que se dedica a escarmenar lana para hacerle un almohadón a la perra. Van discurriendo por allí Avenildo, Evencio, Alecio, Ángel,… a sus labores.

Volvemos a tener electricidad a las 3:30.

Aparecen por los alrededores de la casa nubes de hormigas negras. El señor Corsino dice que eso lo que anuncia es que vienen más lluvias.

Me dedico a ver en una cadena nacional al presidente Nicolás Maduro, indignado por la amenaza ahora de Trump de hacernos un bloqueo y una cuarentena.

Nos visita Ángel y nos dedicamos a conversar sobre algunos problemas de la comunidad. Por estos pueblos la gente no presume de tener un carro, un buen vestido o un celular, sino de lo que siembra y de lo que se les da en las huertas, en el campo. Habla con verdadera satisfacción de los animalitos que cría: cochinos, gallinas y vacas. La gente es sencilla y ama estarse de sol a sol trabajando, haya lluvia, resolanas o tormentas.

3-8-2019: ha lloviznado temprano en la madrugada. Mientras tomo el cafecito veo el jardín, siempre rondando en mis pensamientos qué será de Venezuela, hoy tan asediada y amenazada por tan poderosos enemigos. Y pienso que en medio de todo, nosotros no nos parecemos para nada a los españoles quienes nos conquistaron y colonizaron durante siglos. Nosotros somos apasionados y generosos, y estamos aprendiendo a ser perseverantes y creativos, y sobre todo a vivir por nosotros mismos. Somos hoy el centro del mundo, y hemos puesto de relieve la falsedad de tanta gente acostumbrada a engañar a las multitudes, como el tal farsante de Pepe Mujica.

Viene la perra y se pone a mi lado, me pone sus patas en las piernas y me mira fijamente, como queriendo saber en qué pienso. Me pregunta con sus ojos si hoy vamos a ir a la montaña porque llevo tiempo que no la saco a caminar. Nuestra Solita está gorda, y no falta quien en nuestra ausencia le regale un hueso y le eche presas de los toros que por aquí se sacrifican.

La vecina le prepara una fiesta con piñata y demás yerbas a su hijita Lucía Valentina, de seis años. Va y busca huevos para la torta, prepara pastelitos, nos pide hilo pabilo para colgar las serpentinas.

Vemos llegar al señor Antonio Rojas con un costal de yuca que nos obsequia. Viene con ese costal cuesta arriba a lo largo de medio kilómetro de camino, luego de haber sacado y limpiado esa yuca que no es cualquier trabajo. Pasa al porchecito y le servimos café. Con él damos un paseo por el terreno para ver cómo van creciendo las matas de café que él nos regaló hace un mes: algunas están con sus hojas medio tostadas por el sol, porque ha hecho un sol en estos días bien intenso. Hablamos de que ya para el año que viene estaremos recogiendo pipas, y nos ofreció su máquina para despulpar el café. Todo su humilde porte, sus palabras dulces y sencillas, su nobleza, su timidez y deseo de importunar lo menos posible, es verdaderamente conmovedor. Un hombre que toda la vida lo que ha hecho es trabajar de sol a sol. Nos dice que su esposa se la pasa malita. Que el sobrino que tiene en El Molino sigue grave, un muchacho que adquirió un cáncer producto del uso de agroquímicos. Estos agroquímicos están causando destrozos terribles en la salud de mucha gente joven en el campo.

Ahora entiendo por qué los primeros cristianos estaban en contra de colocar imágenes de santos en los templos. Los santos tienen que ser vivientes, el señor Antonio es uno de ellos, al igual que el señor Corsino. Antes de despedirse dice el señor Antonio: "cuando se vayan a ir yo les aprontaré unos camburitos".

Nos visita Ángel para decirnos que el paseo que tenemos pautado para mañana habrá que suspenderlo porque Francis no estará en su casa.

Por la tarde hay mucho movimiento de niños que vienen desde distintos puntos de la aldea y hasta de Canaguá, al cumpleaños de Lucía Valentina.

Cae un buen palo de agua. Se oscurece totalmente el día.

Por la noche nos ponemos a ver un programa en homenaje a Yolanda Moreno. A las 8:30 llega Ángel para informarnos sobre el precio de un tarro de miel que está vendiendo su sobrino Fernando.

Todo está cubierto por una densa neblina.

Nos retiramos a la cama para ver el programa de Mario Silva, que trata sobre la gran estafa a CITGO por parte de Guaidó y su banda, que lo vemos todo hasta la media noche.

