Las nenas malcriadas de Baruta y Chacao

El miércoles por la noche cuando escuchaba la musiquita de Batman por Globovisión en medio de la guazábara de Juan Barreto, me imaginaba al Matacura tras bastidores frotándose las manos. Todo el inmenso pelotón de amanerados periodistas ya estaban pegados al televisor cogiendo datos para salir como una jauría a entrevistar a los altos jefes del Estado. La histeria pronto cogió dimensiones patuletéricas. Globovisión se encontraba como la noche aquella del 6 de diciembre de 2002, cuando Gouveia le cayó a tiros a un gentío en la Plaza Altamira. De inmediato los enfermos mentales de la oposición cogieron furia, se armaron de sus pistolas y banderas y salieron echando chispas a la calle. Y Globovisión, como en sus mejores tiempos, desparramó a sus periodistas para tratar de apabullar con preguntas agresivas al Fiscal, al Defensor del Pueblo, etc..

Yo observaba que Leopoldo López y Capriles Ratonski estaban asustados, pero sabían que se les avecinaba un inmenso show mediático para el día siguiente, donde iban aparecer como los maltratados por el chavismo. Ya estaban enterados del mensaje de la embajada americana diciéndole que contaran con todo el aparataje de la máxima democracia del planeta: que tuvieran tranquilidad y calma porque nada podía pasarles: “Ustedes no tienen jamás de qué preocuparse. Ustedes llevan el sello de la libertad donde se encuentren”.

Ahora bien, lo primero que salieron a decir estas dos nenas es que Juan Barreto no se ocupa de la seguridad y que Caracas está anegada de asesinos y ladrones. Que no hay justicia, cuando precisamente el problema de la justicia se encuentra en que este par de sifrinos malandros no se encuentren purgando cárcel. La suprema injusticia y la suprema inseguridad del país es que Leopoldo López y su madre se hayan robado varios millones de bolívares de Pdvsa y no hayan pagado su delito ante un tribunal y que por ello no hayan purgado cárcel. La suprema injusticia y la suprema inseguridad del país es que Capriles Ratonski no se encuentre en la cárcel de El Dorado o en La Planta pagando los crímenes que hizo contra la embajada de Cuba. Mientras aquí los grandes asesinos y criminales con plata y apoyados por EE UU no estén pagando sus delitos, no hay derecho a hablar de inseguridad, no hay derecho a que las cárceles estén llenas de pendejos y de muertos de hambre. Esa es la verdad.


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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