Con qué se mide la dignidad de los médicos

Comienzo aclarando en esta nueva entrega que si alguien merece respeto y consideración, por estar dedicado al servicio de la vida pública, son precisamente los médicos, los bomberos y desde luego los policías, y mucha gente más, pero aun así hoy nos vemos en la necesidad de hacer algunas observaciones o críticas, aunque parezcan duras, dirigidas, precisamente, a los galenos que están recibiendo el bono, producto del botín robado, que el autoproclamado Juan Guaidó, ha dispuestos para estos profesionales.

Se nos ha criticado que los médicos, bajo ningún concepto, merecen que se les ataque, pero no es posible que bajo este último argumento se le toleren a los hombres que visten de batas blancas cometer desafueros, hechos reñidos con la moral, la honestidad y con la dignidad.

Todo el mundo sabe en este país que el diputado Juan Guaidó viene de una familia humilde y sin dinero, pero ahora, desde que se autoproclamó presidente, violando los preceptos constitucionales, se ha convertido en otro riquito a costa del erario público de todos los venezolanos.

Partiendo de la primea premisa es imposible entonces creer que Guaidó pueda estar regalando bonos a los médicos, así como estar repartiendo caramelos, bajo el precepto que ellos se lo merecen porque lo que ganan es poco.

Si Guaidó no tenía bienes de fortuna es evidente entender que ese dinero que está repartiendo forma parte de los millones de dólares que produce la empresa Citgo, una vez que el imperio se la robó y se la puso a su disposición para saquearla.

Es decir, los bonos que están recibiendo los médicos como regaló de Guaidó, para hacer ver que es bueno y caritativo, es dinero sucio procedente del delito, y todo aquel que goce del botín robado, de acuerdo a las leyes, es igualmente un delincuente.

Pero lo que es peor ese bono, que de acuerdo al golpista Guaidó ya lo han recibido unos 3 mil médicos, que eso no se lo cree nadie, forma parte del dinero que era utilizado para enviar a los niños venezolanos con cáncer a ser tratados en Italia, y desde que se aplicó la expropiación de Citgo, muchos de esos niños han muerto en el país por falta de tratamiento.

Así de sencillo e irónico es el cuento. Ahora los médicos, y no digo todos, están contribuyendo a que los niños mueran porque decidieron aceptar un dinerito, que no les cae nada mal, para ayudarse ante la crisis que creo, precisamente, el propio Guaidó junto con sus acólitos extremistas que desean llegar al poder a la fuerza.

Recuérdese que Guaidó también hizo que Colombia se apoderara de la empresa de fertilizantes Monómeros que opera en el país neogranadino, cuyo recursos también han servido para comprar bienes al grupo golpista que vive en esa nación.

No hay que olvidar que Guaidó, incluso, firmó un contrato millonario para asesinar al presidente Nicolás Maduro, todo con el dinero mal habido de las dos empresas venezolanas que fueron robadas, una en el imperio y la otra en Colombia, respectivamente.

Así pues que es indignante y deshonesto que un médico, dedicado precisamente a salvar vidas, haga uso del dinero que le corresponde a los niños con cáncer, que no cuentan cómo financiar sus tratamientos.

Incluso en lo personal sostengo que recibir esos bonos que Guaidó viene regalando para ganar notoriedad entre el pueblo venezolano, es igual que aceptarle a un narcotraficante que parte de sus ganancias obtenidas por vender o traficar droga te las regale.

Mi esposa, por cierto, es médico, y cuando abordamos este escabroso tema lo primero que me dijo era que si a ella le depositaban el bono, que de hecho no ha suministrado ninguna cuenta para que eso ocurra, lo primero que haría con ese dinero era donarlo para los niños con cáncer que están recluidos, en este caso, en el Hospital Pediátrico "Niño Jesús" de San Felipe, pues usarlo para fines personales demostraría solamente miseria.

Culmino preguntando hasta dónde llega la dignidad de estos médicos que están siendo utilizados por la ultraderecha solo con el deseo de ganar adeptos, sin importarles su prestigio.

Me gustaría más bien, finalmente, ver que todo aquellos galenos que recibieron el bono se pongan de acuerdo y hagan uso de ese dinero para ayudar también a otros colegas médicos necesitados que están igualmente padeciendo cáncer. En Yaracuy, al menos, conozco uno.



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Italo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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