4-8-2019:

Día nublado y de lluvia. Trabajo en el cambural. ME limpia los alrededores de la troja.

Engracia nos trae un trozo de torta del cumpleaños de Lucía Valentina, ayer.

Almorzamos hoy domingo comida reciclada: caraotas, arroz y cambures sancochados.

Vemos por la tele un acto con motivo de la celebración del día de la Guardia Nacional Bolivariana. El Mayor general Zavarce da un muy sustantivo y contundente discurso.

Hoy domingo, gran parte de los jóvenes de la aldea se reúnen en la escuelita que está frente a nuestra casa. Allí, juegan futbol, conversan y pasan casi todo el día.

Visitamos al señor Corsino. Nos acompaña Solita. Nos sentamos a conversar en el corredor con Corsino y sus hijos Enrique, Neptalí, Carmelina, Eligía (quien llegó ayer de Mérida) y Ángel. Ángel nos obsequia una buena taza de chocolate. Hablamos de los guaches, de los zorrillos y puercoespines, los cuales suelen abundar por esta zona. También comentamos que se espera una buena cosecha de café en la zona para este diciembre.

Hacemos un paseo con Ángel hasta la casita de Fátima, la cual parece tener una vista extraordinaria. Van con nosotros tres perros: Solita, Burusa y Chespirito. Tomamos un senderito por detrás de la casa de los Mora. Cruzamos el río y comenzamos a ascender a lo largo de un portentoso muro de piedra. No se cansa uno de apreciar y descubrir en este lugar parajes tan hermosos. Este lugar que recorremos es parecido a El Valle, en Mérida.

De regreso, nos detenemos en casa de Abel y Agustina. Nos dedicamos a conversar al tiempo que contemplamos un enorme maizal, con matas de hasta tres metros de altura acosadas por las urracas y turpiales. Dice el señor Abel que ellas también tienen derecho a comer, que no las puede correr aunque de vez en cuando les tire una piedra. Desde allí se aprecia todo el cañón del valle de la aldea nublado y comienza a llover reciamente. Nos dan un café bien cerrero. Doña Agustina nos trae unas enormes mazorcas sancochadas, gustosas, y comenzamos a degustar tan abultados y dulces granos. Antes de despedirnos la señora Agustina nos obsequia cuatro enormes mazorcas, "para las cachapas", dice.

Volvemos a casa. Sigue lloviendo.

Tenemos más de veinticuatro horas sin cortes eléctricos.

5-8-2019: se normaliza el sistema eléctrico nacional, pese a las lluvias intensas y a los ventarrones de los últimos días volvemos a tener unas 48 horas ininterrumpidas sin cortes eléctricos. Toda normalización y estabilidad en este sentido, insisto, horroriza a la oposición. Así como los alienta las amenazas del monstruo copetudo de la Casa Blanca.

7 am: pasa Nátali (niña de doce años) arreando una vaca. Por aquí los niños de hasta ocho años (como Alejandrito y Toñito) ordeñan, y montan a caballo. Toñito dice que unos de sus mayores placeres es rozar.

A veces entran a nuestro terreno, gallinas y pollos de los vecinos. Menos mal que ya el maíz que sembramos cogió fuerza. Y llama la atención cómo estas aves deambulan a través de largas distancias, hasta por la orilla del río, al igual que los cochinos, pero vuelven a sus predios. Nosotros a pesar del tiempo que llevamos por aquí, aún no hemos podido tener unas gallinas como ya conté. Y ahora con la escasez y la carestía, cuán difícil.

Ayer hablábamos de esto con el señor Corsino: ¿Qué es de la vida en estos campos sin una vaca, sin unos cochinitos y unas gallinas? Pero para esto se necesita un terreno más o menos amplio. El campo necesita mucho apoyo del Estado para que su gente pueda producir. Por ejemplo, nosotros hemos sembrado un poco de maíz, pero gracias a que nos han regalado un poco de urea las matas se han disparado un poco. Sin abono ellas crecen pero no dan mazorcas.

Hoy por cierto hemos almorzado cachapas con el maíz que de su cosecha nos regaló Agustina.

Viene Ángel y nos trae la miel que negociamos con Fernando.

Ha sido el de hoy un día totalmente nublado y lluvioso.

Trasmite VTV una entrevista que por Unión Radio le hace Maripili Hernández a la vicepresidenta Delcy Rodriguez.

Hace mucho frío. El termómetro marca a las cinco de la tarde dieciséis grados. Encendemos el fogón (en la chimenea) esta vez no para cocinar sino para calentar el ambiente. Ponemos a arder, un viejo tronco de cínaro que por mucho tiempo habíamos tenido de adorno en el porche.

