Llueve, ¡qué decepción!

Las lluvias que se precipitan en diferentes partes del territorio nacional hacen perder el control a los opositores, que se comen sus propios hígados buscando nuevos artimañas para poder dañar al presidente Hugo Chávez. Ya perciben que se le desvanecen los apagones como táctica de taque.

Nunca aceptaron los argumentos sobre el racionamiento energético expuesto por el Gobierno bolivariano según la cual la sequía se debía al fenómeno de El Niño. Para ellos, por encima de todo argumento, privó la desinversión durante el proceso revolucionario y se sacaron de la cabeza el chip con la información acerca de que en las últimas gestiones de la IV República tampoco destinaron recursos a la expansión de este sector, pese a las advertencias de las empresas eléctricas. Qué vivos ¡no?

La situación llegó a tales magnitudes que hasta la sequía era culpa de Chávez, pues bien, comienzan las lluvias, incluso, antes de la llegada del invierno y creo que no es descabellado pensar que tuvieron que ver los bombardeos a las nubes que se hizo con tecnología cubana. El comandante suministró una explicación en las que dijo que esas labores comenzaron desde diciembre, e influyeron en las precipitaciones que actualmente caen en Venezuela.

De modo, que siendo sensatos, deberían decir que llueve gracias al líder de la revolución bolivariana, ¡ahhh, pero no!, ante esta apreciación los adversarios expresan que los chavistas están locos. ¿Qué tal? Lo que es bueno para el pavo debería ser bueno para la pava ¿o no?

Los opositores tenían las esperanzas de que la sequía se prolongara hasta las elecciones parlamentarias, pretendiendo capitalizar el sacrificio que generan los apagones, y exponerlo como ejemplo de incapacidad revolucionaria, pero qué decepción, llueve y crece el nivel del Guri, y con ello se les esfuma la campaña electoral, porque esta gente no hace propuestas, sino que basan sus candidaturas en absurdos ataques al comandante, y el racionamiento les proporciona tremendo filón.

Además, para hacerle daño al comandante no les importa llevarse a la población por delante. Lo han hecho muchas veces. El sabotaje petrolero es el caso más emblemático. En estos momentos se les ve como quisieran coger las totumas de Chávez y recoger el agua de la lluvia, para decir que la revolución es un fracaso.

El Presidente se crece en las dificultades. Cuando el desabastecimiento de combustible, la gente quedaba estupefacta al llegar a las gasolineras y no ver la cola. El Gobierno había resuelto el problema. Igualmente solventó la crisis de Barrio Adentro y estoy seguro que pronto superará la situación eléctrica, para beneficio del pueblo y frustración de los enemigos.


albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán


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