Poder popular y revolución bolivariana

Líneas arriba decíamos que asistimos a un proceso inédito de construcción social y política pero también a una de las más encarnizadas confrontaciones de clases que se han dado en el continente. Y es que el periodo prerrevolucionario abierto con el Caracazo en 1989 a significado grandes avances para la estrategia de construcción de poder popular en Venezuela. De un lado el desarrollo y auge en las movilizaciones de masas y de otro la instauración de un gobierno popular como expresión del grado de acumulación política que sustenta nuestro pueblo.
Ese auge popular ya se había presentado en épocas como la guerra de independencia, la guerra federal, los años 1936, 1945 y 1958, pero es ahora cuando tiene posibilidades reales de convertirse en un movimiento revolucionario que objete las relaciones de dominación que el capitalismo mundial impuso en el país desde la época colonial.
Poseemos un gobierno que por primera vez en la historia intenta representar los intereses del pueblo y que se ha colocado fuera de la influencia del capital multinacional y de los grandes centros del poder mundial. Estamos ante la posibilidad de una verdadera revolución popular como nunca antes en nuestra historia. Pero ese camino sólo podrá transitarse si trabajamos con fuerza en la organización y concientización de nuestro pueblo, a la vez que presionamos al gobierno para que vaya asumiendo progresivamente una rectificación revolucionaria en todos los ámbitos de su gestión en la administración pública.
Pensamos que el proceso bolivariano ha constituido un avance importante en términos de configurar nuevas relaciones sociales, políticas y económicas. Hasta ahora, con ciertas dificultades, se han podido crear escenarios formales y legales para propiciar la participación directa en las decisiones (aún no materializada del todo), la democratización del capital y la revalorización del trabajo, el reconocimiento de la pluriculturalidad existente, los derechos de los indígenas y los derechos ambientales; pero esta fase evidencia cierta fatiga que amerita una reoxigenación y pasar por tanto a una fase nueva. Existen todavía demasiados intermediarios entre el pueblo y el poder, lo cual permite al viejo modelo pretender sobrevivir. El Estado y sus estructuras tienen mucha materia vieja, mucho tejido senil, y la posibilidad de superarlo está en la superación del marco meramente normativo y formal de la democracia participativa construyendo mecanismos efectivos de participación y control ciudadano en todas las esferas de la actividad pública.
No creemos que se trate de rechazar los avances, lo que importa es darles el valor correspondiente al grado de desarrollo que la revolución ha alcanzado y no pretender cerrar el círculo y llegar a un momento estático, lo cual negaría el carácter revolucionario del proceso. En tal sentido valoramos profundamente muchas instancias planteadas hasta ahora: mesas de diálogo, asambleas de ciudadanos, consejos regionales y locales de planificación, comités de tierra urbana, cooperativas etc. Estos espacios se instituirán en factores de poder popular en la medida que adopten un carácter vinculante y sean expresión real, entonces, de la socialización del poder. De lo que se trata es de confiar más en el poder popular, disminuir las intermediaciones y aceptar el co-gobierno con el pueblo.
Consideramos que la sola existencia de muchas instituciones y mecanismos constitucionales cuyo espíritu es el traslado de la soberanía al pueblo, no es garantía de real democratización del poder, ese rol estará marcado por las fuerzas sociales que de ellas se apropien y el sentido que le otorguen. Volviendo a insistir decimos: por el carácter vinculante que adopten.
Es en el posicionamiento frente a estas concepciones las que han ido prefigurando al interior de la revolución bolivariana dos tendencias, las que expresan dos modos de plantear el ejercicio de la soberanía popular y la construcción del poder popular. Por un lado la burocrática, siempre temerosa de entregar demasiado poder al pueblo y que más bien pretende encauzar todo tipo de expresión de poder popular en los marcos institucionales limitando o mutilando sus potencialidades antisistémicas. Busca una participación popular supeditada al marco estatal, direccionada de arriba hacia abajo. Beneficia, aunque sea sin proponérselo, a las estructuras partidarias participantes del gobierno. La única experiencia distinta, y por eso la más exitosa, la constituyen los Círculos Bolivarianos, sobre los cuales no existe un mucho control de mediación, aunque todavía no han pasado a una etapa mayor de desarrollo.
