Milagro de la Virgen del Valle aplasta a opositores

Los detractores del proyecto socialista, cuyo fin es arrasar con las candidaturas oficialistas de los comicios de noviembre, creyeron que con la entrega en comodato por 30 años de la quinta Villa Carmen - hasta entonces sede de la Alcaldía de Maracaibo-, al Centro de Atención Integral para Personas Autistas (Caipa), harían fiesta con el ayuntamiento y su gestión en el municipio.

Pero salieron como de costumbre: trasquilados y castigados por la Virgen del Valle. Déjenme contarles desde el principio, para que al final vean como el poder divino recayó con todas sus fuerzas sobre los opositores marabinos.

He escrito en otras oportunidades, que los enemigos del proceso bolivariano no entienden que el país es otro y la gente cambió. En Venezuela hoy en día los políticos no pueden cambiar oro por espejitos como todavía lo hacían en la IV República.

La entrega de Villa Carmen, ubicada en la avenida Bella Vista, entre calles 75 y 76, a la fundación Caipa, resultó un ejemplo del mal proceder de la oposición en general, con la desventaja para ellos, de que el grueso de la población los tiene descubiertos. Sabe que sienten desprecio por las personas desvalidas.

Cuando concejales, diputados y otros dirigentes políticos adversos a la revolución se enteraron que la Corporación Alcaldía de Maracaibo cedería la casa, reaccionaron de tal manera, que al día siguiente la información fue noticia de primera página.

Le cayeron en cayapa al alcalde Gian Carlo Di Martino. Incluso, la Cámara Municipal lo citó para que diera una explicación. Que insensibilidad, no entienden que dar esa quinta a Caipa es una de las acciones humanitarias más significativas realizada en los últimos tiempos en Maracaibo. Más cuando los directivos de este centro hicieron innumerables peticiones a diferentes organismos y nunca obtuvieron una respuesta satisfactoria.

En la Gobernación del Zulia les respondieron que no podían procesar esa solicitud, debido que la fundación pertenecía al Gobierno nacional y el caso no les era de su competencia.

Tal actitud no sorprende, porque aunque digan lo contrario, son ellos y no la revolución los que excluyen a la gente. Lo demostraron con esos niños que llevaban 17 años deambulando sin sede propia. Ni siquiera les importaron sus limitaciones especiales.

Di Martino lo dejó muy claro al justificar: “Somos servidores sociales y esos pequeños merecen la casa más que nosotros” y yo agrego: pero esos politiqueros, en lugar de promover este tipo de acciones inherentes y fundamentales en los dirigentes que se deben a las comunidades, hacen lo contrario. No les duele el futuro de los pequeños enfermos. Inhumanos.

Cuando les conviene apelan a la Constitución. Desde que supieron del comodato, comenzaron las argumentaciones legales, como si algo en la vida pueda estar por encima del bienestar de un niño, sobre todo con problemas de autismo. Por lo menos, ya cuentan con una sede digna para educarse, desenvolverse.

Lo más doloroso es que esos políticos no actúan motivados por el aspecto legal ¡no!, obran de ese modo porque son así, lamentablemente en los cargos de elección popular se filtran dirigentes sin sensibilidad.

Son incapaces de conmoverse con las palabras de la directora de Caipa, Daisy Revilla. Creo que ni siquiera la han escuchado. Ojalá lean esto, para que sepan lo que es el amor y la pasión por los niños necesitados. ¡Abajo el odio de los opositores!

Resulta que en el duro itinerario que Revilla transitó en busca de apoyo, llegó a la sede de la Alcaldía en Villa Carmen y ¡sorpresa!, se encontró de frente con la imagen de la Virgen del Valle, que está en el interior de la quinta.

Valiosa casualidad: la directora es devota de la Patrona de los orientales y no podía desperdiciar el momento para implorarle que la ayudara con los niños autistas abrigados por el centro.

Luego subió al despacho del alcalde y le planteó la situación. Bajó, no sin antes regresar ante la imagen divina y recordarle la necesidad de encontrar una sede para los muchachos.

La otra gran emoción fue cuando la llamaron de la Alcaldía para darle la noticia. ¡Un Milagro de la Virgen!, exclamó, aún sabiendo que la Santa Madre nunca le falla.

Revilla contó el emotivo episodio cuando en compañía de representantes, maestros y autoridades del ayuntamiento, recibió la casa, en un evento en el que sólo se podía tener el acerado corazón de esos opositores inconsciente, para no reventar en llanto.

Gracias a Dios, privó la fe. Se impuso la voluntad sagrada en contraposición a la de esos adversarios que quieren intentar un litigio legal, para condenar a Di Martino por tan hermoso gesto. Y es que ya se hizo justicia divina a través de la más dulce de las madres. Definitivamente, una lección que les da la vida. Aprenderla les significaría aliviarse el alma de tanto odio y rencor.

albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán


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