Tremendo peo con Gloria Cuenca

Me levanté mareado y con náuseas. No sé cómo ni en donde me había encontrado con Gloria Cuenca, la hija del super-comunista Humberto Cuenca. La vi entre sueños, a Gloria, muy envejecida y maniática con el tema de la política de partidos hasta en la sopa. Su mirada, sus gestos e incluso su voz no eran para nada normales.

- Mira Gloria, tengo un amigo psiquiatra muy serio y preparado.

Gloria comenzó a hablar del tema de la autonomía universitaria, de la reforma de Córdova, de coacción y falta de libertad de expresión. Su gran escozor por monologar le llevó a decir::

- Chávez y su gente son todos unos locos. Lina Ron es una matona.

- ¿A quién ha matado?

- ¿No le ves la cara? ¿tú estás ciego? Cargar esa gorra es de locos. Ahora todos cargan gorras, y de seguro que también cargaran bombas, kalaninkof y granadas de mano en la cintura.

- ¿Por qué ahora crees en la gente de derecha? ¿Qué te hizo dejar al partido comunista?

No para de hablar la pobre, y no hay modo de contenerla, y entonces le pregunto si ella no se da cuenta de que ya tiene los tapones un poco volados. Se calma un poco y admite que de vez en cuando se siente con los tornillos flojos. Pero arremete de inmediato:

- Chávez está temblando; está asustadísimo, todo el mundo está contra él y por eso no quiere elecciones. Por eso rehuye ir a la mesa de diálogo, por eso no escucha a su propia gente.

- ¿Cómo sabes tanto, Gloria?

- Pregúntale a todo el mundo en la calle. Nadie lo quiere. Y no creo sinceramente que tenga más de cien mil votos.

Le digo que hay que esperarse seis meses para el referendo revocatorio, pero salta:

- NO. Nada. No esperaremos nada: elecciones ya, o si no arderá Troya.

- Pero por qué tanta urgencia, si Chávez ha ganado siete elecciones seguidas.

- Mentiras.

- ¿Y si vuelve a ganar con todos los observadores internacionales?

- Imposible. Así no podrá ganar nunca.

- ¿A qué viene tanta angustia y locura, Gloria?

- No me vengas con eso, los violentos son los chavistas; ellos son los asesinos, los matones, los terroristas. Fíjate cómo Gouveia por orden de Bernal asesinó a esa pobre gente en Altamira.

- ¿Tú te tragaste enterito el vídeo que para eso armó Globovisión? ¿De veras que te comiste ese cuento?

- ¿Y Chávez no llamó a Gouveia caballero?

- ¿Y la palabra caballero no es la que está puesta en todos los orinarios?

- Déjate de vainas.

- ¿Y quiénes, Gloria, fueron los héroes civiles que desviaron la marcha del 11 de abril hacia Miraflores?

- ¿Y qué?

- ¿Te parece normal?

- Claro, o es que Chávez aquí se considera intocable, y sólo un grupito de sucios y miserables son los que tienen derecho a estar frente a Miraflores.

- Miserables no, chica, gente del pueblo.

- Lumpen, recogelatas, bichos y bichas como la Lina Ron y el Bernal.

- ¿Y tú no eras comunista hace unos años?

- ¿Y qué? Esto no es ninguna revolución. ¿Qué revolución va admitir a unos pistoleros como los de Puente Llaguno?

- Se estaban defendiendo de los policías metropolitanos; se había producido un momentáneo estado de guerra en el centro de Caracas. ¿Tú no viste con qué saña y con qué brutalidad atacaban a la gente en ese puente?

- Eso es mentira, ellos estaban disparando contra la pacífica marcha que venía de Chuao.

- ¿Tú no te has enterado de los documentales que ha pasado Venezolana de Televisión sobre esos hechos del 11 de abril?

- Yo no veo ese canal.

- ¿Y qué tal, esos francotiradores apostados con anterioridad en el centro, y que fueron denunciados por el mismo Otto Neustald, corresponsal de CNN, en el que se descubre que el vicealmirante Héctor Ramírez Pérez ya sabía que habrían varios muertos el mismo día 10 de abril?

- Eso es mentira porque Otto Neustald desmintió todo eso después.

- Pero es que lo confesó sin presión ninguna y de la manera más franca y directa.

- Pero bueno, ¿y qué?

- ¿Y tú de veras crees en el luto de los banqueros por esos muertos en Altamira? Ayer fui al “Banco de Venezuela” y le expresé mi pésame al gerente, y el tipo de la manera más irrespetuosa y vulgar, casi se muere de la risa. ¿Entonces?

- A esos banqueros les preocupa la situación económica, y tienen derecho a sentirse también acongojados.

- Cómo has cambiado Gloria: apoyando a banqueros, apoyando a los dueños de medios, apoyando a todo lo que tu padre rechazaba de todo corazón. Sé sincera ¿Por sus dólares? Yo creo, María, que deberíamos estar en desacuerdo.

- Todos ustedes son iguales, no rehuyas la discusión porque igual, vendrá una guerra civil y entonces no te quedará otra salida que dar la cara.

- Tú estás viendo demasiado Globovisión y Venevisión.

- ¿Y qué?

- Cálmate.

- No, porque esto está muy grave.

- ¿Pero tú no eres derecha y estás protegida por los portaaviones norteamericanos igual que el Matacuras Leopoldo Castillo?

- Respeta.

- Allá en Estado Unidos las cosas están de maravilla, al menos tú si tienes para dónde coger, en cambio nosotros...

- Allá la cosa está bien fea pero no hay peligro de guerra civil.

- Las guerras civiles se llevan por dentro como ciertas procesiones.

- Esa es una frase.

- ¿Pero nuestra situación económica es tan mala, como la pintas?

- Malísima.

- Pero si tú viajas a Europa todos los veranos, vives en una buena mansión, tienes apartamentos en la playa y varios carros. Todo te sobra, y cada vez te llegan más venebonos, intereses y aumentos de sueldo.

- Me los he ganado con mi trabajo. Y esos venebonos están perdiendo fuerza.

- Si pierden un poco de valor es precisamente porque la situación económica debe estar mejorando.

- ¿Mejorando?

- Pero tú estás muy bien, y tu sueldo se ha sextuplicado en comparación con los últimos cuatro gobiernos del pasado.

- No lo niegues, todo está muy mal, todo se está deteriorando y las instituciones buenas se están derrumbando. La culpa de la violencia es del gobierno. El gobierno empezó.

- Sí, porque aquí los gobiernos que asesinaban estudiantes cada semana eran unos angelitos; porque aquí no hubo masacre en El Amparo, ni se asesinó de un tiro en la boca y en su bufete al abogado Luis Ibarra Riverol, ni cundieron las estafas financieras con cierre de docenas de bancos, ni tuvimos dos presidentes con barraganas que eran reinas y recibieron hasta honores del ejército, ni jamás descuidaron a la gente de abajo, y entramos en la madre de las rehostias públicas donde la injusticia era y sigue siendo la real soberana de todas las perdiciones...

- Exageras.

- ¿Quién tiene secuestrada la libertad de expresión?

- Qué cuento. Aquí el único que tiene derecho a hablar es Chávez; todos los demás somos meras alimañas.

- ¿Tú te crees eso?

- Es que tú te has vuelto fanático, intratable, Sant Roz; es el colmo, increíble, que un tipo inteligente a quien quiero y respeto tanto, se haya vuelto ciegamente chavista, y no sigo, chico…

jrodri@ula.ve


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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