Oposición de anime

Es hasta justificable la ferocidad del ataque de la oposición en contra de la reforma constitucional. Guerra es guerra y lo demás es cuento y melodía. En los medios de comunicación a su favor, prácticamente mantienen una cadena permanente.

Pero lo que no entienden los antichavistas es que en esas estrategias propagandísticas, es imposible que los medios, se echen al hombro todo el peso del asunto. Asuman y garanticen el objetivo de los opositores. Por supuesto, es muy importante una eficaz penetración del mensaje. Y en eso estas empresas periodísticas son más que buenas, excelentes, me atrevo a decir.

El problema es la credibilidad de los adversarios del presidente Hugo Chávez. No tienen. Los mensajes llegan a los sitos más recónditos del país y del mundo, pero no convencen y de eso no puede culparse a los medios como tal, sino que sencillamente nadie cree en mentirosos.

Es tan grave la situación que todavía dicen la verdad y no los toman en cuenta. Los ven como falsos, mezquinos, vendidos al imperio, antipatriotas, resentidos. La mayoría sabemos que su lucha no es por el país, sino por recuperar los intereses perdidos.

De hecho, a este sector sólo le preocupa de la reforma, el artículo el de la reelección continua del Presidente, los demás ni se molestan en comentar y cuando lo hacen, solo es en función de llamar al comandante dictador y calificar su gobierno de totalitario.

Con el del estado de excepción, el cual no contemplaba el derecho al debido proceso hicieron una pantomima. En el fondo, nunca les importó. Repito, hablan de la reforma en su conjunto para decir que Chávez sólo busca perpetuarse en el poder, pese a estar muy claro que luego de culminado el período presidencial, la población a través de las elecciones, así como ha sucedido hasta los momentos, tendrá en sus manos la decisión de reelegirlo o no.

Ahhh, pero la oposición tiene la corazonada de que nunca lo sacarán del poder, yo también, pero eso es otra cosa. Analicen por qué. Los chavistas están concientes del asunto.

Sabemos que el objetivo del Gobierno del comandante son los pobres, las personas de más bajos recursos, esos que siempre excluyeron en la IV República y que son la gran mayoría.

De modo, que cada decisión que tome el Mandatario Nacional nunca afectará a los más necesitados, al contrario, con la reforma -por citar un caso-, sólo se busca dar carácter constitucional al poder que con Chávez está adquiriendo el pueblo.

Al respecto, hay plena conciencia. Por eso, a la oposición se le hace cuesta arriba enfrentar la reforma y la revolución. Les faltan argumentos. Lo único sería admitir el fracaso de la IV República y el éxito de la V, pero supongo que como dice el dicho, para eso “primero muertos que bañados en sangre”.

Pero existe la particularidad de que con el tiempo la realidad se impone. El que diga mentiras queda como un mentiroso y el que haya sido transparente y expresado la verdad, recogerá sus frutos.

Un ejemplo de ello se vivió con la Constitución del 99. Los opositores no se cansaron de despotricar de esta Carta Magna. Ocho años después, cuando hay la conveniencia de reformarla para afianzar aún más el proceso revolucionario, apelan a una de sus más trilladas consignas: “Con mi Constitución no te metas”. Antes decían que era mala, ahora resulta que es la mejor.

Bien, es buena, pero ¿quién los entiende? Solamente veo esta explicación: En el 99 mintieron porque les convenía y actualmente con la reforma lo hacen nuevamente, solo que ya no ha de esperarse que pase el tiempo. Venezuela los conoce y sabe que falsean la verdad de manera continua y descarada.

Por eso, existe una agresiva campaña publicitaria en los medios de comunicación en contra del referendo de la reforma en diciembre, pero que no surte efecto.

La eficacia se pierde, porque el emisor con que cuentan carece de credibilidad y, por ende, no cautiva al receptor, más bien produce en él una reacción de desprecio. De modo, que tenemos una oposición que es fuerte por las conexiones externas, la ayuda que recibe de otros países sumados al golpismo, pero que sustentada en la mentira, es frágil y quebradiza como el anime, para hacerle frente a una propuesta sólida, metálica, como la de Chávez.

albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán


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