Por otro lado la corriente del poder popular alternativo expresado en diversas organizaciones populares y políticas que desde distintas instancias vienen construyendo embriones de poder popular, no supeditándose solamente a los espacios que le da la institucionalidad gubernamental. Se asume la Constitución y el Gobierno Popular no como un fin en sí mismos sino como un momento y un plano de la confrontación de clases. Debate mucho sobre cómo resolver la coordinación de acciones sin perder autonomía y sin caer en los vicios que se le critican a los partidos, la burocratización de sus cuadros, el secuestro de los poderes y el uso utilitarista de sus proyectos y esfuerzos comunitarios. Se busca formas de eliminar las mediaciones y generar respuestas políticas en áreas que van desde el desarrollo local hasta la construcción de milicias populares. Uno de los elementos centrales es su articulación a través de asambleas populares y por sobretodo ha ido construyendo su identidad al calor de las propias movilizaciones de masas.
En los momentos cuando ese movimiento logro romper con los patrones de organización y movilización que desde las esferas gubernamentales se habían establecido, cuyo resultado inmediato fue el sometimiento o ablandamiento del movimiento popular y su encauce defensivo, asistimos al más profundo despliegue de las capacidades creadoras de nuestro pueblo que ?espontáneamente? o de manera natural confrontó la contrarrevolución, su capacidad de combate e iniciativa política se potenció radicalmente y sus planteamientos rebasaron incluso al propio gobierno como por ejemplo sucedió durante la insurrección del 13 de abril y la resistencia al paro petrolero de diciembre-enero.
En la propia dinámica de movilización política se constituyeron en instancias de poder real, elevaron su capacidad de combate y conciencia prefigurando en muchos casos situaciones preinsurreccionales, favorables a la profundización del proceso con un claro contenido de clase.
Entonces dentro del propio proceso que vive nuestra patria vienen surgiendo embriones de poder popular, pese a no estar articulados en el ámbito nacional y no contar con demasiada incidencia en el gobierno vienen prefigurando un modo distinto de hacer revolución, desde abajo, construyendo poder alternativo; Buscamos su ampliación y profundización por medio del impulso de procesos de centralización y articulación de las organizaciones y luchas populares, de su constitución como sujeto histórico, independiente y con conciencia de clase claramente diferenciada de las dinámicas que la burguesía quiere imprimir. En el mismo sentido decimos que los intereses históricos de las clases populares tampoco pueden hipotecarse a los cálculos ambivalentes del gobierno.
Se trata de construir desde la base una propuesta colectiva del poder, donde la democracia, sea el norte de hacer política, que se expanda por todos los barrios y urbanizaciones de las ciudades, por los caseríos del campo, en los cuarteles, en las fabricas y empresas, en los liceos y universidades, en los círculos de intelectuales y profesionales. Este es todo el andamiaje social que se debe tejer como una red social que tenga objetivo estratégico. Se trata de darle mayor protagonismo al pueblo, que debe ir aprendiendo a construir, desarrollar y consolidar en forma soberana su propia organización, sus propios espacios que le permitan tomar decisiones económicas, políticas, culturales y de defensa, de manera propia y democrática.
Para ir construyendo este poder popular alterno, creemos que es necesario, diseñar una amplia política de alianzas democráticas, populares y revolucionarias que se vayan articulando con unos objetivos estratégicos bien definidos que trasciendan de la lucha reivindicativa a la lucha política, Como no nos consideramos ? la vanguardia? de la revolución creemos que esta tarea sólo será posible en la medida que el movimiento popular y las organizaciones revolucionarias asuman con madurez este enorme desafío histórico. Desafío que no es otra cosa que traducir en expresiones concretas de unidad y solidaridad de clase los avances organizativos, el acumulado de conciencia y la capacidad de combate de las organizaciones populares.
En ese sentido creemos que debemos comenzar desde ya a configurar:
1.- Una nueva sociedad que ante la crisis de valores y de identidad, ante la corrupción galopante y la perdida de valor de la palabra, construya los valores de honradez, cooperación, solidaridad, unidad, humanismo, lealtad, nacionalismo, patriotismo. Que estos sean promovidos en instituciones como la familia, la escuela y formas asociadas de organización colectiva, culturales, gremiales y ecológicas, que junto a la recuperación de la memoria histórica como pueblo nos permitan ganar identidad.