Nos visitan los hermanitos Natali y Toñito. ME los atiende con dulce de guanábana y chocolate.

Siendo que el fuego en el fogón ha tomado fuerza, aprovechamos para sancochar una yuca.

Noche de mucho frío. La leña en el fogón se ha mantenido encendida ya por siete horas.

Nos visita Ángel. Nos ponemos a jugar scrable. La luz se va a la 7:30 y vuelve a las 9:00. Nos ponemos a ver Dossier con informaciones sobre grandes matanzas en varias ciudades de Estados Unidos. Han asesinado sobre todo a mejicanos. Recuerdo el cuento de Jorge Luis Borges sobre Billy the Kid en el que sacando la cuenta de los que este bandido había matado, escribía: "sin contar mejicanos". Un Borges, pues, parecido en su racismo a Trump. El pobre ALMO no se atreve a ser fuerte en su reclamo al excesivo racismo de Trump, y para protestar tímidamente hasta pide permiso. Eso de ser terrible y de llamarlos, como lo merecen, a los gringos YANQUIS DE MIERDA sólo lo podía hacer un Chávez. México pareciera estar condenado para siempre a vivir de humillación en humillación por los gringos. Todo lo de México frente a los gringos con el pobre ALMO queda en pura y simple fanfarronada. Ahí está Billy the Kid: "…sin contar mejicanos".

6-8-2019: se va la luz a media noche. Vuelve a las 6 de la mañana.

Pasa Neptalí hacia su finca a las 6 de la mañana. Luego le sigue Alecio, su hermano. Van todos a las faenas de cada día. Evencio, por ejemplo, no perdona sábado ni domingo, y de sol a sol está fajado en la siembra y en el cuido y atención de sus siembras y de sus animales.

Molemos maíz. Hoy pensamos, si el día lo permite, ir hasta el pueblo. Estamos esperando a Ángel. Ayer no pudimos hacerlo por el palo de agua que cayó. Hoy el día sigue muy apagado y con posibilidades de que pueda continuar lloviendo.

Las matas están cada vez más espigadas, y pensamos que para octubre o noviembre estaremos comiendo cachapas. He visto algunas matas de café bien cargadas de pipas. Creo que por diciembre cogeremos una buena cosecha y habrá café en la casa para varios meses.

9:20 am: llega Ángel y partimos hacia el pueblo de Canaguá. Nos llevamos a Solita. Pese a que el día está nublado y con amenaza de lluvia decidimos no llevar impermeables. Tomamos el camino de la carretera nueva. Pasamos por el maizal de Evencio el cual pese a tener más de dos metros de altura se muestra parcialmente "quemado", una extraña enfermedad que le impedirá echar mazorcas.

Todo está empapado, el camino con charcas, las faldas verdes con enormes sembradíos. No hay un solo terreno que no esté dando frutos: café, yuca, maíz, ocumo, cambures, caña, cebollas, cebollín…

La temperatura se mantiene en 16 grados centígrados. El río La Coromoto ha comenzado a crecer. Vamos descendiendo al lado de la tubería que lleva el agua que está recibiendo las casas de Canaguá. Desde hace unos meses se instaló un nuevo acueducto y ya el agua que consume Canaguá proviene, digo, de La Coromoto.

Luego de 45 minutos descendiendo, llegamos a la carretera principal, y emprendemos la caminata ya en terreno plano. Nos dirigimos a la casa de los Mora a una cuadra de la plaza Bolívar. Luego vamos a un comercio donde tratamos de comprar arroz picado para hacerle la comida a la perra, con la mala suerte de que nuestras tarjetas no pasaron.

Desde un jeep descapotado me saludan. Se trata de un joven de nombre Darwin quien está dedicado a la producción de lombrices californianas, café orgánico y ovejos. Nos invita a que vayamos a su finca que queda en la vía a Mucuchachí, a unos 45 minutos de Canaguá.

A pesar de la lentitud de los puntos, logramos al fin comprar unos alimentos precisamente un poco antes de que se produjera un corte de electricidad a las 10:30. Seguimos vía a El Valle. Vemos que se está construyendo un puente de madera sobre una canal, parte de un desaguadero del río La Coromoto. Este puente trata de ser una réplica del ya famoso construido durante el gobierno de Juan Vicente Gómez en el sector Los Naranjos; en él encontramos trabajando a Enrique, hermano de Ángel.

