No digan que no lo dijeron

No digan que no lo dijeron cuando arrellanados en Globovisón con su más cara dura y cínica verborrea Humberto Celli y Gustavo Tarre, altos dirigentes de AD y Copei en 1989, siguen pateando los muertos del Caracazo al decir todavía que el “noble general Ítalo del Valle Alliegro en cumplimiento del deber patriótico enfrentó a pandilleros que pretendían desestabilizar al gobierno del presidente Pérez”.

¿Qué condecoración pensaban otorgarle al Ítalo del Valle, bien llamado "gatillo alegre", por tan honrosa masacre? ¿La Orden de El Libertador? Todo indica que de no haberlos sacado Chávez del poder estarían celebrando el 27F como Día de la Patria, en reconocimiento a los soldados que fueron obligados a disparar.

A 23 años de la sangrienta represión a hombres, mujeres, niños durante el más espontáneo estallido social que se haya conocido en nuestro país, que vienen a nuestro memoria esa terribles escalofriantes dolorosas escenas de gritos, de muertos. El sombrio y temido toque de queda, es insoportable escucharles decir a viejos dirigentes directamente culpables de esa brutal masacre, como a un Humberto Celli que era Secretario General de AD para la fecha, que “solo eran grupitos desadaptados, comunistas infiltrados” y que “es mentira que fuesen miles de muertos.”

Peor para ellos que se niegan a ver que el país cambió, que es otra Venezuela, que esos miles y miles de muertos sí serán vengados desde aquel 4F 92 que nos reivindico esa decidida dura gesta, lográndose avanzado proceso revolucionario que dirige el Presidente Hugo Chávez y donde ya no hay medias tintas.

Cuando sujetos o restos de la barbarie su democracia representativa, como Gustavo Tarre, entonces jefe de fracción parlamentaria de Copei, afirma sin dudas que las Fuerzas Armadas “hacían todo lo que les habían enseñado para imponer el orden”… hasta matar?

Es porque ellos en su inútil empeño de apoderarse del poder, se niegan a ver hoy a unos militares, desde oficiales hasta tropa , centrados en una campaña admirable codo a codo con el verdadero pueblo, incentivados en cambio para dar vida a una patria más justa soberana donde cada vez se impone una justicia social . No como antes que las Fuerzas Armadas eran piezas al alcance de los partidos blanco o verde que se turnaban el poder cada cinco años donde las barraganas por eje. Los exhibían en sus fiestas de alta mar. Como lo registra la Orchila.

Reconocieron ambos sin embargo, en su cómoda charla de remedo a la historia, que CAP respondió al FMI para auxiliar al agotado modelo puntofijista; pero se olvidaron repasarse el alto precio que tenían que pagar los venezolanos por las infames medidas económicas impuestas a troche y moche por el gobierno adeco -copeyano a la cabeza de CAP junto al paquetico Rodríguez. Su propósito era hacerle caso a pié juntilla a los intereses del Fondo Monetario. Al tiempo sostener la grosera riqueza de la oligarquía y sin importarles el resto del país o la gran mayoría estrangulado por miseria real.

Pero ese gran pueblo que protestaba por sus derechos y al tiempo era asesinado sin compasión, se constituyo en una rebelión revolucionaria al enfrentarse al sistema imperante producto de su génesis libertaria y combativa de venezolanos y venezolanas

Es lo que quiere desconocer, si es que lo asumió alguna vez, el dirigente copeyano Gustavo Tarre cuando es el mismo quien toreaba, léase, asesoraba en su caprichosa aventura a la compulsiva imitadora de planes alemanes con su capitalismo popular. Estrellándose ambos contra esa mayoría que manoseaban y manipulaban.

Como estos blanquiverdes se entendían a sus anchas en el negocio del poder, el copeyano en su preparada comedia reseñada por periodistas que se hacen los “musius” de acuerdo a sus intereses, hasta recordaron la fastuosa coronación que un mes antes le dieron a CAP y el dineral que se invirtió.

¿Qué se va conmemorar? con cinismo se preguntó Celli como librándose de culpas. Y el copeyano adelantó otra pregunta también cínica, irónica: “¿Por qué no ha habido castigo o sanciones a los culpables de la supuesta masacre?”

Es cuando Hugo Chávez nuevamente sano, triunfador y con acciones adelantadas para hacer justicia hasta el último caso del 27, y 28 F, les recordaría o respondería ¿Ustedes por qué no lo hicieron? Sencillamente porque esa fue la masacre que “salvo su patria” La del pueblo era otra. Es la vamos conquistando desde el 99 que se consolidará el 7 de octubre en Carabobo. Ustedes son y serán siempre unos ¡farsantes!

Periodista

carmentravieso@gmnail.com


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Carmen Castillo Travieso


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