2.- Generar situaciones o formas nuevas de control y participación en las actuales instituciones de gobierno, teniendo en cuenta que la opción de potenciar lo extrainstitucional implica prefigurar la sociedad alternativa que queremos construir y por tanto una nueva juridicidad basada en nuevas relaciones sociales. En este periodo creemos que se debe desarrollar lo siguiente:
1. Proponemos como necesidad urgente articular a las diversas corrientes populares en un proceso de confluencia política, que permita construir y levantar una propuesta nacional que irrumpa ?desde abajo? sintetizando los avances políticos, ideológicos, culturales, sociales y orgánicos que el movimiento popular venezolano ha venido desarrollando silenciosamente a lo largo de estos años. Que en sus métodos y estilos de trabajo, en su praxis política, en sus valores y ética se diferencia radicalmente de las expresiones burocráticas que también hacen parte del proceso. Que combata con firmeza la fiebre electorera que empieza a regarse en los diversos factores políticos que apoyan la Revolución, sin desmerecer la importancia de la coyuntura electoral.
2. El sector social de la economía, mediante la implementación de formas autogestionarias de trabajo y producción. Ampliación de las cooperativas e introducción de la cogestión en las empresas ocupadas por los trabajadores. En todos estos casos se deben superar el criterio de rentabilidad y eficiencia propias de las empresas capitalistas introduciendo otros valores ajenos al lucro y beneficio individual.
3. Desarrollar redes de "economía" solidaria -de producción, distribución y consumo- alternativa.
4. Desarrollar redes de autogestión y autogobierno, "achicando" el espacio de lo estatal.
5. Formas políticas de control popular en la administración pública de justicia , de salud (centros) de obras sociales, etc. En todos los casos es fundamental el rol de las comunidades en el ejercicio de la contraloría social.
Crear instancias de representación popular mediante Asambleas de Ciudadanos o Asambleas Populares, como una forma de poder alternativo. Esa organización asambleística debe partir de cada comunidad. Designando representantes electos democráticamente en asambleas para integrar instancias parroquiales, luego municipales, hasta llegar a Asambleas o Consejos de toda la ciudad. En un primer momento puede servir como mecanismo de expresión del sentir popular, para hacer llegar a las respectivas instituciones del Estado. Se debe buscar que sus opiniones y acuerdos tengan carácter vinculante en los diversos organismos públicos.
Desarrollo e implementación de los Concejos Locales de Planificación.
Formas de defensa con la construcción de organismos del poder del pueblo, con milicias y autodefensa de masas. Un objetivo inmediato de su construcción es como mecanismo de defensa de los dirigentes populares y seguridad de las organizaciones de base.
Vincular a las organizaciones populares con sectores patrióticos y progresistas de las FAN, discutir y diseñar espacios de encuentro y reflexión sobre el país que queremos construir y fundamentalmente elaborar una política de Defensa Nacional con base popular.
La construcción de organizaciones sociales y políticas clasistas, autónomas, independientes y propias de las clases populares. Estas estructuras deben ser lo más amplias posible, pero a la vez deben definir un claro programa político de transformación e interrelacionarse con el gobierno en términos de contribuir significativamente a la definición de las líneas fundamentales de la acción gubernamental y de la administración directa del aparato del Estado.
La creación de instituciones contrahegemónicas como periódicos populares, radios comunitarias, cadenas de información alternativa, canales de televisión comunitarios o clandestinos, editoriales, etc.
Desarrollar planes pilotos o referenciales en las zonas donde los sectores de esta corriente revolucionaria tengan construcciones consolidadas para convertirlos en ejemplo de construcción del Poder Popular. De alguna manera pretendemos recoger la experiencia desarrollada por el Movimiento de ?los Sin Tierra? y los ?Sin Techo? en Brasil.
Garantizar el Plan de Soberanía Alimentaría, que trascienda la capacidad de abastecimiento de la Población, vía concreción de las ayudas comprometidas a los campesinos para concretar la siembra, cosecha, la ganadería, la avicultura, la cría de porcinos y pavos, etc y la distribución de productos.
Garantizar el acceso a la educación superior, comités preingreso a las universidades.
