El filósofo del Zulia, presentará su propio Diseño Curricular, con poesía y todo

Con toda razón Manuel Rosales está indignado con Chávez; con toda su cultura él no podía admitir ese puerco Diseño Curricular. Su escritorio permanece inundado de libros recientemente leídos y por leer. Cuando le hablaron que Chávez estaba implementando un nuevo currículo, saltó: “me lo voy a echar en regla.” Para él Chávez está totalmente desactualizado de la actualidad y totalmente anacrónico de todo anacronismo, además qué es eso de estar utilizando los tratados, mapas y composiciones clásicas e históricas de Ezequiel Zamora, un hombre que metafísica y alegóricamente carece de jerga proverbial y que no le da ni por los talones a San Juan Bautista, su contemporáneo. Por eso él grita: “Te ha llegado la hora, charlatán de Miraflores, de cohonestar la meta-técnica con la fenomenología inmanente del simbolismo de Husserl. Ahí si me empataría yo contigo en una carrera curricular, desde la Gran Sabana hasta el Delta de Orinoco. ¿Pero, de dónde carajo has sacado que Simón Rodríguez sirvioría para sustituir los vínculos impuestos por una ciega ratio técnica, cuando nuestra función codificadora no nos da ni para pagar ni el ergos del peaje del Puente sobre el Lago? Dónde se ha visto que constantemente tengamos que estar consultando la herradera de ganado de Simón Rodríguez; que si no hierra burro entonces te inventa una de vaqueros. Gran vaina, así cualquiera estudia o gana.”

Y es que Manuel Rosales se cultivó con los sabios adecos, con su máximo maestro Rómulo Betancourt y el dilecto Carlos Canache Mata. Veamos con qué lo deleitaba su madre cuando era muchacho, con las poesías que escribió el padre de Rómulo, quien tenía ciertas aficiones por la escritura, pero carecía de genuina vocación literaria; a las claras se veía que don Luis Betancourt hubiese podido ser, como hoy lo es el Filósofo del Zulia, un devoto del vallenato, proclive a ese sentimentalismo que causa estragos en hombres despechados, y que acabaron dejando sus hígados regados en la barra de algún bar o que languidecieron años tras años soñando por un amor imposible. Manuel Rosales se sabe de memoria, por ejemplo, el poema de Luis Betancourt “Las Tres beldades” y en todas partes quiere andar recitándolo.

Cuando en el año de 1912, la Casa Reuter (que producía entre otras cosas jabones) abrió un “Concurso Internacional de Poesía”, claro, que de poético no podía tener nada. Era para promover productos de tocador. Don Luis, el padre de Rómulo, envió el “poema” Las Tres Beldades, que fue inmediatamente aceptado. Al poco tiempo recibió la agradable sorpresa de que había sido galardonado con el primer premio de “La Pluma de Oro”. Aquello tuvo alguna resonancia en Guatire y pronto el abuelo de Manuel Rosales lo distribuyó en todo el Zulia. Hubo brindis en casa de Rosales.

Muchos zulianos solicitaron una copia al abuelo de Rosales. El “poema” dice así:

Flores de distintos climas

Son Laura, Rosa y Ester:

Más yo me inclino a creer,

Que si no hermanas, son primas.

Si me dieran a escoger

De las tres la más hermosa

Diría que, al par que Rosa

Bellas son Laura y Ester.

Francés por Ester sería,

y por Rosa americano,

mas luego, venezolano

por Laura me quedaría.

Beldades que así ocultáis

el suelo que os vio nacer,

¿no podría uno saber

qué específico usáis?

¿Qué específico? Perdón

por la estúpida pregunta.

¿Quién al veros no barrunta

Que le debéis al jabón

de Reuter, cutis tan bello?

Y al Barry ya famoso

Tricófero el abundoso

y perfumado cabello?

María Teresa Romero, señora muy betancurista y rosalista, escribió por encargo del diario “El Nacional” una biografía sobre nuestro Rómulo Betancourt[1]; dice que en el referido “poema”, don Luis mostraba su gracia e ingenio, y que de su padre el joven Rómulo heredó su característico sentido de humor algunas veces ácido, mordaz.

Un estudio más profundo, veríamos que de este estilo de don Luis, como veremos han abrevado muchos otros intelectuales venezolanos como Miguel Otero Silva, y más tardíamente Claudio Nazoa, Manuel Caballero, Laureano Márquez y Pedro León Zapata, y sobre todo ese genial político llamado Manuel Rosales.

[1] Biblioteca Biográfica Venezolana, Rómulo Betancourt, El Nacional, Volumen 13, Caracas (Venezuela), s/f., pág. 14.

jrodri@ula.ve


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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