Retrato del Escualidismo en un Centro de Votación

Hace algunas semanas, la aguerrida compatriota Lina Ron denunció que, por obra de presuntas componendas internas a nivel del CNE, los Centros de Votación en todas partes estaban siendo copados por miembros de mesa y testigos opositores al Proceso Revolucionario. Los hechos ulteriores le dieron toda la razón: En efecto, sí estaban copados por los opositores. Quienes intervinimos en las mesas electorales sabemos, y nos consta, que en muchos Centros estábamos en precaria situación de inferioridad numérica como miembros de Mesas de Votación.

Ahora viene el detalle que nos invita a reflexionar sobre el asunto. Convencidos por GoebbelsVisión y Compañía de que iban a ganar las elecciones de punta a punta, los miembros de mesa y testigos opositores, en gran parte de los Centros de Votación, se esmeraron en su trabajo, procurando escrupulosamente que los procesos de votación, de cierre, de escrutinio y de auditoría a las máquinas de Smartmatic se verificaran a la perfección. (a las pruebas me remito: En líneas generales, las auditorías practicadas arrojaron 0 error, evidenciando absoluta correspondencia entre los totales registrados en las máquinas y los asentados en los cuadernos de votación). Claro que lo que pretendían estos ejemplares ciudadanos era que el “arrollador triunfo” de Rosales resultara incuestionable ante los asombrados ojos de las derrotadas hordas chavistas… y les salió el tiro por la culata.

Yo presencié de cerca la farsa, en el Centro de Votación de la parroquia San Bernardino de Caracas operante en la Universidad Nacional Abierta, aledaño al Hospital de Clínicas Caracas, ampliamente conocido como uno de los reductos “duros” del oposicionismo escuálido, tan radical como muchos de los ubicados en el Este de la ciudad. El ambiente festivo antichavista comenzó a respirarse cuando la primera Mesa de Votación cerró el proceso comicial y, al ser emitido el “chorizo” impreso por la máquina, se totalizaron los votos y el resultado favoreció levemente al candidato auditor de ballenas cantantes. A medida que otras mesas daban resultados análogos, el ambiente festivo comenzó a tornarse histérico: se oían risas, aplausos y grititos ahogados de emoción, los miembros y testigos rosalistas se reían solos, se palmeaban las espaldas unos a otros, corrían desaforados de una mesa a otra para confrontar resultados. Sólo faltaban los papelillos y los fuegos artificiales, con el regetón de “Atrévete” como música de fondo.

Hicieron abrir de par en par las puertas del Centro de Votación para que toooooodo el mundo entrara a confirmar, con sus propios ojos, la noticia increíble: ¡Chávez, el odiado Chávez estaba derrotado! ¡La oposición había ganado las elecciones presidenciales! Se presentó con bombos y platillos el equipo reporteril de GloboVisión; se encendieron los reflectores y menudearon las emocionadas entrevistas, contrapunteadas por los chillidos y aplausos de fondo. Cómo estarían de felices, que hasta toleraban amistosamente a los miembros y testigos por el Proceso Revolucionario que, desperdigados por todo el sitio, veíamos los toros desde la barrera (serenos y plenamente conscientes de que, tratándose de un Centro de Votación cuya población electoral es escualidísima, no cabía esperar otros resultados allí –a pesar de que, aún así, la proporción de votos chavistas resultó ser impresionantemente alta-). El clima de histeria nerviosa iba aumentando a medida que, de grupo en grupo, se corrían las bolas: Que si CNN había informado que el triunfo rosalista era del ¡80%! Frente a un lastimoso 20% del chavismo, que si Radio Caracol de Colombia había confirmado el notición del tremendo arrase electoral de Rosales, etc., etc., etc.

Detalle importante: El escualidismo insistía en señalar una y otra vez, ante las cámaras de GoebbelsVisión, el carácter impecable e incuestionable de los procesos de votación y escrutinio, confirmado POR ELLOS MISMOS.

No entremos aquí en detalles sobre el tremendo choque emocional de los disociados de San Bernardino al enterarse, esa misma noche, de que todo eso había sido pura alegría de tísico, y de que, como de costumbre, se habían caído a coba ellos mismos. Me interesa hacer resaltar que, estando muchos de esos escuálidos participando activamente en las Mesas de Votación, y habiendo refrendado con sus firmas que TODO SE HABÍA REALIZADO CORRECTAMENTE, ¿Cómo iban entonces a poder cantar “fraude” después? ¿Un fraude electoral adverso a la oposición, refrendado por los miembros de mesa y testigos de la misma oposición (ello, sin mencionar a los sopotocientos observadores nacionales e internacionales que observaron de cerca todo el proceso)? ¿No fue esa, acaso, la mejor manera de desmontar los potenciales planes desestabilizadores del antichavismo radical basados en la tesis del Fraude Electoral, para reeditar el Ucraniazo?

De acuerdo con lo narrado arriba, resultó ser sumamente positivo para la salud del país y del Proceso Revolucionario en marcha, que el sorteo del CNE para la selección de miembros y testigos de mesa hubiera favorecido a tantos opositores. En caso contrario (mayoría chavista controlando de cerca el proceso de votación), las condiciones hubieran sido más oportunas para hablar de fraude electoral.-

eddie_2000_ve@yahoo.com


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Eduardo Santana Gómez


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