Alto al sicariato y a la política de aniquilamiento selectivo de dirigente y luchadores sociales, sobre todo en el sector campesino. Proponemos la conformación de Comités de Autodefensa Popular
Contra el desempleo proponemos la implementación de un Plan Nacional de Cultivos Organopónicos, creemos que en una primera etapa se deberían organizar cooperativas de 15 personas por cada hectárea, teniendo como meta cultivar 100,000 Has. garantizando empleo a 1`500,000 personas y productos de primera necesidad al mercado interno.
Exigir al gobierno nacional que la política agroalimentaria no privilegie al gran productor nacional en desmedro de las cooperativas y pequeños campesinos.
Introducir a mediana escala la cría de Búfalos como una alternativa de producción de carne y lácteos para el mercado interno a menor costo y mayor rentabilidad. Las condiciones geográficas de nuestros llanos favorecen altamente la cría de este tipo de animal a diferencia del ganado tradicional.
Control de silos de almacenamiento por los productores organizados.
Defender y ampliar la aplicación de las leyes habilitantes.
Control social de los mercados populares y las ayudas alimentarias.
Rendición de cuentas de las autoridades municipales y estadales, electas popularmente y participantes del proceso.
Democratización de las discusiones sobre el ALCA y realización de un Referéndum para consultar al pueblo antes de tomar cualquier decisión al respecto.
Ejercer presión constante sobre el Estado y el mercado.
Construir múltiples referentes (experiencias exitosas de gestión, producción etc.), destacando el potencial creativo de la solidaridad, y el valor de la confianza.
Crear redes de comunicación y apoyo solidario (grupos de apoyo técnico) para socializar saberes (ciencias, técnicas) y experiencias alternativas, dialogar de continuo y resistir en conjunto.
Levantar la consigna de que los candidatos a cargos públicos de los sectores patrióticos deben ser electos por sus comunidades, rendirle periódicamente cuentas a sus electores y que representen sectores sociales específicos. Es decir dirigentes barriales, sindicales, estudiantiles, profesionales, campesinos e indígenas. Debemos erradicar a los dirigentes de oficio. E incluso proponer una reducción de los salarios de los elegidos, consustancial a la realidad en las cual se desenvuelven y de quienes representan.
Elaborar una estrategia energética nacional que rompa con la burocratización que hasta ahora ha dejado en manos de ?nuestros meritocráticos? la transformación de la nueva PDVSA. Esta política debe trascender el ámbito petrolero, conjugando en un todo coherente las diversas fuentes y recursos energéticos que posee la Nación.
La Industrialización del País. Abordando por ejemplo la construcción naval y de Plataformas marítimas como elemento sólido para el desarrollo de la Venezuela Bolivariana. La potencialidades en el ámbito del acero y de otros metales, nos obliga a desarrollar la capacidad técnica, profesional y de infraestructura para ello.
Una Política de Defensa y Seguridad Nacional que tenga como sustento la alianza Pueblo - FAN, avanzando en el diseño de una Doctrina de ?Guerra de Todo el Pueblo?, que integre a las amplias masas en la responsabilidad de la defensa nacional. Para ello además de la multiplicación de las Reservas activas, debieran concebirse planes que movilicen en estas actividades a las comunidades organizadas. Adelantar un Plan de entrenamiento premilitar en todos los Liceos que esté orientado por la Estrategia de defensa y que se curse desde primer año. Todo en el entendido que la confrontación con el Imperio ya está en curso y que sin la incorporación del Pueblo conciente a las tareas de la defensa de la Patria todo estará perdido.

Impulsar una política internacional agresiva y audaz, que permita tejer un amplio arco de alianzas tanto en función de ir configurando una estrategia regional para la Revolución en el continente, que permita la interrelación y el aprendizaje mutuo de los movimientos populares latinoamericanos y mundiales, como para blindar la actividad que en esta ámbito desarrolla el imperio y sus lacayos en contra de la Revolución Bolivariana. Para ello la práctica de la Solidaridad activa es fundamental.
Reflexionar de continuo sobre cada logro y dificultad.
En suma, se trata de recuperar el protagonismo y la decisión sobre nuestro destino, pues de nosotros y no de otros dependerá en lo fundamental lo que sea nuestro destino. Las orejas de lo nuevo recién asoman.

*Abogado y Analista Político.
jmartoranoster@gmail.com,
j_martorano@hotmail.com,
juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar


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Juan Martorano Castillo(*)

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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