A Guaidó ni con el pétalo de una rosa

Siento vergüenza ajena al ver como un títere, payaso y arrastrado cual vulgar reptil al imperialismo norteamericano, como Juan Guaidó, hace con las leyes venezolanas lo que mejor le venga en ganas. Este espantapájaros se pasa por el bolsillo de atrás a la Fiscalía General de la República, y al Tribunal Supremo de Justicia. Se burla del fiscal general y de Maduro las veces que quiere. O, acaso, es mentiras que este insípido personaje no le teme en lo absoluto a los anuncios de Tarek William Saab, cuando el fiscal dice públicamente que Guaidó ha incurrido en tal o cuál delito.

Jamás había visto un dirigente de la oposición venezolana cometer tantos desafueros y pasearse libremente por las calles del país, hacer y deshacer sin que sea tocado ni con el pétalo de una rosa. Creo que no puede haber tanta injusticia, puesto que una persona que haya solicitado públicamente la intervención de países extranjeros, que vengan con sus fuerzas militares a matar a los venezolanos con bombas y metralletas. ¿No es esta actitud un grave delito cometido por alguien que ostenta un cargo público?

El país entero sabe que Guaidó es el único culpable sobre el robo descarado de millones de dólares de nuestros activos y, del saqueo de las empresas venezolanas instaladas en EE.UU., desafuero cometido por el ladrón mayor de Donald Trump, prueba de ello, los 58 millones de dólares depositados esta semana por el imperio yankee a las cuentas personales de Juan Guaidó, como una fehaciente recompensa por su traición a la patria.

Si Juan Guaidó hace lo que le da su perra gana, como, por ejemplo, autoproclamarse presidente interino de Venezuela en una plaza pública, o salir del territorio nacional cuando quiera, desobedeciendo una sentencia judicial, reunirse, planificar o asumir compromisos con carniceros de seres humanos como Los Rastrojos en una hipotética presidencia suya, para que estos criminales hagan y deshagan en nuestro país lo que mejor les venga en ganas, y muchas cosas más, para que un fiscal general demuestre que no tiene cojones para emitir una orden de aprehensión en contra de un vulgar ladrón como Juan Guaidó.

No tiene sentido que una persona asuma funciones como fiscal general de un país, y en sus narices ocurran hechos insólitos en el desempeño de sus funciones. Por incumplir con sus responsabilidades, considero que el fiscal general debería de poner su cargo a la orden ante la Asamblea Nacional Constituyente, órgano supraconstitucional que lo designó para tan importante responsabilidad ante el país, pero que no ha sabido dar respuestas a un pueblo que espera que se haga justicia. Renuncie señor fiscal general por incompetente y poca valentía para ejercer sus funciones.

Para un delincuente como Juan Guaidó sería insignificante una cadena perpetua, razón por la cual, abogo por la instalación urgentemente de un Tribunal Popular de Guerra, como el que fusiló a Piar en Angostura, para que juzgue y fusile en la plaza mayor de Caracas, a la persona que en menos de un año le ha causado infinidades de daños a un pueblo, responsable directo del bloqueo económico que impide la entrada de alimentos, medicinas e insumos básicos para la población venezolana, y por el delito de traición a la patria, entre otros.

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Roger Sarmiento


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