Un poco más adelante comenzamos el ascenso para el retorno. El terreno está bastante resbaloso y poblado de jejenes. Pronto estamos sudando a mares, y va apareciendo poco a poco, allá abajo, el pueblo como una maqueta. Vamos pasando por portones de fincas cafetaleras que parecieran encontrarse un poco abandonadas. Se nos viene encima un aguacero y un viento helado. Vamos sudando y empapados, de modo que no sentimos frío.

Ángel nos refiere de una casa donde recientemente murió su dueño y no tiene ahora quien la cuide. Es un ascenso como de unos dos kilómetros, hasta que llegamos a una explanada desde la cual el pueblo se ve en toda su extensión, con su plaza Bolívar, la imponente iglesia, el cementerio, sus calles, todas las montañas que le circundan.

La lluvia nos acompaña por media hora. Vamos viendo fincas tras fincas todas cafetaleras. Ya hemos alcanzado el punto más alto de nuestro trayecto, corriendo arroyuelos a nuestro lado. Pasamos a un lado de la finca del ex prefecto Ramón Isidro, y luego nos topamos con una bandada de pavorreales compartiendo el espacio con vacas y becerros. Procuramos ver al dueño (un primo de Ángel) para que nos venda unos huevos de tan hermosas aves. Nos internamos por un desvío hacia la propiedad de Carmelina, hermana de Ángel, para llevarnos un buen cargamento de limones chinoto (los cuales prácticamente se pierden).

Descendemos por un empinado y resbaladizo camino con el cargamento de limones. Es un tramo bien complicado y nos venimos sosteniendo con los cafetos para no irnos de bruces. Así llegamos a la casa del joven matrimonio de Francis y Ramón. Pero allí no había nadie. Lástima. Queríamos tomarnos un cafecito. Seguimos ascendiendo por una veredita bien estrecha buscando de nuevo las alturas desde donde veíamos al fondo del desfiladero las casas de Alecio, del señor Antonio Rojas y Silvio, hasta que llegamos a El Cobre, en la finca de Neptalí. En este punto se le cayó la bolsa de limones a María Eugenia y prestas comenzaron a rodar hacia los abismos, hasta que el ágil Ángel las detuvo con el pie.

Cuando alcanzamos el punto de la Hondonada de los Pinos nos topamos con Neptalí que venía arreando dos vacas y un becerro el cual, por cierto, se desbarrancó. Un poco más adelante iban Ramón y Francis quienes llevaban una mula cargada de bloques para su casa. Ramón conducía su moto.

Al fin, como a las 3:30, estábamos llegando a nuestra casa, bastante agotados. De inmediato nos pusimos manos a la obra para preparar unos espaguetis con salsa boloñesa, acompañada con yuca sancochada. Encendimos el fogón. A las 4 ya estábamos yantando junto con nuestra perra, en el momento preciso en que estaba regresando la electricidad.

Este ha sido un día plagado de noticias terribles sobre nuestro país, puesto que el gobierno de Estados Unidos ha decidido entrar en una guerra frontal de bloqueos y sanciones contra Venezuela. El Grupo de Lima bajo las órdenes de John Bolton se ha reunido con 56 países lacayos para "buscar la democracia en Venezuela". Veo las noticias desde distintos ángulos, y considero que a la final seremos el centro de una guerra geopolítica de EE UU contra China y Rusia. El mundo se dejó imponer durante mucho tiempo el dólar y ahora paga las terribles consecuencias de esta aberración.

Dice mi esposa que el termómetro marca diecisiete grados. La noche llega. Nos visita Ángel un rato. A las 9 nos ponemos a ver la entrevista que le hace Max Blumenthal al presidente Maduro pero repentinamente se va la luz. La luz vuelve una hora más tarde cuando la entrevista ha terminado. Nos ponemos a ver unos interesantes videos en La Hojilla sobre la guerra que se avecina entre China y EE UU.

7-8-2019: 7 am: trabajo en desyerbar, tarea que nunca acaba, y en eso estamos.

Hoy aparece el sol en todo su esplendor.

Hay un corte de electricidad entre las nueve y las diez de la mañana.

ME está dedicada a hacer un preparado orgánico con ajo, vinagre y menta para tratar las matas de brócoli.

Llevamos varios días totalmente desconectados con los familiares en Mérida por falta de señal en los celulares.

Con unas alas de pollo y dos muslos preparamos una sopa campesina.

A partir del mediodía comienza a cambiar el tiempo, otra vez con amenazas de lluvia.

Vemos por la tele la marcha antiimperialista contra las últimas sanciones de Trump y también para conmemorar los doscientos años de la Batalla de Boyacá.

