¿No tienen vergüenza? ¡Sinvergüenzas!

«¿Que por qué lo hacía? Vaya pregunta más imbécil la que me acabo de hacer. Porque me hacía feliz coleccionar mujeres. Porque me hacía feliz coleccionar mujeres. Se me hace la boca agua sólo recordar la excitación que me producía el acecho, la estrategia, el cálculo, el oler la presa. Humm.. perfume a piel nueva. (…) Ahhh, amigo, prometer, prometer, prometer... hasta meter y después de haber metido, olvidar lo prometido. Ésa era mi premisa. Ningún compromiso. Pañuelo usado, pañuelo tirado. Y ahora, metido entre estas cuatro paredes de cedro macizo, que hieden a carpintería fina. No es justo. Los oigo a todos: tenía la vida por delante, dicen. ¡¡¡Maldita sea la muerte!!!» (Memorias de un sinvergüenza de siete suelas, Ángela Becerra). Entre historias de amor y con mucho humor, la autora nos va develando una sociedad en la que importan más las apariencias y las corruptelas que cualquier otra cosa. Su lectura nos viene a tono, si de analizar la conducta política de cierta oposición se trata.

Esta semana cumplimos ya, tres meses de aquellos días en que la violencia opositora alzó vuelo, asesinando a siete hermanos y hermanas de nuestra Patria, y causándoles heridas a 61 compatriotas. José Luis Ponce Ordoñez, Osiris Reyes, Ender José Bastardo, Henry Rangel La Rosa, Keller Enrique Guevara, Luis Eduardo García Polanco, Rey David Sánchez y Johan Antonio Hernández Acosta, son las víctimas del llamado a “drenar las arrecheras” realizado por el entonces perdedor de la contienda electoral del pasado 14 de abril, Henrique Capriles Radonski. El mismito que, aún continúa en campaña electoral y, se atreve a decir: “Cuando empezó esta revolución bonita, que de bonita no tiene nada porque un país sumido en la violencia no es bonito”, narró el gobernador mirandino al señalar que los jóvenes que hoy siguen el camino delictivo eran apenas unos niños cuando arrancó el actual Gobierno. “¿Qué hizo este socialismo por la vida de esos muchachos?”, preguntó Capriles al comentar sobre la muerte de jóvenes debido a la violencia”. (Noticias24.Com, 16-07-2013). El sinvergüenza no tiene límites, no responde a crítica, ni siente humillaciones, pero tampoco reconoce el reproche; es decir, nunca se da por aludido si ha roto o violado una norma social, y menos se puede esperar una reparación por el daño ocasionado. ¿Quién responde por esas vidas? ¿Por la violencia desatada esos días de abril?

Y encima, el señorito se atreve a criticar la justicia en Venezuela: “En este orden de ideas, criticó duramente la impunidad que, a su juicio, domina el sistema de justicia en Venezuela. Es así como el Gobernador de Miranda consideró que hay impunidad para casos de violencia que afectan a la población, en tanto que el Gobierno utiliza los poderes en los casos de naturaleza política. “¿Hay justicia en Venezuela?”, se preguntó Capriles, asegurando que la respuesta es negativa”. (Noticias24.Com, 16-07-2013). Olvidándose que es, gracias a esa impunidad, esa injusticia, que anda libre, pavoneándose en los medios de comunicación privados y viajando por el mundo con sus manos y su conciencia, manchadas de sangre.

Y pensar que, con personajes como ese, extraído desde las alcantarillas que llevan las aguas al Güaire, que la oposición apátrida se nutre en lo político. Mucha razón tiene Francisco al iniciar su papado, centrando el mismo, en un fuerte contenido Ético: "¡La falta de ética en la vida pública le hace mucho mal a la humanidad entera! Si caen las inversiones, los bancos, ésta es una tragedia; si las familias están mal, no tienen qué comer, no pasa nada: ésta es nuestra crisis de hoy." (LaNacion.Com, 19-05-2013). En la misma línea de nuestro desaparecido Comandante Infinito, Hugo Chávez, el Papa Francisco expresa: “¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres; pero el Papa tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promoverlos. El Papa insta a la solidaridad desinteresada y a un retorno de la ética en favor del hombre en la realidad económica y financiera”.

