Las entrevistas a Plutón Rosales

“El talento se educa en la calma

y el carácter en la tempestad”

Johann W. Goethe

Este pensamiento, ni siquiera imaginen los lectores que lo conocerá Manuel “Plutón” Rosales, quien por supuesto ni sabe quien fue Goethe, porque ni como pelotero de grandes ligas se lo ha escuchado nombrar a Beto Perdomo i Dámaso Blanco; i el calificativo de Plutón, como ex planeta que le ha adjudicado Marciano, tampoco sabe de qué está hablando este extra terrestre terrenal, aunque para los que conocen por lo menos elementos de astronomía, comprenden que después del 3 de diciembre, el destino de Plutón como “basura espacial”, será el destino de unos de los últimos adecos en el planeta Tierra.

Sin embargo, le incomoda mucho los “potes de humo” del gobierno, porque han propiciado una serie de jocosas entrevistas, recopilando sus disparates dispersos, como si los dijese todos juntos en un encuentro con algún reportero chavista. Por eso evita declaraciones, ya que es suficiente el esfuerzo de hablar en una presentación o una marcha, más de 15 minutos sin decir disparates o tener que repetir lo poco que le han enseñado que diga. Por ejemplo ¿Por qué no le puedo pedir peras al olmo? ¿Es que no saben cuántos injertos se pueden hacer hoi en día? ¿No dijo Álvarez Paz en sus análisis Desde El Puente, que Marx i Hitler son lo mismo? Por eso, con mucho cuidado, i en privado, parece que confió algunas cosas a un íntimo amigo, exigiéndole profunda discreción, recato i secreto conventual que, es la manera más eficiente para que todo salga inmediatamente al público.

De esta manera confió dos cosas claves en sus ideas para el futuro i cómo vinieron a ser proposiciones de su campaña electoral dictada desde Washington por su excelso Emperador Bushito II, de una admirable Dinastía casi feudal, según Carlos Sicilia.

Lo primero es el caso de la tarjeta de Débito Mi Negra, que es en realidad de cobro mínimo para haraganes i mafiosos. Lo real no es que yo tenga una negra clandestina a escondida de mi media catira oxigenada, sino que, cuando fui a Miami tan pronto me hice candidato oficial del Imperio, me recibió en secreto la Negra Arroz, con la ayuda de Orlando Urdaneta a quien, Miss Rice (para decirlo en criollo inglés) no quiso tener presente porque ya todas las insolencias, burradas i palabras excrementicias que usa, las sabe decir en “inglis”. Me trató tan bien, me dio tantas explicaciones matemáticas; me nombró a un tal Hilbert, un Pöpper i a un Miguelito Rodríguez, hombres del mundo superior de las matemáticas i la lógica (campo en el cual la oposición tiene varios genios), que me convencieron de cómo entregar a mi pueblo una gran parte de la renta petrolera, no como hacíamos los adecos de ayer, con planchas de cinc, un saco de cemento, algunos ladrillos para construir soluciones habitacionales, i harina-afrecho i un pote de leche para la alimentación de niños i hasta de cochinos, i unas franelitas blancas para el vestir bien fresco, con su respectiva banderita blanca para los desfiles i votaciones. Ahora que existen los cajeros automáticos (ya los pondremos hasta en el monte) cada uno tendrá su tarjeta de “cobro” pelao, i solucionada la calidad de vida. Entonces, viendo tanta dulzura, tanta bondad en esa negra, con la humanidad i ternura de la Negra Hipólita i la Negra Matea, i la alegría melódica de Toña La Negra i la “guapachosidad” de la negra Celia “Azúcar” Cruz, resolví ponerle el cognomento (fíjese que tengo nuevo léxico) de La Negra, pero en realidad es en honor a la excepcional Secretaria de Estado del Imperio del Norte, quien me ofreció cuanto billete verde quisiera, siempre que bien desestabilizara, aún diciendo estupideces i mentiras. Una verdadera historia de esa tarjeta, cuyo color cambiará el partido. Será un nuevo partido negro de “nuevo tiempo AN (Acción Negra o Nefasta) en vez de AD. Ya me siento todo un estadista. “Nosotros” seré un presidente, bruto pero obediente a las ley…digo, al imperio

Por eso ya prometí a mi presidente Bush, una colaboración afectiva contra el terrorismo i el narcotráfico. Combatiré i exterminaré los sembradíos de coca, marihuana i uranio. Sobre todo ni una “matica” de uranio en Apure; aunque le advierto que le quite semillas de esa planta a Patricia Poleo, porque ella como “prueba” parece que se llevó o le envió su papá, unas semillas comunes. Aquí impediré que las abonen para enriquecer los sembrados i del mismo modo prohibiré motocicletas en ese llano. Si las quieren sembrar en Irán i enriquecerlas con abonos especiales, allá ellos, de todos modos se las vamos a bombardear algún día.

Confiados estos dos aspectos i como debía recibir algunas clases de seguridad social por su maestro i tutor López Sisco (igual que aquella amistad entre Bolívar i Bello), el candidato dio por concluidas sus confidencias, pues las neuronas no dan para más tiempo. Entonces saludó como Dámaso Blanco i exclamó ¡América para los americanos!


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Roberto Jiménez Maggiolo


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