La protesta como negocio

Bienvenido sea, este nuevo zarpazo imperialista contra la patria de Bolívar y Chávez, porque ha permitido a nuestro pueblo ver el verdadero rostro de los aspirantes a convertirse en pro cónsules del imperio en nuestra tierra libre y soberana: la República Bolivariana de Venezuela. Dólares fluyen desde el norte para financiar a los líderes de la asonada golpista. En oposición, bolívares fluyen para financiar las bandas hamponiles que han sustituido a quienes deberían ser los legítimos protestantes: el pueblo opositor. Estamos en presencia de un hecho inédito en toda nuestra historia republicana: la privatización de la protesta opositora, antigobierno. La conversión de los protestantes en brutales mercenarios. 300 mil bolívares, manifiesta el líder de la arremetida terrorista contra el edificio de la Magistratura, ubicado en el Municipio Chacao del Estado Miranda, que le aportaron José Guerra, Tomás Guanipa y Richard Blanco para sencillamente, propiciar caos y destrucción de toda entidad pública. Por lo demás, este zarpazo imperialista de 2017, a diferencia de años previos, se caracteriza por no ser otra cosa sino una vasta operación de mercadotecnia en contra de lo público, lo colectivo. No por casualidad, posicionan en los colectivos todo lo malo que ocurre en la República. Los colectivos, son convertidos en los responsables de las muertes y destrozos que causan los mercenarios contratados para cumplir los fines de este nuevo zarpazo imperialista contra la Democracia Participativa y Protagónica que hoy preside el camarada Nicolás Maduro. En los colectivos, buscan representar lo público, aquello que es de propiedad colectiva y, por ende, se le ubica como objetivo de guerra y como tal, se inocula en el público oposicionista que ello, expresa todo lo malo, lo repudiable. No por casualidad, sale en medio de las protestas una joven con un letrero en el que le escribieron: "¡ESTAMOS CANSADOS! DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA GRATUITA ¡VENEZUELA DESPIERTA!" Al fondo de su selfie, la joven nos muestra un piquete de la gloriosa GNB, conteniendo la violencia que le acompaña. Ese discurso, proyectado por la juventud disociada es acompañado de paros permanentes en las universidades regidas por la dictadura de la AVERU que violentan el derecho al estudio que tienen sus estudiantes y lejos de ser legítimamente reivindicativos de sus centros de estudios, no buscan otro fin sino promover y empujar a sus propios estudiantes hacia los centros de educación privada; muchos de los cuales, han sido creados por algunas autoridades que regentan universidades públicas, no solo en nuestro país sino, incluso, en otros países como Panamá. Las denuncias, se han hecho públicas y sus denunciantes expulsados de su universidad por tal atrevimiento, en defensa de los bienes públicos o colectivos, como le ocurriera al camarada Kevin Ávila en 2014. (http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/240321/denunciaron-a-rectores-de-la-ucv-por-presunto-desvio-de-recursos-para-financiar-una-universidad-privada-en-panama/).

Al atacar Cantv y Movilnet, se envía un mensaje al pueblo venezolano de que sus servicios de telecomunicaciones e internet son pésimos, de hecho con los ataques terroristas se aseguran, que sus servicios se deterioren. El privado no se ataca, por lo tanto es lo mejor. Nada casual, que el ataque terrorista contra las instalaciones del Materno Infantil de El Valle, ocurriera a escasas horas de haber anunciado el camarada Presidente Maduro, la puesta en marcha del Barrio Adentro 100 por ciento, valga decir, servicios de salud pública y gratuita. Lo mismo ocurre, con los ataques a las oficinas del Ministerio de Vivienda y los urbanismos creados en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela que, por cierto, este fin de semana arribarán a 1 millón 600 mil nuevos urbanismos para nuestro pueblo. La Misión Alimentación y los CLAP, no han estado exentos de los ataque terroristas de la oposición mercenaria, destruyendo sus mecanismos de movilización, sus transportes para intentar paralizar la distribución de sus productos en beneficio del pueblo. El imperialismo, a través de sus mercenarios de PJ, VP y AD, pretende vendernos la idea neoliberal de que lo público, lo colectivo, es malo. En oposición, lo bueno es: el libre mercado, el neoliberalismo, el individualismo, el egoísmo, la ausencia de solidaridad con los prójimos, como valores de su mercadeo terrorista de estos tiempos que transcurren en nuestra Venezuela Bolivariana. Con Francisco, debemos responder a esa oposición terrorista: "Así como el mandamiento de 'no matar' pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir 'no a una economía de la exclusión y la inequidad'. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida". (Seguir leyendo: http://www.libremercado.com/2013-11-26/el-papa-carga-con-virulencia-contra-el-mercado-y-la-libertad-economica-1276505118/).

Nuestra Constitución, nos otorga derechos, la protesta entre ellos, los ciudadanos y ciudadanas podemos ejercerlos legítimamente, siempre en cumplimiento de las leyes y normas que regulan su cumplimiento. La protesta no es, en sí misma, un derecho absoluto, tiene sus límites y ellos comienzan cuando en su uso se irrespetan derechos humanos de otros u otras, se ejerce la violencia. El artículo 68 de la CRBV es claro y preciso, la protesta debe ser pacífica y sin armas, y en cumplimiento de la Ley (cumplir con la permisología). En caso contrario, como lo hemos visto en estos días en nuestra Venezuela Bolivariana, no es protesta sino violencia. Al hacer uso de barricadas, guayas, bombas molotov, piedras, clavos, materos y hasta francotiradores, como lo han hecho, dicho derecho se pierde y los organismos de seguridad deben actuar con extrema firmeza para garantizarnos al colectivo de la venezolanidad, nuestro fundamental derecho a la vida, a la paz ciudadana, que se convierte entonces, en un derecho supremo a resguardar. En eso, está enfocado ahora y todos estos días, el Gobierno Revolucionario del camarada Presidente Maduro, la GNB y la PNB, en impecable actuación, ajustada al respeto de los derechos humanos del colectivo nacional que tanto molesta a quienes delinquen, haciendo mal uso del derecho a protestar…



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Henry Escalante


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