El presidente Nicolás Maduro, como ferviente cristiano, ha enfocado también su gobierno en la misma orientación del Papa Francisco, nos ha convocado a venezolanos y venezolanas de bien a una Cruzada, así la ha llamado, contra la corrupción y el burocratismo. El rescate de lo Ético, de la honradez como valor característico de las y los venezolanos. A desterrar de nuestras vidas esa parte que, se nos sembró a lo largo de toda la cuarta república y, que muy bien lo describía en su frase para la historia el patriarca adeco Gonzalo Barrios: “En Venezuela los funcionarios públicos roban porque no tienen motivos para no robar”.

La Cruzada, ya comienza a mostrarnos los rostros de los corruptos: “El Ministerio Público logró privativa de libertad para dos funcionarios del Servicio Administrativo de identificación, Migración y Extranjería (Saime), entre ellos el Jefe de la oficina en San Antonio del Táchira; y dos fiscales de cedulación del Consejo Nacional Electoral (CNE), quienes fueron aprehendidos el pasado lunes 15 de julio por su presunta responsabilidad en hechos de corrupción”. (El Nacional, 17-07-2013). “El Presidente de la República, Nicolás Maduro, informó ayer que a través del dispositivo anticorrupción que lleva adelante el Gobierno Nacional fueron capturados cinco funcionarios vinculados al desfalco de 84 millones de dólares del Fondo Chino-Venezolano, administrados a través del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes)”. (Tribuna Popular, 09-07-2013). Este último caso es, por demás, desconcertante para quienes hicieron del tema de la corrupción, eje de sus campañas mediáticas contra el Presidente Chávez, pues, como ha develado el mismo Presidente Maduro: “toda la gente que capturamos en el Fondo Chino-Venezolano y Bandes, que se robaron 84 millones de bolívares, eran militantes activos de Primero Justicia”, expresó el jefe de Estado, durante un contacto informativo con Venezolana de Televisión”. (difúndelaverdad.org.ve, 16-07-2013).

La vehemencia con que, el Presidente Maduro, viene tratando la lucha contra la corrupción, ha colocado al oposicionismo en defensa de los corruptos, sus corruptos. ¡Con mis corruptos no te metas! Es por ello, que se burlan de la Misión Eficiencia o Nada y procuran desmeritarla. “El líder opositor, Henrique Capriles, desestimó la semana pasada las acciones del gobierno de Maduro para combatir la corrupción, y dijo que esas medidas son “pura apariencia, un cuento chino”, para “hacerle creer al pueblo que sí se ocupan de la corrupción”. “No cae ningún pez gordo, porque si persiguen a todos, se quedarían sin gobierno”, añadió”. (http://impactocna.com/?p=101556). Como efectivamente, comienzan a caer los peces gordos de lado y lado, se molestan, tal es el caso del diputado Richard Mardo de Primero Justicia, investigado por legitimación de capitales entre otros delitos, cuya defensa la asume sin tapujos, su compañero de partido, el diputado Julio “gasolina” Borges quien: “Explicó que en Venezuela la justicia se ha encargado de perseguir a quienes piensan de forma distinta a quienes rigen y comandan los hilos del Estado, además señalo que para que pueda existir un verdadero equilibrio en el Poder judicial este debe comenzar a ser “autónomo del billete y del poder”. (Noticias24.Com, 16-07-2013). Un caso de corrupción, pretenden ahora convertirlo en un caso de perseguido político del rrégimen, más tarde el corrupto terminará convertido en un héroe, de ello se encargarán los medios privados. Y esta era la gente, que en vida, tildaron al gobierno del Presidente Chávez de ser uno de los más corruptos de toda nuestra historia. Con muchísima razón, nuestro Comandante Infinito Hugo Chávez, una vez se hartó de gentuzas como ésta y, les gritó desde lo más hondo de sus sentimientos: “Ya basta de tanta mierda de ustedes, váyanse al carajo, yanquis de mierda, aquí hay un pueblo digno, aquí estamos los hijos de Simón Bolívar (…) Estamos resueltos a ser libres, pase lo que pase y cueste lo que nos cueste. Ya basta, ya basta de tanta mierda de ustedes yanquis, ya basta”.

