Opinión, huelga de hambre i fraude

Más sobre la huelga de hambre, lo ilegal i antiética i la complicidad de la oposición


 

 Realmente es bochornoso, una sinvergüenzura descomunal i una burla para el pueblo venezolano i la inteligencia de seres pensantes, el fraude descarado de unos estudiantes o supuestos estudiantes (que en un mañana se arrepentirán de haber sido títeres, pues en el mito de Sísifo, los dioses piensan que “no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza”) fingiendo una huelga de hambre, por una protesta que no tiene nada que ver con sus necesidades o peticiones estudiantiles, sino, acatando órdenes desde el exterior, reclamando por la prisión de delincuentes sentenciados o en proceso judicial por delitos cometidos (i probable sentencia condenatoria) con lo que se hacen cómplices, como ya expuse en artículo anterior. Peor todavía la actitud de autoridades i profesores universitarios, sobre todo de una rectora que no sé con cuales méritos llegó a ese cargo, digno de una persona honesta, culta i ética por excelencia, ya que exhibe tal irresponsabilidad que, hasta como profesional de la odontología, cualquiera no le pone su boca para tratarse, ya que podría hasta taladrarle el paladar, partorle las cordales o romperle la lengua, en una de sus violentas actitudes o arrecheras de mujer inmadura i sin formación docente i política. Debería haber revocatorio universitario, para destituir a una rectora de tan baja calidad humana, encabezando marchas ridículas, apoyando delincuencia universitaria, negándose a dar cuenta del presupuesto i hasta amparándose en la fama de un apellido que no es el correcto, porque no es García Arocha como se lo han dicho. Sin embargo, este espécimen de rectora devaluada, se siente igualmente con méritos para ser posible pre candidata a la presidencia de la República; sería otra Dama de Hierro como la Tatcher que se dice con humor que prohibió la minifalda, porque ella no la podía usar, bajo el peligro de que se le vieran las dos colgantes. Esta, sería nuestra Dama de Acero, más dura todavía pero contra los demócratas i los revolucionarios, favoreciendo a la oligarquía.

 La huelga de hambre, como expresa el jurista Manuel Ossorio, es recurso de protesta, preferiblemente de delincuentes, cuando no tienen argumentos para razonar. I quienes los apoyan, son cómplices. Más grave todavía, cuando no parte de la voluntad de los actores de suicidio lento como sería correcto admitir, sino por manipulación de terceros, bien sean políticos de viejo cuño o por imposición desde el exterior, naturalmente de parte de imperio norteamericano, el país terrorista número uno del mundo, sin principios éticos i violador continuo de todos los Derechos Humanos.

 Este país depredador del planeta Tierra, que se cree con derechos que nadie le ha otorgado sino su poderío militar i sus dirigentes con una doble moral impresionante, son los capaces de proponer i suscribir declaraciones como la Declaración de Malta de la Asociación Médica Mundial, respecto a las personas en Huelga de Hambre, hecha en la 43° Asamblea de la AMM en noviembre de 1991, i revisada i ratificada en España al año siguiente o sea en 1992 i en octubre de 2006, en Sudáfrica. Ese documento dice: “El médico debe respetar la autonomía de la persona (…) Toda decisión pierde fuerza moral si se toma involuntariamente bajo amenaza, presión o coerción de los pares. No se debe obligar a las personas en huelga de hambre a ser tratadas si lo rechazan. La alimentación forzada contra un rechazo informado y voluntario es injustificable. La alimentación artificial con el consentimiento explícito o implícito de la persona en huelga de hambre es aceptable éticamente y puede evitar que la persona alcance un estado crítico”. Los lectores que se tomen la molestia de leer mis artículos razonados i siempre con un trasfondo ético, como trato de darles siempre, verán que esta declaración de Malta, no pasa de ser un escrito mui deficiente en su redacción i con ideas en el fondo contradictorias. No puedo aspirar, además, que esos muchachos que se prestan de marionetas porque los convenzan con cuatro estupideces, que sean presionados políticamente por sus padres o algún político o diputado amigo, o más atroz, porque les pagan unos pocos i miserables dólares, puedan reflexionar como hombres maduros i de talento. Ni la madurez ni la vejez es garantía de conocimientos i experiencia, porque si así fuera, todos los viejos serían sabios, dice un adagio popular. El documento de Malta (que consiguen en Wikipedia) empieza diciendo que el médico debe respetar la autonomía de la persona, que sería mejor expresar, respetar las ideas i decisiones de la persona que en este caso sería voluntaria. Siente que no vale la pena vivir; siente que por no respetarse sus protestas para alcanzar un fin, le impulsa a morir o sea a suicidarse, ya que hemos asentado que una huelga de hambre, tomada seriamente i sin intención de engañar, es un suicidio lento. Quiere morir, i deberíamos respetar su decisión porque es voluntaria, i no tomada involuntariamente la decisión bajo amenaza, presión o coerción como dice el documento. En este caso –i es el de estos monigotes huelguistas− la decisión no sería respetable . Quienes quieran profundizar en estas cuestiones, deberían leer El Mito de Sísifo, de Albert Camus, publicado en conjunto con El Hombre rebelde en un solo volumen. Verán que podemos hablar hasta del suicidio filosófico, cuando encontramos que la sensación de lo absurdo, no es lo mismo que la noción de lo absurdo, que quiere decir es imposible o es contradictorio. Mas, detengámonos aquí en lo filosófico.

