Análisis de la situación minera y política en el Estado Bolívar

En Primer Lugar, quiero agradecer al Diario de Guayana, por permitirme esta oportunidad de en su edición aniversaria, escribir un esbozo de la situación minera y política que se vive en el Estado Bolívar, espero estar a la altura del compromiso que se me ha encomendado. También el mismo lo reenvio a aporrea.org, ensartaos.com.ve, y otros medios digitales e impresos que puedan estar interesados en la publicación de este material, pueden hacerlo con toda libertad.

Venezuela es un país con un extraordinario potencial minero. En su territorio se puede encontrar casi cualquier mineral metálico o de otra índole; sin embargo, la industria venezolana se encuentra relativamente subdesarrollada, si se compara con los niveles de industrialización de otros países de América Latina. El vasto territorio venezolano fue explorado en el siglo XVI por insaciables banqueros alemanes, quienes buscaban preciosos recursos mineros. Mineros británicos, franceses, surafricanos, italianos, canadienses y estadounidenses, sólo por mencionar algunas nacionalidades, han buscado diversos tipos de minerales en nuestro país, pero sólo pocos proyectos han logrado un nivel de producción sostenido.


La legislación minera en nuestro país es nacional o estadal. La nacional es aplicable a minerales metálicos, mientras que la minería no metálica es de carácter estadal y varía entre un estado a otro.


Los grandes proyectos mineros actualmente tienen una importante participación gubernamental o controlados por nuestro Estado. Ahí esta por ejemplo la industria del hierro, nacionalizada hace casi cuarenta (40) años, y los diferentes proyectos de bauxita y carbón. El rico yacimiento de oro de Las Cristinas, actualmente en control de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), instituto del Estado Venezolano. Las empresas privadas han tenido relativo éxito en el desarrollo de importantes proyectos, sin embargo, la producción de cobre, oro y diamantes aportan muy poco al PIB de nuestra Nación. No existe actualmente una producción reportada oficialmente de uranio, cadmio, molibdeno, coltán y minerales similares, aún cuando cada cierto tiempo la prensa comenta sobre una presunta producción venezolana.


El verdadero potencial económico y laboral en el Estado Bolívar ha devenido de la actividad minera, especialmente en cuanto al aspecto aurífero – diamantífero, que en la práctica constituye la principal

fuente de empleo para la población, estimándose que en el orden del 60% depende directa e indirectamente de la pequeña minería o minería artesanal.


Además del oro y el diamante existen otros yacimientos importantes, algunos super explotados, como es el caso del hierro y de la bauxita y otros pertenecientes a la minería no metálica cuyas explotaciones no poseen altas repercusiones económicas y laborales, respectivamente.


Las explotaciones de hierro y de bauxita con fines industriales generan empleos directos e indirectos que no logran satisfacer las exigencias del mercado laboral y se estima que apenas alcanzan menos de un 20% del mercado. Las expectativas para los desarrollos aguas abajo y aguas arriba, no fueron cubiertas y hasta ahora se sigue pensando en ella más como una quimera que como proyectos en sí.


La pequeña y mediana industria, a raíz de la privatización de Sidor, prácticamente desapareció. En la región se observan numerosos galpones instalados en las zonas industriales de Matanzas, 321, Los Pinos y Unare entre otros, convertidos en talleres mecánicos, ventas de repuestos y accesorios, etc, otros permanecen abandonados. En este sector, la ocupación laboral es muy poca, no llega al 5%.


El sector comercio es irregular y se caracteriza por bajos salarios.


En cuanto a la producción agropecuaria en municipios como Piar,Roscio, Sifontes, Sucre y Cedeño, hay fincas ganaderas que en su mayoría mantienen pequeñas poblaciones de rebaños, tanto vacunos como caprinos, donde utilizan poco personal para las faenas y la producción es muy deficiente en cuanto a la creciente demanda poblacional.


Por esa razón, la minería artesanal se convirtió en la principal fuente de trabajo, no así de empleo, donde miles de personas invaden las montañas en busca de oro o diamantes. Es una actividad altamente depredadora, por la forma irracional como se acomete, en la cual se ocasionan daños irreversibles a la biodiversidad y el producto final termina volatizándose.


Las poblaciones mineras proceden de los Municipios Heres, Sucre y Cedeño, Piar, Angostura y todo el sur, hasta La Gran Sabana. La orfebrería que junto al calipso y el fútbol constituían el principal atractivo de estos pueblos del sur, especialmente de Guasipati y El Callao, también ha colapsado.


El malestar creciente de estos pobladores repercute profundamente en el aspecto electoral, al extremo de que en la actualidad, de acuerdo a sondeos realizados, estos mineros ahora no quieren saber nada de Chávez, especialmente después de la aprobación de la nueva Ley que rige la materia y estamos en riesgo de perder el Estado Bolívar porcompleto, tanto a nivel regional como en las elecciones presidenciales.

En ese sentido, urgen medidas del alto gobierno, para reorientar la realidad política regional mediante la aprobación de algunas reformas a la Ley de Minas que permita flexibilizar la actividad para esta población y garantice resultados favorables en octubre y diciembre próximos venideros.

jmartoranoster@gmail.com


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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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