Cuando quemas tus naves…


“El carnicero piensa en la carne, el cordero en el cuchillo.”

PROVERBIO

“Camarita… la mente es buena cuando no olvida lo que ya sabe. Mucha gente aparenta tener mala memoria o se hace la que ha olvidado. A veces tratan de excusarse con aquello de que «no lo sabía», a pesar de toda la información que a diario se da, en especial en los sonidos de la calle. Pero de todo evento malo se pueden sacar muchas enseñanzas que nos ayuden a mejorar. El amor a la patria es como un inmenso fuego. Esta es una patria forjada con sudor y sangre de nuestros antepasados, grandes e incansables guerreros. Pero si no alimentamos el fuego, éste se muere y con ello se nos va la patria. No luchamos contra el ignorante sino contra la ignorancia; no contra el que comete faltas sino contra las faltas. Nuestro enemigo es grande, fuerte y numeroso pero no invencible. El barco en el que estamos continuará navegando en mares tormentosos y contra fuerte oleaje. No todas las generaciones tienen la capacidad y la determinación para lograr las metas propuestas. Sólo aquellos que están preparados para sacrificar sus prebendas, sus tesoros, sus títulos, sus fortunas y hasta a aquellos más cercanos a ellos, pueden andar el camino de la revolución. Sí… a distancia todo se ve diferente… hasta los tambores de guerra suenan agradables. El horizonte se ve muy lejos. Aquellos que no puedan correr este riesgo deben abandonar el barco, porque aquellos con fuerza de voluntad no piensan en nada más que llegar a la tierra en el horizonte, llegar a la meta. Los débiles están preocupados y son arrastrados por su propia avaricia. Por eso caen presas del enemigo. Esos hombres son una carga en el barco de la revolución de todos modos. Por lo tanto, si no abandonan el barco por voluntad propia, deben se arrojados por la borda. Suena cruel, ¿verdad? Como ya le dije, camarita, nuestro proceso navega en mares tormentosos y contra fuerte oleaje. Los hombres y los peces tienen algo en común y es que cuando abren la boca innecesariamente se meten en problemas. La persona fuerte no es el buen luchador; la persona fuerte es la que se contiene cuando está enojado, razona cuando ve problemas, se indigna cuando ve injusticias y lucha por resolverlas. Si un Estado no funciona, hay que reconstruirlo para que sus estructuras se adecuen a las necesidades, hay que trabajar muy duro para hacerlo funcionar… no entregárselo a esta oposición apátrida, esta oposición ladrona que jamás entendió que la tierra es la «patria» y el cementerio de la gente; que la patria es la tierra bañada con sangre, sudor y lágrimas de sus guerreros. El sufrimiento, el dolor y la pobreza han continuado cada día haciéndose más grandes, a pesar del esfuerzo de Nico en superarlos, debido a los efectos de las inmorales e ilegales «sanciones» impuestas por el imperio hegemón que no nos permiten adquirir los bienes y servicios indispensables. Lo más triste es que nuestros enemigos tratan de ridiculizar dichas sanciones a pesar que a ellos también les afectan. Pero si no tienes paciencia con los problemas, no puedes encontrar la paz y no puedes encontrar soluciones. Dice el proverbio que «el carnicero piensa en la carne, y el cordero en el cuchillo». ¿Qué tal?”

Anacleto estuvo muy filosófico hoy, a pesar de tantos eventos importantes de nuestro diario acontecer. Pero… ¿qué hacer ante el panorama que se nos presenta si vemos como el enemigo arrecia su carga contra nosotros para arruinar a nuestras familias, hacer que los jóvenes no respeten a sus padres para que no haya amor en nuestros hogares y estos se disuelvan? Los que trabajan con el diablo no descansan. Nuestros enemigos cierran filas en el bando de la oposición, pero sabemos que son nuestros enemigos y los conocemos. Los traidores son peores que nuestros enemigos porque los tenemos adentro. La traición está envenenando a la revolución y muchas veces no entendemos cómo es que están allí, ni sabemos quiénes los trajeron y/o los apoyan, pero están allí. Y si los señalas… el traidor eres tú. En el barco de la revolución no debe haber lugar para medias tintas. Esa gente es una carga en el barco de la revolución. Por lo tanto, si no abandonan el barco por voluntad propia, deben se arrojados por la borda.

El Estado debe ser muy cuidadoso de esto porque si la moral de la gente se corrompe o si la resistencia de la gente se agota, el Estado empieza a perder su credibilidad. El pueblo debe ver en sus líderes el ejemplo ya que estos deben ser el espejo del pueblo. Vemos a un presidente preocupado trabajando por las necesidades del venezolano de a pié y a un grupo de pseudo dirigentes que se creen que tienen a Dios agarrado por las barbas destrozando con los pies lo que Nico hace con las manos. ¿No se tienen casi todas las gobernaciones y alcaldías? ¿No se tienen la mayoría en casi todas las legislaturas regionales y concejalías? ¿Qué excusa pueden darnos? ¿Qué excusa pueden dar al presidente cuando éste les jala las orejas? El mejor ejemplo nos lo da la naturaleza en las hormigas como símbolo del trabajo y la colaboración. Solas son débiles… ¡pero cómo muestran como los débiles se vuelven fuertes cuando se unen! ¿No podemos entender que unidos, la debilidad se transforma en fuerza?

No nos dejemos llevar por la ira, contengamos nuestro enojo, razonemos, y a pesar de la indignación luchemos por lograr nuestro objetivo principal aunque se vea distante y difícil. Ya sabemos identificar a nuestros verdugos y a muchos traidores dentro de nuestras organizaciones. Los caminos, llenos de espinas y baches, tienen normalmente premios al final. Seamos sólidos como las rocas que cuando el agua de la inundación se va, éstas quedan; los extraños se van pero los verdaderos hermanos quedan. No se debe olvidar que los sumisos no pueden proporcionarnos un futuro, mientras que los luchadores sí. A su lado, nuestra lucha y compromiso tiene sentido. Los tesoros por los que luchamos están claros: dignidad, libertad, autonomía, solidaridad, justicia y paz, como derechos inalienables. No aceptamos que nadie nos mande, ni nos arrodillaremos ante fuerzas extranjeras. En eso estamos más que claros.

Sin embargo, los tontos e ingenuos, que siguen creyendo en pajaritos preñados, piensan que su líder, el pelanalgas autoproclamado, es el más fuerte e invencible, que puede tener éxito en todo cuanto emprenda y derrotar a todos. No abren los ojos para entender que la chimenea de la justicia se ha encendido y que más pronto que tarde, el largo brazo de la justicia se hará cargo de él y de todos los miembros de su banda de hampones. Si un payaso se declara Presidente en una plaza y tú le crees, ¿de quién es la culpa, del payaso o tuya? Sabemos que el alimaña no asumirá la responsabilidad de sus actos. ¿Y de los tuyos, quién la asumirá? Hay que acabar con la plaga, pero no puedes quemar tu casa para salir de las ratas y cuanta alimaña haya osado entrar. Si se tiene paciencia, como Nico la ha tenido, se sabrá cómo resolver ese problema. Nico aún no lo ha resuelto pero está en vías de hacerlo, con inteligencia e hidalguía. Y después dicen que los brutos somos nosotros y ellos los inteligentes. ¿Qué tal?.


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Luis Semprún Jurado

Profesional, productor audiovisual, co-productor y co-moderador del programa radial El Ojo de la Ciudad en Maracaibo, estado Zulia

 luissemp2003@gmail.com      @luissemp

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