Lorenzo Mendoza: el gran perdedor del 20M

Este 20 de mayo pasará a la historia, nueva historia que está escribiendo el pueblo venezolano, como un día excepcional, de nueva gesta de independencia, tan solo comparable con aquellos días de 1821 en Carabobo. Una batalla, desarrollada en medio de situaciones tan complicadas y difíciles, tan solo comparables como las que vivió el pueblo sirio en su confrontación contra las fuerzas paramilitares del Estado Islámico, patrocinado por las potencias occidentales de EEUU, Reino Unido, Francia e Israel. En aquel junio de 2014, el Hno. Bashar al-Ássad y el pueblo sirio, en cumplimiento del mandato constitucional, procedieron a convocar a la realización de elecciones presidenciales. Se inscribieron para participar en dicho proceso electoral, un total de 24 candidatos, siendo admitidos solo tres de ellos pues cumplían con el requisito de elegibilidad de vivir, tener residencia efectiva en Siria. El gobierno de EEUU, promovió la abstención para no legitimar un gobierno considerado por éstos, como una dictadura. Incluso, sus fuerzas paramilitares del Estado Islámico amenazaron con bombardear los centros electorales como mecanismo de intimidación a los posibles electores y electoras. Con un estimado de cerca de 2,5 millones de sus connacionales en el exterior, huyendo de la guerra. El gobierno de EEUU, las potencias occidentales e Israel, acompañados de toda la mediática derechista internacional, propiciaron la abstención como mecanismo de deslegitimación del gobierno surgido de dicho proceso electoral.

Países como Canadá, EEUU, Alemania, Reino Unido, Francia, Egipto, Turquía y Bélgica, imposibilitaron toda posibilidad que refugiados sirios, en esos países, pudieran ejercer su derecho humano al voto. A lo interno de un país en plena guerra, el pueblo sirio se manifestó –mayoritariamente- en apoyo a la candidatura de Bashar al-Ássad, quien obtuvo el 88,7 por ciento de los votos emitidos en contra de una oposición interna, cuyos más cercanos oponentes juntos apenas obtuvieron en total, el 7,5 por ciento de los votos emitidos. Si bien, esa oposición interna reconoció los resultados emitidos por la Corte Constitucional Suprema, el cantado de fraude sobrevino desde el exterior, en lo esencial desde EEUU y el Reino Unido. Al efecto, Marie Harf, vocera del Departamento de Estado de EEUU, afirmó que la elección era "inconcebible" y que en Siria no había una sociedad libre. Más descarado fue, William Hague, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad del Reino Unido, para quien: "Bashar al-Ássad carecía de legitimidad antes de estas elecciones, y carece de ésta después de la misma. Esta elección, no guarda ningún parecido con la democracia genuina. Se llevó a cabo en medio de una guerra civil". En oposición a las potencias occidentales, el llamado otro mundo, incluidos Rusia, China, Venezuela, Cuba, entre una inmensa mayoría de países integrantes de la comunidad internacional organizada en Naciones Unidas, quienes se manifestaron –positivamente- en apoyo a la realización de dicho proceso electoral, como expresión de una Democracia genuina y practicada por el pueblo sirio.

Si de comparaciones se tratase, he allí el país y condiciones más análogas a las presentadas en la Venezuela de 2018. La grandeza de los Hnos. Bashar y Nicolás, la gesta histórica librada por ambos pueblos para derrotar la arremetida imperialista y de sus agentes, a lo interno de los países objetos de la barbarie imperialista, no tiene antecedentes de comparación posibles. Fracasarán, quienes en aras de minimizar esta victoria, alcanzada por el pueblo venezolano, ahora manipula con el manejo burdo de cifras vacías y sin contenidos. Un análisis objetivo de los comicios de este 20 de mayo, solo es posible compararlas, si se consideran todas las variables en que se realizaron, con las ocurridas en Siria en 2014.

El imperialismo, utilizó en Venezuela, todas sus armas no convencionales de creación de desesperanza y miedo. La amenaza militar, siempre la mantuvo como fórmula de intimidación a la población venezolana, procurando con ello desestimular toda posibilidad de participación y apoyo al Gobierno del Hno. Maduro. Mediante las sanciones, intentó procurar deserciones en filas revolucionarias. Propició el paro del transporte, mediante el pagó en dólares a los transportistas. Fomentó, la migración al estilo de la Operación Peter Pan, aplicada al pueblo cubano en los años 60, con la finalidad de fracturar y dividir familias enteras, mediante una intensa campaña propagandista enfocada a crear la idea de que en Venezuela se conjugaban todos los males de la humanidad. "Crisis humanitaria", le llamaron. Posterior a las derrotas políticas, infligidas por la Revolución en 2017, que desencadenarían en los procesos de elección de la Asamblea Nacional Constituyente, nuevos gobernadores y gobernadoras estadales, y finalmente nuevos alcaldes y alcaldesas; la derecha fascista, asume la economía como centro de operaciones para desestabilizar, y corroer el apoyo al Gobierno Revolucionario del Hno. Maduro. Fue, en ese campo de operaciones de guerra, ejecutadas por civiles, en que el capo Lorenzo Mendoza ejerció un rol de protagonista, utilizando los productos realizados por las empresas extranjeras bajo su gerencia, que pasaron a jugar un rol de locomotoras, marcadoras de precios, siempre a la alza.

Una vez, que Henry Falcón decide lanzarse como candidato a las elecciones presidenciales, don Lorenzo asume un rol protagónico y se vuelve más dinámico. Si antes, los precios de sus productos se movían al alza semanalmente; ahora, comienzan a moverse en cuestión de días y hasta de horas. Los precios de alimentos Polar, jabones y hasta de su cerveza y malta, adquieren un dinamismo que nada tiene que ver con la economía real. Fue ese, el mecanismo de apoyo de Don Lorenzo a la candidatura de su delfín Henry Falcón. El cual, a medida que se acercaba la fecha de realización de los comicios, propiciaron la exacerbación acelerada a la alza de los precios de alimentos y demás productos esenciales para la vida en sociedad. La propuesta de dolarización, y entrega del país a los dictámenes del FMI, lleva el sello ineludible de Lorenzo Mendoza, quien años antes venía realizando conversaciones con los funcionarios de ese órgano financiero del imperialismo, para someter al país al endeudamiento externo. Incluso, el propio Lorenzo en conversación con Ricardo Hausmann, ex funcionario del FMI, mencionaba la cifra de 40 mil millones de dólares como solicitud de supuesto "apoyo" al país. Por supuesto, muy poco hablaban de los condicionantes que conlleva realizar un endeudamiento, con ese organismo financiero del imperialismo. Dicha propuesta de Mendoza, fue rechazada por el propio pueblo opositor, quien se movilizó muy poco en procura de alcanzar el objetivo trazado por el empresario Mendoza a su candidato Falcón.

El pueblo votó, se manifestó en contra de esa forma de hacer la guerra que utiliza la economía como centro de confrontación para hacerla "chillar". Se la jugó con Nicolás, porque sencillamente fue el único candidato que ofrecía como fórmula electoral acabar con las mafias económicas y el bachaqueo, además de una Revolución Económica. Queda en manos del Hno. Nicolás, el cumplimiento de su palabra empeñada de persecución de las mafias empresariales y bachaqueras. En caso contrario, este pueblo se lo demandará y estimamos, no será en términos nada agradables pues su demanda de justicia, poco o nada ha sido satisfecha en el ámbito de la economía.



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Henry Escalante


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