Crímenes de odio y antichavismo

Este sábado 04 de junio, pasará a la historia de nuestro país, como uno de los días más tristes y será recordado para repudiar la actuación política en los meses de abril y mayo 2017, ejecutada por las bandas terroristas financiadas, armadas y entrenadas por el imperialismo del Estado Unidos (EEUU). Ese día, fallece Orlando Figuera, un joven de 21 años, cuyo destino lo llevó a encontrarse en el camino a casa de su hermano con las hordas terroristas de Voluntad Popular, Primero Justicia y Acción Democrática, quienes bajo los efectos de la fenetilina, comercialmente: Captagon o droga del Estado Islámico, un psicoestimulante que según la dosis les aumenta el ritmo cardíaco, les produce excitación y euforia, mejorándoles el ánimo, la seguridad y confianza, sensación de alerta, tensión muscular y sensación de "no dolor". Al efecto, señala Ekram Ahmet, ciudadano Kurdo y víctima de guerra en Oriente Medio, lo siguiente: "Llevan pastillas para consumo propio, con ellas enloquecen, castigan y matan a niños por cosas insignificantes". Por su color de piel morena, su cabello crespo y su forma de hablar, los yijahidistas de la oposiMUD lo catalogaron de chavista y allí comenzó su martirio. Golpes y empujones, una vez en el piso lo apuñalearon y rociaron de gasolina para luego prenderlo en fuego. No contentos con ello, en su huida, a Orlando lo golpeaban con sus escudos y cascos, los "bravíos" guerreros de la doña Tintori, hasta que se apiadó de su cuerpo adolorido, chamuscado y sangrante, los bomberos pues los policías de Chacao, que custodian a las hordas terroristas, se limitaron a observar en la distancia, las dantescas escenas. No contentos con el fatal crimen que habían cometido las hordas terroristas de la oposiMUD, el cuerpo dolido de Orlando vería caer sobre sí mismo un segundo linchamiento, esta vez, proveniente desde filas del Ministerio Público, institución del Estado Bolivariano que colocaba en entredicho lo ocurrido. En un despreciable tuit, la Fiscal de la República le atribuía la responsabilidad de lo ocurrido: "…actuó contra su persona para culpar a protestantes". Su señora Madre, doña Inés Esparragoza, desmintió la versión de la señora Fiscal de la autoflagelación. Ella misma, en carne propia recibiría también su castigo de parte de las hordas terroristas pues como trabajadora doméstica que era, la familia opositora en la cual prestaba sus servicios, toda cargada de odio, al verla en los videos y noticias referidas a su hijo, decidió despedirla de su empleo. Mucho del odio que han inoculado a un sector importante de nuestra sociedad, son responsables los medios de comunicación y las llamadas redes sociales. No quedando exentos de tales campañas, los pranes que dicen ser los líderes de las hordas terroristas: Henrique Capriles Radonski, Julio Borges, Lilian Tintori, Freddy Guevara, María Corina Machado y Henry Ramos Allup.

Los crímenes y delitos de odio, son formas extremas de violación de los Derechos Humanos. La Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos, que es la principal institución de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa, encargada de velar por la Democracia, el Estado de Derecho, los Derechos Humanos y la Tolerancia en Europa, define éstos como "…cualquier acto punible, incluyendo ofensas contra la persona o propiedad, donde las víctimas, precondiciones y metas para el comitente del crimen han sido elegidos por su real o asumida (imaginaria) interrelación, afiliación, parentesco, apoyo o pertenencia a un grupo específico". En nuestra legislación, este tipo de criminalidad no está desarrollada plenamente, ya que se trata de delitos, muchos de ellos, inéditos en nuestro acontecer como sociedad. Si bien, a partir de la llegada al gobierno de la Revolución Bolivariana, se pudo avanzar con firmeza en el ataque a una modalidad de crimen, relacionado con el odio a las mujeres: la misoginia, mediante la aprobación de la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia y la Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Digna Libre de Violencia, vigente desde 2007. Asimismo, la creación del Instituto y posteriormente, el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, poderosísimo instrumento de protección a nuestras mujeres; obvio afirmar, que el odio se nos colaría por donde menos esperábamos, por la afiliación política y más recientemente, por el ejercicio de la función pública, en específico, contra aquellos compatriotas que han escogido el servicio público en materia de la seguridad: nuestros abnegados GNB y PNB. El caso ocurrido en el Estado Lara, con el asesinato por agavillamiento del teniente en situación de retiro de la GNB, Danny José Subero es fiel expresión de lo antes expuesto. Quien, tras ser acusado de "infiltrado" por "supremacistas blancos", así pretenden mostrársenos sectores de nuestra clase media, inoculados por las campañas de odio promovidas desde Miami y los laboratorios de guerra de la CIA, Subero de piel oscura, fue objeto de golpes, patadas y rematado con cuatro balazos por la horda terrorista, que sigue impunemente disfrutando su crimen sin que el Ministerio Público los someta a la Justicia, fácilmente identificables por las fotos publicadas en redes.