 Ahora, cuando en las consideraciones sobre la huelga de hambre, dice el documento aludido, la alimentación contra el rechazo informado i voluntario, es inaceptable. ¿Entienden? Si tratamos de darle una alimentación forzada (recordemos en caso Brito) i hai un rechazo informado i voluntario, la AMM dice que es inaceptable. En otras palabras, hai que dejarle morir. La pésima redacción confunde ¿Es inaceptable por el huelguista o por los cuidadores de la salud i los médicos? Porque después si dice que con el consentimiento explícito o implícito es aceptable, especialmente antes que la persona alcance el estado crítico. Al respecto se ha especulado con cifras de aguante de los huelguistas; uno dicen que varía entre 60 i hasta 90 días, pero eso es un cálculo mui mal hecho. Los textos médicos dicen que ya al quinto día, se empiezan a experimentar síntomas como el dolor epigástrico i modificaciones nerviosas cerebrales, (i modificaciones sanguíneas comprobables) i de allí en adelante se señalan etapas en las cuales el deterioro del organismo se va acentuando, i unos jóvenes con 17 ó 20 días de ayuno impuesto, no pueden ser los “actores” lúcidos i fuertes que vimos en televisión. Todo una farsa. Han comido i tomado líquidos energéticos a escondidas (como ya se demostró) i en consecuencia es un fraude. No podría decir, por ejemplo, que el hombre puede correr en menos de 10 segundos los 100 metros planos, porque eso lo han hecho dos o tres atletas excepcionales i que una persona en verdadera huelga de hambre haya aguantado hasta 60 ó 90 días para llegar a un estado crítico o morir, es excepcional también. Creo que si les vigilara i se les negaran las solicitudes absurdas que hacen (exclusivamente por fines políticos) i se les reservase unas parcelitas en un cementerio, saldrían volando con colchoneta i almohada a buscar comer i beber confesando su falsedad. Pero como dice el jurista Ossorio, no logrando sus fines, casi el ciento por ciento renuncia a la huelga fraude. Es un mecanismo político de presión, casi abandonado en países desarrollados, pero impuesto a estos incultos muchachos del patio trasero, gracias a unos políticos vendidos al imperio, que no les importa ni la salud de su pueblo ni la dignidad de la patria, sino cobrar unos dólares para aparentar ser “pudientes”  i de hombres notables. Cuanto tienes, cuanto vales.  

 Por lo tanto, esas huelgas de pacotilla, son siempre ilegales por sus pedimentos anticonstitucionales, i sus motivos politiqueros i vergonzosos. I si lo son así en lo jurídico, ni pensar que tuviesen matices de moralidad ni fundamentos éticos.

robertojjm@hotmail.com



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Roberto Jiménez Maggiolo


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