Asimismo, en otra oportunidad, el Presidente Chávez en su Mensaje Anual de Memoria y Cuenta, año 2011, introducía en el debate nacional un tema por demás importante, la Ética en el Discurso, se refería el Presidente Chávez, al discurso opositor, su práctica política alejada del más mínimo principio ético. “El discurso de uno puede ser fallido, puede estar errado, pero debe tener a priori, decía Inmanuel Khan, una ética; es decir, unos principios. ¡Acusarme a mí de dictador porque la Asamblea Nacional anterior me dio una Ley Habilitante! El primer Congreso que hubo aquí, donde Carlos Andrés Pérez era Senador, estaba en mayoría de la oposición y me dieron una Habilitante. Y luego vino una segunda. ¿De dónde puede decir alguien que esa es una dictadura? Ahí no hay, en ese discurso pudiera hacer falta principios éticos, de razón, de argumentación”.(…) “No perdamos la razón, aferrémonos a la razón. La patria necesita razones, que nos aferremos a las razones de cada quien pero con una lógica, con un código ético. (Aplausos). ¡Ah!, pero resulta que todo lo que hace Chávez es malo. ¿Que todo lo que hace Chávez es malo?, eso sería igual que decir que lo que hace cualquiera de ustedes es malo”.(…) “Decía Simón Rodríguez por allá en 1828: “No se ataca a Bolívar por atacarlo, no es a él, es lo que él representa, el modelo que él representa, porque destrozándolo a él se destroza el modelo y no hay quien quiera imitarlo”. Es la misma estrategia”.(…) Sólo llamo la atención al país para que veamos otra vez la ética del discurso, a eso le dieron no sé cuántos meses de podredumbre, los alimentos podridos y no sé qué más. Ahora, esta podredumbre, silencio en la mayoría de los medios de comunicación privados. ¿Cuál es la moral entonces? ¿Cuál es el código ético? Es decir, la corrupción es mala cuando está del lado del Gobierno, pero es buena cuando está del lado de la oposición. Esa es buena y hay que taparla, hay que disimularla”. (Mensaje Anual Año 2011, Presidente Hugo Chávez Frías). Y esa conducta que reprochaba el Presidente Chávez, es la misma que asumieron a todo lo largo de la cuarta república mientras fueron gobierno y oposición, la güanabana, como se les llamaba.

Como olvidar la corrupción característica de los gobiernos de Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera Campins, de Jaime Lusinchi y Rafael Caldera, sobre todo éste último en que se comete el mayor fraude del siglo XX: el robo de las Prestaciones Sociales a las y los trabajadores de la Patria. Los escándalos de corrupción iban acompañados de actos inmorales como los de las barraganas de los presidentes Pérez y Lusinchi. Más atrás, el mal llamado prócer de la “democracia” cuartarrepublicana, Rómulo Betancourt, a quien se le ocurriera un día expresar públicamente: “que se me quemen las manos si alguna vez las he metido en el tesoro público”, y sí, como un acto divino, se les quemaron precisamente sus manos en el atentado a su vida, que sufriera en la Avenida Los Próceres, de Caracas. Cómo olvidar la frase característica de adecos y copeyanos: “no importa el sueldo, póngame donde hay” compañero, con su carnet entre sus manos. Y mientras, las y los políticos de los partidos dominantes en la cuarta república, vivían en la abundancia, el Pueblo pasaba las de Caín. La Patria, se hundía en su deuda externa, convertida en una colonia más del imperio de los EEUU, sometida a sus dictámenes. He allí, las causas fundamentales de la caída de esa república, la de la güanabana.

