Lilian Tintori le dio matarile a María Corina

Un verdadero nudo gordiano para el escualidismo venezolano ha sido encontrar un líder/lideresa con una imagen que traduzca carisma y que enamore mediáticamente a las grandes mayorías del país. En la fauna de la oposición pululan los petimetres y lechuguinos, metrosexuales, asexuados, afeminados, periclitados y personajes que sobresalen por su gran capacidad para acumular ignorancia. Con semejante pedigrí, a la contrarrevolución le ha costado un mundo construir un liderazgo que se afinque en el alma de nuestro pueblo caribe, machista, irreverente y jodedor.

El imperialismo como director técnico de la oposición criolla viene intentando encontrar en estos lares una réplica de la solución femenina que se le dio al proceso sandinista, cuando la candidata Violeta Chamorro desbanco el proceso revolucionario nicaragüense. La esperanza puesta en María Corina Machado se ha venido desvaneciendo, pues la señora no cuenta con el arsenal de neuronas, ni tiene el ángel requerido para tan sideral misión política. En la historia de Venezuela los políticos paridos por la oligarquía no han usufructuado del fervor popular desde el Gomecismo hasta el día de hoy.

El empantanamiento de la Revolución Bolivariana por las casusa que todos conocemos, ha puesto en agenda la salida del presidente Maduro por la vía de los votos. La oposición ha comenzado a acariciar la "solución Zelaya" y el llamado a una nueva contienda electoral, pues, considera que ya cuenta con el musculo de votantes necesarios para liquidar constitucionalmente este proceso de cambios. Sin embargo, teniendo la maquinaria y las condiciones objetivas para lograr tal fin le falta aún un elemento esencial: el candidato y/o candidata. La solución a semejante problema ha salido casi por acto de magia: la esposa de Leopoldo López Lilian Tintori. Esta chica reúne un conjunto de atributos que la encumbran en el universo de la extendida clase media venezolana y ha caído como ángel del cielo para la derecha internacional.

En el plano interno, la Tintori, licenciada en educación preescolar, vende la idea de ser expresión de una clase media en ascenso, siendo su matrimonio con Leopoldo una credencial de mérito de logro; su imagen de esposa abnegada, solidaria y luchadora por la libertad de su marido encuentra eco en miles de mujeres del país; por ser presentadora de televisión y campeona venezolana de Kitesurf, cala dentro de una juventud huérfana de ideales y consumista; por ser hija de padre argentino y madre criolla la emparenta con la gran migración que trajo al país el Perezjimenismo.

En el plano internacional la Tintori ha recibido la aceptación del imperialismo y toda la contra. Los presidentes de Panamá, Colombia, Chile, Paraguay, el recién electo Macri de Argentina; la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, le escribió una carta apoyándola en su gestión libertaria; los expresidentes que se han sumado a la oposición venezolana la han acogido con los brazos abiertos; John Kerry y Obama le dieron su bendición; Mariano Rajoy y toda loa derecha europea ven en ella la esperanza Barbie que acabará con la amenaza política de los excluidos de Venezuela y América Latina.

Por lo expuesto, no tenemos ninguna duda de que la Tintori acabó con las esperanzas políticas de Maricori y es la carta fuerte que Maduro tendrá que derrotar en el revocatorio que se avecina. Sólo nos resta una pregunta: ¿qué pensara Leopoldo de todo esto?



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Humberto Trompiz Vallés

Historiador y profesor universitario jubilado, especializado en historia petrolera de Venezuela.

 htrompizvalles@gmail.com      @trompizpetroleo

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