Meteoro, Spa Girl y Meijaró en Maracaibo

En Maracaibo pasa cualquier cosa. Esta mañana a pocas cuadras de mi casa un carro voló veinte metros desde la autopista 1 y se estrelló sobre el techo de una casa, menos mal que no hubo víctimas fatales. No se sabe todavía las causas de la aparición del Max 5 en nuestra ciudad (Meteoro no ha dado sus declaraciones a la prensa todavía). Posiblemente los asfaltados express (con borra de café) que está llevando a cabo Spa Girl por diferentes zonas de la ciudad, en plena época de lluvias, justamente por las vías más transitadas en días laborables y en horas pico, ha provocado que los maracuchos, asesinos en potencia con una mano en la botella de “la fría” y la otra en el volante, se hayan “alebestrado” todavía más, y pretendan volar con sus carros, cuando todavía no tenemos ni carros anfibios, mucho menos teledirigidos o sin pilotos como los de los gringos. Quizás era un piloto de la OTAN disfrazado de maracucho, que quería hacer bombardeos humanitarios tipo kamikaze, comenzando por mi barrio, en vista que es uno de los más peligrosos de la ciudad, a ver si eliminaba de un solo aterrizaje a los poquitos chavistas que vivimos por aquí. No sé.

Ya no extraña nada en esta ciudad. Spa Girl ha tomado la ciudad con máquinas para romper calles y borra de café. Las calles que sirven, como la que pasa al frente de mi casa, las cepilla, abre huecos, las embadurna con algo parecido a arena con un microgramo de asfalto, y al caer cuatro gotas de agua los huecos que se forman son más grandes que los que pudo haber antes, es decir, está rompiendo lo que está bien y dejando igual lo que está muy mal, como la calle de atrás de mi casa. De todas formas, siempre existe para ella la posibilidad de echarle la culpa a Hidrolago (institución que también deja mucho que desear, por más que la dirija el sobrino del Ministro Rodríguez Araque, según dicen) y a la “naturaleza”. Los visitantes que lleguen a Maracaibo deben ser advertidos que las calles en Maracaibo ahora tienen dos y tres niveles, pues el “reasfaltado” lo hacen tipo parches y a diferentes niveles. Es una nueva tecnología aprendida por Spa Girl en Miami o Panamá o en Perú para darle más emoción al tránsito maracucho, cual montaña rusa. Es posible que yo sea mal agradecida con los esfuerzos que ella está haciendo, pero son inentendibles para mí.

Para seguir con el desgobierno maracucho e invocando otra vez a la proclamación (algún día) de la ansiada Misión anti-ruido y anti-caña, en la intendencia de policía que está diagonal a mi casa los malandros con uniformes siguen haciendo de las suyas, junto con los no uniformados. Su misión es proteger a los vendedores de droga, a los borrachos y al resto de las especies delictivas. Ahora les ha dado por poner minitecas y beber y drogarse junto con los habitantes del barrio. Si aprueban la ley Desarme aunque sea con bombas Molotov me tocará defender mi casa, ya veré cómo resuelvo. Ya que nadie le “para” al Zulia, los maracuchos que sí creemos en la decencia y un proceso revolucionario limpio y justo tendremos que hacer la verdadera revolución dentro de la revolución. Me temo que no va a ser tan pacífica como la desearía el Presidente Chávez. Tal vez, más bien, al estilo Lina Ron, quien sí tenía coraje revolucionario para enfrentarse a las injusticias.

El DIBISE en Maracaibo es una burla. Por cierto, si quieren implementarlo en LUZ, prepárense bien, porque si les toca entrar a la universidad, van a encontrar a estos malandros disfrazados de estudiantes tan bien armados como a los “pranes” de las cárceles de Sabaneta y el Marite. Después se preguntan para dónde se van los recursos que el gobierno central otorga a LUZ, pues a los pranes de LUZ, ¡a dónde más¡ Empiecen a buscar en el rectorado. Recuerden que LUZ no es más que uno de los brazos armados de la Gobernación del Zulia.

Hablando de todo un poco, y para concluir, albergo buenas esperanzas con la designación de Jenny Cedeño como Directora del Hospital Universitario de Maracaibo. Aunque trabajo para el IVIC-Zulia, mis primeros tres años con esta institución los pasé en el noveno piso de ese hospital, donde se encuentra la Unidad de Diálisis. Mi supervisor durante esos tres años fue Bernardo Rodríguez Iturbe, lamentablemente Jefe de Centro del IVIC-Zulia, “afamado” nefrólogo, hermano de José Rodríguez Iturbe, canciller designado por Pedro Carmona Estanga y ambos muy activos en la planificación del golpe del 2002. Bajo esa supuesta supervisión, lo que sufrí fue un maltrato verbal casi diario, aislamiento laboral y acoso psicológico (sin lograr secuelas en mí) por el simple hecho de ser yo chavista. Todavía no entiendo cómo permanece un supuesto firmante del Carmonazo (busquen en la lista a Rodríguez Meijaró Iturbe, junto a los nombres de Ciro Belloso, Rubén Barboza y Rafael García P.), a quienes según me contaron después, les pusieron un avión a disposición para que presenciaran la toma de posesión de Pedro el Breve. Me lo contaron, no me consta. Aún así, es increíble cómo alguien tan acérrimo al gobierno nacional, lo mantengan dirigiendo desde puestos claves en el Hospital Universitario de Maracaibo y del IVIC-Zulia. Ojalá alguien corrija estas situaciones tan contrarias a la revolución bolivariana. Mientras tanto, aquí seguiremos, a 45ºC a la sombra, en pie de lucha.

durante.paula@gmail.com


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