María Conchita: el eco de la podredumbre

Maria Conchita, la actrizucha que sueña con una invasión a Venezuela, la hermana del carajo aquel lleno de sicopatías que brindo su fundo (Daktari) como centro de operaciones para más de 100 paracos que tenían la misión de invadir el palacio de Miraflores, la cerda que pudo otear Sean Penn acada de salir nuevamente buscando centimetrajes. Lo hace como malacantante que es “vomitando” su odio contra Venezuela y los venezolanos.

“Escucha mi eco” se llama la nueva producción musical de la citada ciudadana. Dedicada a los estudiantes venezolanos que están en las calles luchando “por la libertad”, entendiendo a esta como el acoso a las universidades venezolanas, la quema de algunas de ellas, entre otras perlas de los pacíficos a los que la Alonso le canta.

Empieza el video promocional con unos pasos que suponemos es la de la alucinógena cantante quien avanza sobre el asalto hacia nosotros mientras se escucha, nada más y nada menos, al fondo el discursillo de odio del político preso venezolano Leopoldo López: “..lucha por los estudiantes, esta lucha si es por los que han sido reprimidos, esta lucha si es por los que están encarcelados”, y otras incoherencias propias de este niñito bien de la política, a las que se le agrega la voz de la ex diputada malinche Maria Machado quien hace notar su presencia: “estamos aquí para exigir la expulsión de los militares cubanos”, porque sencillamente todo lo que tenga que ver con cuba es demoniaco, desde la leche de Ines Mancebo para el niño Simón hasta los médicos cubanos, exceptuando a la gusanera radicada en Venezuela con fuertes raíces en mayami.

El espectáculo de la seudo artista deja mucho que desear. Desde el titulo, donde realmente se canta ensimismada, pues lo que realmente debe estar escuchando ella es la voz de su conciencia como chatarra genética y la hace fingir cariños y los alaridos orgásmico-quejosos con los que empieza eso que llama canción.

“No sé por dónde empezar”, así empieza (cuestión que no nos toma de sorpresa) para de seguidas contestarse ella misma tantas cosa que preguntar, destacando la presencia en la calle de los estudiantes –los presenta el video en su “gesta” heroica- y su valentía. La verdad es la María debía preguntarse sobre el papel de los ángeles que su hermano tenía alojado en su fundo, debía preguntarse porque a la nada chavista UNESCO se le ocurrió hablar bien de Venezuela en materia de matrícula universitaria, poniéndole como ejemplo para el mundo, debía preguntarse como nunca por los votos se ha derrotado al chavismo en el país de Bolívar…y también de Martí. El Martí que nos enseño que hay dos tipos de seres, los que aman y crean (y en estos andamos los que despertados por Chávez somos hoy orfebres de comunidades) y los que odian y destruyen (como la María Conchita que como buena Alonso tiene intacto en su ser todo el odio del mundo). El Martí, que hasta de piedra, le permitió al Leopoldo “tirarse” un discursillo desde su seno de mármol mientras se vendía como héroe en aquella plaza de nuestro país.

Entre guebonias y pajas locas –así lo palpa la gente nuestra con su sabiduría de comuna- la malacantante reclama (creo que a ella misma) que “quiero ser libre para amar” cuando ni la libertad ni el amor, a menos que sea fingido ha sido su constante. (pero si su sonante). Quiere ser libre y lo canta en el video con la “mascara puesta”, y es que ella ha sido siempre mascara más que rostro, indicativo peligroso que saca a relucir un supuesto negado, si alguna vez ha amado, no ha sido ella.

Otra perla de esta mujer que odia y destruye es lo que deja salir de su cianuro interno es eso que llama matar la maldad mientras uno de sus videos de fondo deja ver a alguien dándole vivas a los derechos humanos y ella allí desde una especie de harli davison o algo parecido a aquellas maquinas que una noche acabaron a través de sus pilotos de chaquetas negras la vida de Rosiris Reyes y José Luis Ponce, entro otros 9 venezolanos y venezolanas que defendieron con su vida sus Centros de Salud Integral contra la “arrechera caprilista”.

Termina la Alonso, con sus fingidos gritos orgásmico y su necrofilia escuchando el eco de su voz, aunque realmente quien le habla a ella es el eco de su podredumbre y de su locura que deja ver y escuchar con una sádica carcajada que de verdad crispa (o crispy, el orden de los factores no altera el producto) contra lo que llama el castrochavismo despidiéndose con un una carcajadita que complementa el decir muy nuestro de ”el que ríe de último ríe mejor” entre su cabellera al viento, la ciudad al fondo y las patas de gallo que ya hacen a Maria Conchita inmune al botox o a la coenzima Q 10.



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Nelson España

Miembro del Frente Antiimperialista de la Zona Sur - Anzoátegui

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