¿Será posible construir el Socialismo Bolivariano del siglo XXI en Mérida?

Metodológicamente, según los manuales marxistas, el Socialismo es la etapa que necesariamente vendrá después del Capitalismo. Yo personalmente pienso que eso es verdad. Con la salvedad que, es necesario la existencia de un verdadero Capitalismo, para que eso suceda. En la Mérida de Venezuela, lo menos parecido a un régimen económico capitalista, es lo que aquí existe.

Las relaciones de producción y la propiedad de sus medios, el intercambio comercial, el funcionamiento del mercado con su Ley de la libre oferta y demanda, dejan mucho que desear a la hora de evaluar la existencia real de un régimen económico que rige en Mérida sea de signo capitalista.

Si analizamos la producción agrícola, esta funciona si solo el Estado la financia, o sea que aquí el sector terrofago sólo produce si se amamanta de la teta gubernamental, por lo tanto no hay inversión privada para que luego se justifique la propiedad privada de los bienes producidos. Quienes realmente trabajan la tierra son obreros medianeros que por la venta de un porcentaje de lo producido obtienen sus ingresos, o sea que tampoco hay un régimen de asalariados que definan una relación capitalista-trabajador.

Un alto porcentaje de lo producido en la región es vendido a intermediarios, que lo llevan a los mercados del centro del país, lo no vendido regresa a Mérida como productos con altos precios que luego resultan casi imposibles obtener por los sectores populares. Esta forma de producir y distribuir las mercancías no tiene nada que ver con la teoría capitalista de la existencia de un Mercado de libre oferta y demanda, donde los productores llevan sus bienes a un lugar donde se encuentran consumidores demandando esos productos. Si el mercado más cercano es Mérida, esos productos deberían ser ofrecidos primeramente a la población merideña y después de satisfacer esa demanda, el resto lo ofrecerían en otras plazas que también lo necesiten.

Los comerciantes merideños, excepto los que ofertan productos agrícolas, sólo venden mercancías importadas de países donde la mano de obra trabaja en sistemas casi de esclavitud y las relaciones obrero asalariado-patrón capitalista no funcionan, debido a la inexistencia de contratación colectiva y la libre oferta y demanda de la fuerza laboral. Esto denota que el origen de la mercancía, con las cuales trafican nuestros comerciantes, es humanamente inmoral y tienen las mismas raíces del tráfico de esclavos negros de los siglos pasados. Si además sumamos que los trabajadores merideños son mal pagados, no gozan de protección sindical, ni social y solo por la acción del Estado sobreviven a la explotación, entonces nos daremos cuenta que en Mérida no hay Capitalismo y por lo tanto no lo podemos sustituir por un Socialismo de acuerdo a la ortodoxia marxista.

Cuando consideramos el Modelo de Socialismo, propuesto por el Comandante Supremo, entonces las cosas cambian, pues el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI no parte de la eliminación del Capitalismo como régimen económico, sino que ofrece la sustitución de éste mediante la construcción de un Sistema Político que produzca a la población, la mayor suma seguridad social, la mayor estabilidad política y la mayor suma de felicidad posible. Si todo esto se logra pacíficamente, conservando estructuras económicas que no vulneren la dignidad humana, entonces es posible que éste Socialismo Bolivariano del Siglo XXI sea el camino para llegar al ansiado Paraíso Terrenal, perdido por el pecado cometido por nuestros padres originarios Adán y Eva.

Juanveroes64@hotmail.com


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Juan Veroes


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