Leopoldo en su laberinto con Guaidó

¡Coñ.! Otra vez. Se frota los ojos y ve hacia el sitio donde colocó su rolex GMT-Master y Confirma, que son exactamente la una de la madrugada. No pela, se dijo. Tres horas exactas me aguantan el par de pepas de alprán que me tiré a las nueve de la noche. El tic-tac del reloj que siente en su cabeza es muy preciso y Lepoldo comienza a sentir un tintineo, como esa gota que a veces cae, cuando no cierra bien la llave del lavamanos.

Por más que trata de pensar en las glorias que le dejó en su momento, la llamada salida y las guarimbas, el recuerdo de esas glorias es muy fugaz porque rápidamente se les salen. La realidad lo atrapa. La "salida" dejó de ser ya uno los motivos que le permitía dormir. Este episodio de la política en Venezuela, nadie lo recuerda y al saber de eso, la hiel se le retuerce. Inmediatamente se le aparece y le queda por horas, la figura de "mis nalguita". Son puntillazos que le quitan la tranquilidad y el sueño.

Trata de recordar la última vez que Maduro lo mencionó en una cadena y ya no se acuerda de esa última vez. Pensó en Diosdado y revisó mentalmente las dos carteleras que presenta frecuentemente el duro del régimen en su programa y se convenció que está ausente.Sin guevonada, me siento una mercancía que ya perdio valor.

Pensó en irse hasta su Apple que había dejado encendida para tomar la fecha de la ultima vez que su nombre apareció en un medio de comunicación escrito y audiovisual, pero desistió porque se convenció, que desde esa última vez, está muy lejos en el tiempo.

Se volteo, intentando distraerse y bular el insomnio que lo consume cada mañana y justo cuando se volteaba, le apareció nuevamente en su cabezita, la figura de su amargura y dijo: coño e la madre, ya viene nuevamente esta película que me tortura con este gran carajo que me robó el protagonismo que con la salida y las guarimabas habían ganado.

Esta película con "miss nalguita" que lo aturde cada madrugada, viene con pocas imágenes. Evita verla pero están ahí y las pocas figuras se le aparecen muy mecánicamente. En el hueco de su consciencia, porque no la tiene, sólo ve unas nalguitas de bebe y se dice: ¡Coño! con esa vainita, el tipo llegó lejos. Mucho más lejos que yo, que hice de todo y hasta inventé la salida y quien salió de escena fui yo.

¿Cuánto hice Dios mío para ganarme con sudor y hediondo a humo un interinato? ¿Cuánto hice para ganarme la condición de ser un protegido por Obama? Todo un esfuerzo que me llevó a esto y mire, como este pendejo de Guaidó, que no hizo más nada que mostrar sus nalguitas, se ganó la condición de presidente interino y de ser protegido de Trump.

La única catira que hablaba de mi era Lilian. Ya no lo hace y no logro entender el olvido de Lilian. Al gran carajo de Guaidó lo protegen y para echarme más vaina, una catirota del departamento de Estado, fue capaz de decir, que si le tocan un pelito a Juan se la verían con los EEUU. Tronco e ´vaina que me están echando. Yo, que me jodí con varios intentos de golpe y con la salida, me vieron cara de pendejo y aquí estoy, casi solo y para más vaina, Capriles me insulta cuando le da la gana. A mi no me asignaron, ni una estación de gasolina de las 500 que tiene CITGO en EEUU y a Guaidó se la dieron todas.

En hacer aquello, ya me estoy pareciendo a un gallo. Yo mismo me piso.



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Amaranta Rojas


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