Algunos agregados a la denuncia del ministro Moncada

El impacto que nos produjo hoi, en el programa EN CONFIANZA del amigo Ernesto Villegas, es una corroboración, una prueba más, un testimonio para la historia del golpe de Estado del 11 de abril de 2002, que reafirma la acusación que tiene este candidato ilegal a la presidencia de la República, como participante en ese evento traidor a la patria, el señor Manuel Rosales, quien en el futuro, solamente servirá para apostar quien ha sido el candidato más inculto o bruto que se ha presentado a la contienda electoral, teniendo por competidores a muchos hombres de su partido Acción Democrática o Acción Demoníaca. Ese señor, llegado a gobernador sin ningunas credenciales i con el mismo pensamiento partidista de “cuanto hai pa´eso” o del sectarismo más antidemocrático del mundo, no solamente participó firmando sin autorización a nombre de los gobernadores del país, sino que debía tener ya negociado su futuro cargo i había estado conspirando por años, desde que era alcalde.

Por eso, el día 13, cuando no se había percatado de cómo iban cambiando las cosas en Caracas, i tal vez escuchando a Pedro El Brevísimo diciendo por la televisión que el país estaba normal, con alguno que otro disturbio insignificante, realizó en Maracaibo lo que pasaba en San Cristóbal con Ronaldo Blanco La Cruz, o en Caracas con el Ministro Rodríguez Chapín (vejado por dos alcaldes orates, como si fuera un delincuente) o se vejara i detuviera al Diputado Tarek William Saab. Por eso asaltó a CorpoZulia, hizo allanamientos i otros atropellos i una reunión en el Palacio de Gobierno, con esa “manada” de personajes de la “sociedad civil” entre los cuales quiero referirme a algunos que, pese a su participación, han disfrutado de una dulce impunidad. A su lado un abogado sin mucha trayectoria política si se la compara con la trayectoria de pedante, agresivo o violento: el Dr. Fernando Villasmil quien con ese rostro nazi que ostenta, debía estar pensando en revanchas i que volvería a los tiempos en los cuales, por una asesoría jurídica a la Asamblea Legislativa, cobraba en aquellos tiempos 20 millones. Está también el primera fila, el Arzobispo de Maracaibo E. Santana, luego pasado a presidir la CEV, con la carita de bolsa que pone, con sus ojitos ofídicos i la boquita apretada, escondiendo una lengua que expresa ideas medievales; estaría pensando, ahora voi a ser inquisidor. Se distingue también en esa reunión o asamblea de “sabios” i humanistas, al Rector de la Universidad del Zulia entonces, el evangélico pastor de almas Domingo Bracho, quien no solamente aparece a pie de página con su foto i declarando apoyo al gobierno de facto i al grave atentado a la democracia, sino que en el periódico de la Universidad, completó sus ideas cívicas, propias de un rector de pacotilla. No imagina uno nunca, un rector de una universidad científica i humanista, con un cerebro anquilosado i dogmático que, en pleno siglo XXI, todavía no entiende la legalidad i la justicia. Se observa también al Alcalde Sabi-hondo Bijani, competidor tenaz en petulancia con Fernando, alcalde mui creído que ese municipio que tan mal dirige, es una parcela o una urbanización de su propiedad; ayuda a quien le da la gana, i siente alergia por la chusma o por los de piel obscura. Debía estar pensando: ahora le pongo la mano a la Gobernación, porque Manuel seguro va para la ONU (por su talento i dominio de idiomas) o para París a culturizarse más o al Vaticano, pues el gobierna siempre con Dios i la Virgen que son sus “panas”. Gobernando, compraré una avioneta Ofic. Ial, para no tener que estar usando mucho, la mía. Allí –en esa estupenda foto- que el Diario LA VERDAD la hizo no para ser un testimonio histórico, sino porque era una verdadera celebración, ya que ese periódico es escuálido i un verdadero Parque Jurásico. En esa foto deben estar con el corazón regocijado, benditos por el arzobispo, contagiados por el verbo estremecedor de Rosales i su extraordinario carisma, toda la gusanera política de Maracaibo i de los que hace tiempo vienen planificando arrancar al Zulia de la patria grande. Cuando tenga oportunidad de examinar más esa foto para el recuerdo i sobre todo para la historia, haré otros comentarios de “ilustres personajes”, soñando todos vender la patria i forrarse en billetes verdes, caídos como un maná del cielo, cuando el país regresase a su estado colonial, i regaláramos nuestras riquezas, no a los hombres i países necesitados, sino al debilitado Imperio del Norte que sale con tanta frecuencia a nuevas Cruzadas de Paz por el mundo, en busca del Santo Grial del petróleo i a combatir infieles llamados terroristas malos, porque a los terroristas buenos, ellos los cuidan celosamente. Gracias, Ministro Moncada; además, ahora tiene un importante testimonio de la Historia.


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Roberto Jiménez Maggiolo


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