¡Cómo no envidiar a Julio Borges!

La comedia está por comenzar y sin un sígilo de vergüenza comenzó cuando, Julio Borges, como el extravirgen comisionado para las relaciones de Guaidó sin dejar atrás al otro oportunista, Carlos Vecchio, que finge como su representante diplomático también de Guaidó y no de Venezuela que, ambos, Borges y Vecchio, parecen más bien dos perritos consentidos por Guaidó, que tuvo la suerte de estar en la Casa Blanca al lado de Trump por 45 minutos, tiempo más que suficiente para acabar con Venezuela cuando Trump lo quiera y no Guaidó, que salió después de allí con las manos llenas sólo de esperanzas que Trump pudo haberle aconsejado que son las últimas que se pierden y, que se fijara como sin disparar un tiro venció a los demócratas en el Cogreso que ha dejado a la Pelosi bocabierta entripada de odio, maldiciendo los feos cojones de Trump que lo más posible los derrote en las urnas por su reelección, lo que no puede hacer Guaidó por más que Trump lo recibiera y de su boca saliera, piensa, aspira y sopla, pero, sólo eso que, el poder allá en Venezuela lo tiene el "dictador" Maduro.

¿Qué carajo hacía Julio Borges en la Casa Blanca? -se preguntará la oposición- que muy bien, la Poleo, les tenga la respuesta oportuna que, ambos, ella y Borges tienen rabo de paja y un rancho de amarguras en sus cabezas, que ella ve para arriba y él para abajo, porque Guaidó, anda más perdido como presidente interino sin AN y por más oxígeno que le soplen del Norte no llega a Miraflores y, esa cómica de Trump de ofrecerle la presidencia de este país, pareciera que, es más de lo mismo como un grito de gracias que lo mantenga de pie esperando otra oportunidad que Trump no puede darle, si él mismo, sigue siendo la gran "amenaza para los Estados Unidos" y, como Venezuela nada que ver con él, todo lo que diga se va al vacío a no ser que nos quiera llenar de bombas que, ya ese es otro cantar y se necesita no mandar a asesinar a Maduro, sino convencer a su pueblo.

¿Entonces, qué ganaron, dentro de esa gran pantalla de estar en la Casa Blanca todo vestido de azul como a Trump le gusta? Azul, vestido de azul. ¿Acaso, Trump, les ofreció pastelito de jamón? ¡Vaya usted a saber! ¡Para mí que el mundo está de mal arreglo! Por muy listos que sean ellos, tienen que rezar mucho que Trump reza por él, aunque meta la pata a menudo. ¡Vaya! Dios lo cría y ellos se juntan.

¿Amanecería el pueblo de Venezuela bañado de felicidad y, el de los Estados Unidos por la absolución de Trump? ¡Usted que cree! Lo más seguro que Guaidó, Borges y Vecchio, estarán frenéticos por su protector. ¡Ellos se entienden! Los tres, son ejemplos de fecundidad democrática. ¡Diga usted! Claro, claro. ¡Mejor como amigos que como enemigos! Paso. Ellos saben hacer gárgaras de lejía.

Las properidad de Venezuela estaría que en que la llenen también de bombas que, es una consecuencia directa de Trump que, lo más probable Guaidó tiene la respuesta posible que, si Maduro lo mete preso, hay que ver para creer, y, usted va y se presenta que de lo demás déjelo de mi parte, me entendió -claro que sí. Así se habla y asi hablarían y, lo demás es cuento que, las cartas siguen sobre la mesa, y en lo adelante, Pompeo y Abrams, harán su trabajo como Julio Borges el suyo por la grandeza y la democracia de este país -así son los demócratas de la oposición. ¡Pues hombre sí! ¡Pues sí que es verdad! Y, nosotros: aguantándonos, mientras exista Trump, allá.

¡Cómo no envidiar a Julio Borges! ¿Usted cree? ¡Diga usted que sí pueblo de Venezuela!



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Esteban Rojas


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