Nos visita la señora Consuelo y Cioli quienes nos traen de regalo naranjas, auyama y yuca. Conversamos un rato mientras compartimos un té de menta.

Por fin, ya que no tenemos cortes eléctricos hoy por la noche en tanto tiempo, podemos ver un programa completo de "Con el mazo dando".

8-8-2019: hoy nos toca acarrear leña gruesa para poder hacerle la comida a la perra. Hay que dejarle hecha unos cuarenta kilos, y para eso tenemos arroz picado, cambures verdes, conchas picadas de papas, auyama, zanahoria y apio y tres kilos de bofe.

Las reservas de leña han ido descendiendo y con las lluvias no se consigue ni chamizas. Con el tiempo uno se va volviendo experto en encender fogones y en medir el tiempo necesario en el consumo de material, según lo que se vaya a cocinar.

Hemos decidido regresar mañana a Mérida. Ángel que en un principio pensó en irse con nosotros ya no viajará. Hoy él pasó por la casa en camino al pueblo, porque está haciendo un censo para los CLAP’s. De regreso del pueblo nos trajo una muy hermosa y enorme toronja. También nos trajo un queso que se lo cambiamos por dos panelas.

Yo bajo hasta casa del señor Antonio Rojas para informarle que adelantaremos el viaje para mañana. Solita se queda llorando. El día está muy frio, apagado y con tendencia a llover. Todo el trayecto es hermoso y poco a poco me voy deteniendo para contemplar el río y las hermosas montañas. Pronto se formó una gran latición de perros de todos los colores y tamaños. El lugar parecía desolado: unos cochinos deambulaban hociqueando por el monte, unas gallinas saltaban sobre una cerca, un pavo real me saludaba desde un caminito que da hacia la casa de Silvio. El loro de Silvio saluda y cotorrea. El señor Antonio no estaba en casa. Su hijo, Antolín, me señaló: "-Está para allá", hacia una falda de una montaña, por los lados de El Cobre, sembrada de cafetos. Antolín es otro santo como su padre. Antolín me invitó a pasar. Me senté en la acogedora explanada del corredor y me puse a ver todos esos campos cultivados, con todas las tonalidades del verde. Realmente la gente está entregada en medio de las dificultades actuales a sembrar. Cuando me despedía vino Antolín y me regaló un poco de café recién molido, y del fondo de un lavadero apareció la señora esposa del señor Antonio quien dijo que me llevara también un poco de yuca.

Me despedí y pasando por la casa de Silvio vi a una de sus hijas acarreando una hermosa leña de cínaro, la mejor leña para cocinar. Comenzaba a lloviznar, pero apetecía coger hacia El Cobre, hacia los Portones o hacia Los Atalitos.

Llego a casa y le informo a ME las novedades. Ella está muy atareada arreglando las cosas que nos llevaremos y dejando la casa en orden. Le digo que voy a visitar al señor Corsino para despedirme. Vuelvo a salir, y Solita vuelve a formar su lloradera. Paso por la bella casita de Cioli y me pongo a ver su jardín, y a tratar de ver en qué lugar sembró la matica de níspero que le di hace un mes. Ella me dijo que estaba bella. No pude encontrarla a simple vista. Seguí avanzando en medio de un día bastante frío. Voy enchaquetado. Pronto aparecen los perritos de Ángel, Burusa y Chespirito avisando que llega visita. Y ahí están Eligia y sus hijas… "Pase señor José y siéntese…". Al fondo veo venir al señor Corsino, a Enrique y Manuel. Les informo lo de nuestra partida para mañana. Me entero que en el punto crítico cerca de El Rincón, en La Pica, se ha producido un feo deslizamiento de barro y lajas y ya el transporte que llega de Mérida no puede pasar por ese lugar. Resulta que un pequeño arroyo que había en ese punto taponó el puente y lo ha desbordado dificultando el tránsito vehicular.

Se nos fueron pasando los días y no pudimos ir a casa de varios amigos a los que les habíamos prometido visita: Consuelo, Ramón, Neptalí,…

9-7-2019: amanece lloviendo, y el día totalmente atoldado. Preparamos nuestros equipajes. Llega Ángel con otro queso que le negociamos. Encerramos a la perra mientras abrimos la reja del estacionamiento, y partimos a las 9:30.

Pasamos por casa del señor Antonio para darle a su hijo Antolín un aventón hasta El Molino.

A las 2:15 de la tarde llegamos a Mérida, encontrándola anegada de colas de carros para echar gasolina.

 

1 Citado en el libro de Juan Eslava Galán, "La historia de España contada para escépticos".

 



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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