Esa vieja política, se ha transmutado en los nuevos líderes del oposicionismo; quienes, replican desde sus distintas posiciones en el escenario de la política nacional e internacional, los mismos discursos y formas de actuación de sus predecesores. No asumen responsabilidad alguna por sus malos actos, mienten hasta el orgasmo, dicen una cosa hoy, mañana todo lo contrario, sin ningún pudor. Acusan en el contrario político, lo que ellos mismos hacen. En fin, la anti política. Y, en lo moral, la anti ética. Por algo, les llamamos apátridas, vendidos al imperio de EEUU por unas cuantas monedas de dólares mugrientos. Meses atrás, cuestionaban la candidatura del Presidente Nicolás Maduro, por no tener éste título universitario. Olvidaban que, en diciembre 2002 y enero 2003, desfilaban como mansos corderitos tras las directrices de alguien como Carlos Ortega, obrero petrolero, y su paro sabotaje petrolero. Tras la corrupta CTV. Peor aún, cuando se hicieron públicas las notas, como mal estudiante de Derecho, de su candidato “el impresentable” Capriles.

Hoy, cuando las y los estudiantes de las universidades autónomas les reclaman por las pérdidas de sus semestres y años, voltean sus miradas acusando a un tercero por sus responsabilidades: “yo no he convocado a paro, ni suspendí actividades”, afirma con vehemencia la rectora de la Universidad de Carabobo; mientras que, la rectora de la UCV descarga sus responsabilidades en el ministro de educación universitaria: “el semestre está en manos de Calzadilla”. Quienes se ofuscaban con sus discursos incendiarios contra el gobierno del Presidente Maduro y contra la Contratación Colectiva Unificada, decían semanas atrás, solos semanas, que se negarían a ser beneficiarios de ese instrumento laboral violador de la Autonomía Universitaria, hoy abarrotan las oficinas de recursos humanos de las universidades públicas con sus planillas de becas y útiles para sus hijos e hijas; beneficios que, por demás, no gozaron en todos los años que tiene la FAPUV de vida. Asimismo, abarrotan las colas para el retiro de sus deudas por concepto de tiquet de alimentación, el cual ahora gozan a razón de los 30 días del mes. En fin, quienes ayer se negaban al disfrute de los beneficios de la Contratación Colectiva Unificada, hoy son los grandes beneficiarios y beneficiarias de la misma. Paradojas del llamado discurso de las y los “académicos” de oposición. Por cierto, nada distinto de sus copartidarios y copartidarias políticas de oposición. Fariseos de la política universitaria. No asumen sus responsabilidades ante quienes son sus alumnos y alumnas. Se consideran estar por encima del bien y el mal, son los “académicos”.

La aristocracia (del griego aristos, los mejores), designa una forma de gobierno surgida en la antigua Grecia, en la que el poder lo detentan unos pocos, y en la que la justificación del poder estriba en el hecho de que quienes lo detentan se consideran los poseedores de la auténtica areté (ser digno de admiración y honor). Los aristócratas se consideraban a sí mismos como los que encarnaban el ideal del kaloskagathos (hombres bellos y buenos, poseedores de toda la areté) (ilusión “aria”). La decadencia de la aristocracia, según Platón, origina la timocracia que, a su vez, degenera en oligarquía, en la que, una minoría sin escrúpulos oprime al resto de la población. Por lo general, esa minoría es la de los ricos y entonces se le denomina plutocracia. La Democratización de nuestras universidades públicas, es fundamental para el desarrollo pleno de sus Autonomías, como bien solía decirlo el Rector Magnífico, Francisco De Venanzi. Sin Democracia, la Autonomía es una farsa, un burdo teatro de la cuarta. Abajo la plutocracia, que surja la Democracia Universitaria!!!


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Henry Escalante


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