La fuerza del chavismo, radica en su opción por los pobres. Al igual que el cristianismo de los primeros tiempos, que era un movimiento de los oprimidos, la religión de los esclavos y los libertos, de los pobres y los hombres privado de derechos en los pueblo sometidos por la Roma imperial (F. Engels, Contribución a la Historia del Cristianismo Primitivo). El chavismo, como fuerza transformadora de nuestra sociedad, ha procurado llevar la máxima felicidad posible a nuestro pueblo, en estas tierras de gracia. Chávez, emplazaba a la cúpula de la Conferencia Episcopal, consustanciada como estaba con los valores nada cristianos de la burguesía criolla, contrastándoles los valores del verdadero cristianismo de quien, como Jesús: "vino a luchar por los pobres, por la justicia social, por la liberación del hombre", enfatizándoles que, a diferencia del Cristo de la cúpula de la iglesia, "Ése es el Cristo nuestro, el Cristo del pueblo, el Cristo revolucionario. Ése es el único Cristo, y es nuestro, no es de la oligarquía".

El Chavismo, para el imperialismo de EEUU, como lo fue el Cristianismo para el imperio romano, se ha constituido en un ejemplo demasiado subversivo para sus planes de dominación y coloniaje. Con razón, Barack Husseim Obama, nos declaró una "amenaza extraordinaria e inusual", mediante un decreto imperial. En los tiempos de la Roma imperial, eran los llamados Edictos. Al cristianismo como al chavismo, se pretende ahora perseguirlos. En una carta a Trajano, emperador de Roma, Plinio gobernador de Bitinia le comentó: "He seguido el siguiente procedimiento con los que eran traídos ante mí como cristianos. Les pregunté si eran cristianos. A los que decían que sí, les pregunté una segunda y tercera vez amenazándoles con el suplicio; los que insistían, ordené que fuesen ejecutados". En los tiempos de la violencia desatada por el imperialismo y sus agentes de la oposiMUD, se queman casas del partido creado por el Comandante Chávez: el PSUV, se destruyen las estatuas con las cuales nuestro pueblo le rinde homenajes, sus fotos y las del Padre Libertador Simón Bolívar son echadas del Parlamento con mayoría oposiMUDista, quien osa vestir de rojo y transitar al este de Caracas o urbanizaciones de clase media se le persigue y hostiga como si se tratara de un "infiel". Al identificar chavismo con lo público, entonces se ataca y queman, no solo instituciones públicas, sino incluso servidores públicos. El odio, ha sido inoculado de tal manera, que dichos sectores de nuestra sociedad, llegan a odiar a sus propios familiares o amigos, por el simple hecho de no compartir sus ideas políticas excluyentes. Bien decía, el Apóstol cubano José Martí: "Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio".

Una tarea clave para la Constituyente, será la de abordar ésta temática e introducir en el nuevo texto Constitucional, premisas de Ley que ataquen no solo los delitos de odio en sí mismos, sino incluso, el discurso de odio que se propaga libérrimamente en los medios de comunicación y las redes sociales, penalizándolos severamente. A manera de propuesta: "El que, por sí o mediante terceros, a través de cualquier medio, de manera verbal, escrita o grafica, realizare declaraciones que resulten insultantes o que sean destinadas a incitar o promover el odio o discriminación contra un grupo de personas, por motivo racial, religioso, sexual, identidad de género, filiación, edad, discapacidad, idioma, identidad étnica y/o cultural, indumentaria, profesión o empleo, opinión política o de cualquier otra índole o condición económica, será sancionado con pena privativa de su libertad no menor de tres (03) años ni mayor de cinco (05) años y prestación de servicios a la comunidad de sesenta (60) a ciento veinte (120) jornadas diarias. Si las incitaciones al odio se materializaren mediante actos de violencia física, mental o a través de medios de comunicación o internet, las penalidades serán el doble de las sanciones estipuladas anteriormente". Sanciones severas, reclama nuestro pueblo para quienes con su intolerancia cargada de odio, se han alejado de la buena convivencia, característica de la venezolanidad…



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Henry Escalante


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