Ayer y hoy en el accionar político de Arias Cárdenas

El Comandante Francisco Javier Arias Cárdenas, es sin duda un extraordinario estratega. Eso lo demostró, sin lugar a dudas en las acciones del 4F, acá en el Zulia y hoy lo sigue demostrando, pero en mi criterio no de la mejor manera.

La naturaleza política del actual Gobernador del Zulia, debe ser enmarcada en la idea de pragmatismo político. Ello quedo evidenciado en el hecho que al salir liberado de la cárcel de la dignidad, a la que fueron sometidos los comandantes del 4F, optó por la negociación y no por el mantenimiento de la confrontación política, tal cual lo hizo Hugo Chávez. Debe recordarse, que Arias Cárdenas si accedió al escenario de negociación clientelar que planteó el ex presidente Rafael Caldera, al asumir compromisos en el Programa de Leche Escolar que llevaba adelante el líder histórico de COPEI. Por su parte, Chávez entendió muy bien lo que conllevaba la oferta de Caldera, en el sentido de intentar la claudicación política de los ideales que los llevaron en 1992 a insurgir en nombre de la dignidad, la lucha contra la corrupción y sobre todo, la defensa geopolítica de los intereses del país. Esos tres elementos, son esenciales para comparar el ayer y el hoy del Comandante Arias.

Chávez, decidió – como él mismo lo señalo en algún momento- deambular por el desierto político de la soledad y construir un movimiento desde lo popular entre 1994-1998. Los caminos de Arias y Chávez se bifurcaron desde ese momento. Arias entró en una negociación política con la Causa Radical, que ya daba muestra de convertirse al peor tipo de pragmatismo y abandonar así, las enseñanzas de Alfredo Maneiro, que terminó llevándolo a ganar las elecciones de la Gobernación del Zulia, en un acuerdo de convivencia con COPEI – con quién mantenía lazos personales y políticos- para frenar al AD de Omar Barboza. Esa convivencia se mantuvo, en un modus vivendi, que llevó a figuras de COPEI a conformar su gabinete y darle sustentabilidad política. La ambigüedad de Arias, más bien su excesivo pragmatismo, lo llevo en la campaña presidencial de 1998 a mantener una postura incongruente con los postulados del 4F, apoyando por un lado las giras de la candidata oficial de COPEI – Irene Saéz- y por la otra, recibir a su ex compañero de armas, Hugo Chávez. De alguna manera ese doble team, ha sido una constante desde su despertar al juego de la política, en el sentido maquiavélico. Este elemento, es esencial para entender su desenvolvimiento y accionar en el hoy.

Para quién asume la política, no desde una perspectiva de la filosofía política de la ética, sino en la praxis del "fin justifica los medios", la democracia se convierte en un juego no de liberación o praxis liberadora como prefiere definirla mi maestro y amigo, Enrique Dussel, sino en una lógica de concentración de poder en el sentido weberiano, eso es imponer la voluntad sobre los otros, que es una forma muy decente para hablar de coacción y subordinación política. Y existen diversas formas de imponer el poder. Desde la perspectiva del poder compensatorio, eso es ofrecer prebendas económicas para obtener el beneplácito de los actores políticos, hasta el uso de los mecanismos institucionales del poder, tales como el clientelismo y el burocratismo de la peor especie.

La ambigüedad del Comandante Arias, no significa que neguemos su gran astucia política y la capacidad de organizar, reunir y movilizar. Al contrario, es innegable su habilidad para moverse en el campo de la supervivencia política, sin menoscabar acciones. Lo palpable (y evidente) es lo que ocurre en el Zulia. Arias retorna de la mano de Chávez, entre otras razones por su habilidad para "sentar a la mesa" las diversas tendencias centrifugas que existen en el PSUV zuliano. Por otra parte, es un reconocimiento a la capacidad de trabajo del líder del 4F en el estado fronterizo más importante, tanto en términos económicos como electorales, del país.

Por supuesto, Chávez contó siempre con controlar a Arias, pero nunca contó con que su tiempo social se acortaría. Ante la ausencia de Chávez, que conoció perfectamente las valencias del actual Gobernador, esté pasó no solo a obtener un triunfo electoral, cuyo punto de partida fue el "perdón" otorgado por el propio Comandante-presidente, sino que ha tomado para sí el aparato del partido, mediante relaciones clientelares y el uso del poder compensatorio, sin importarle – en un ejercio máximo de maquiavelismo- olvidar las bases esenciales del 4F: dignidad, lucha contra la corrupción y defensa geopolítica del país. La dignidad ha quedado relegada al olvido, al dejarse arropar por el pragmatismo del círculo de poder que lo rodea, y que actúa con total desparpajo (y molestia de algunos históricos de la izquierda en el Zulia) en acciones galopantes de uso del poder económico para su propio beneficio. Sabido es la presencia (y mandato) de su círculo cercano sobre las estructuras institucionales del partido, peor aún, cuando algunos de esos elementos cercanos fueron crudos opositores a Chávez en el período 2002-2004 y hoy, pretenden presentarse como adalides de la defensa de su pensamiento insurgente y subversivo.

De tal forma que dignidad y lucha contra la corrupción han sido desplazados de la agenda política. Solo debe observarse el silencio pasivo (o cómplice?) sobre el tema del contrabando en la frontera zuliana-colombiana. Pero queda un elemento histórico ligado al tema de la corrupción y es el referido al hecho, que la ruptura de Chávez-Arias se debió a la presencia en el entorno del presidente, de actores asociados a prácticas y acciones criticadas por los insurgentes del 4F. Debe recordarse que el Manifiesto de Coro, que rompió oficialmente las relaciones entre los comandantes de la insurgencia del 92, daba como razón principal la presencia de Luís Miquilena en el gobierno. Al final, el propio Chávez no tardó en deslindarse del personaje, pero cabe preguntarse ¿Por qué el Gobernador no hace lo propio con los personales que son parte de su Gabinete o de su grupo de asesores, que son señalados por prácticas nada revolucionarias?¿ La dignidad quedó para el olvido o peor aún, para el olvido histórico? Finalmente, el componente geopolítico. Los Comandantes defendieron la integridad geopolítica y hoy Arias la amenaza al darle luz verde al proyecto – nada socialista- del carbón y el puerto de aguas profundas. El resultado: silencio total. Sólo sectores ambientalistas, algunos disidentes entre quienes nos contamos alzamos la voz para denunciar estas incongruencias del actual Gobernador del Zulia. ¿Tendrá la seriedad de contestar a estos planteamientos? No lo creo.

Historiador/politólogo

Juane1208@gmail.com



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Juan E. Romero

Dr. Mgs. DEA. Historiador e Investigador. Universidad del Zulia

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