La Dignidad magistral de Francisco Rivero en VTV

El señor Francisco Rivero es un profesor de filosofía que pasó de enseñar las interpretaciones del mundo a transformarlo mundo, con su programa dominical “Sin Contemplaciones” en la televisión estatal venezolana. Ya no son sólo algunos pocos bachilleres, sino miles de personas, de toda edad y condición, quienes escuchan sus enseñanzas. Rivero no habla sólo para intelectuales que comprenden pero no entienden porque no sienten, sino para quienes aun sin comprender sienten, y por lo tanto entienden. Que un grupo numeroso de personas se ponga de acuerdo y logre transformar sus circunstancias, decía Gramsci, es más importante para la filosofía que cualquier formula o descubrimiento teórico.

Entre Garcías Bacca nos veamos

Estoy seguro que el insigne vasco y príncipe de las ideas, profesor Juan David García Bacca, se hubiera cambiado con gusto por Godofredo García Baca, con una C de menos en el apellido, el hombre que motivó y organizó a la comunidad peruana de Tambogrande, asentada sobre una gran mina de oro, para que hiciera valer su preferencia por la laboriosa fruticultura sobre las riqueza rápidas que ofrecía la explotación minera. Los mangos y los limones son más importantes que el oro declaró Tambogrande, y luchó contra las concesiones mineras entregadas por el repugnante presidente asesino y ladrón Fujimori y por su no menos repugnante sucesor Toledo.

Godofredo García Baca fue asesinado para amedrentar a los cuarenta mil agricultores de Tambo Grande, pero su muerte tuvo el efecto contrario y la población, con métodos métodos pacíficos (después de quemar las instalaciones de la empresa) y logró imponer la sensatez sobre la locura minera. El ejemplo de Tambogrande ha servido y aún sirve a muchas comunidades del continente para no dejarse destruir por la fiebre del oro.

La dignidad humana es precristiana, preburguesa y premarxista

Recuerdo como si fuera ayer mi primera lectura del Manifiesto Comunista. En grupo, que era como leíamos y discutíamos los textos en esa adolescencia para la cual el mundo era un enfermo terminal, impresión que los cincuenta años siguientes confirmaron. En el Manifiesto Marx se refiere a “la dignidad humana”, y uno preguntó si no se trataba de un sentimiento arcaico o, por lo menos, muy relativo. El que leía, un viejo revolucionario, le respondió, con voz muy mansa, “la dignidad humana es el valor supremo e intrínseco de cada ser humano, y sólo es relativa porque depende del valor que uno se da a sí mismo”. Quien cree no valer nada en efecto no lo vale mientras lo crea, es indigno. Pero quien lo maltrata se desvaloriza también, porque baja a su nivel, maltrata a su semejante, lo afirma en su indignidad.

El socialismo como dignidad

Escuchando al profesor Francisco Rivero recordé las discusiones de entonces, que tenían al menos el mérito de estar prohibidas, porque el querer saber era peligroso durante el gobierno de los “demócratas” de entonces, los mismos que para salvar nuestras libertades nos impusieron la dictadura de Carmona y ahora pretenden salvarnos del socialismo. Ejemplos de indignidad continental porque sólo consideran razonable y sustentable un país sometido por los gringos, donde ellos sometan a los pobres en provecho de los ricos. El profesor Rivero pone sobre el tapete el concepto básico de toda filosofía política: la dignidad.

Nobleza Obliga

Practicando lo que predica, el ahora filósofo Rivero aclara su posición de independencia crítica frente al gobierno, aclarando que asume el riesgo de que “cierren” su programa, aunque aclara que sabe que no lo cerrarán, y reconoce el respeto con que lo tratan en VTV, desde el presidente hasta el último trabajador. Critica el tratamiento dado en programas de opinión a la señora Leonor Giménez de Mendoza, “Tita”, propietaria de Empresas Polar quien, sostiene Rivero, es un ser humano bien digno y respetable independientemente de su riqueza y el juicio que nos merezcan sus empresas. También toma la defensa post-mortem de Iñigo de Loyola, San Ignacio, fundador “de la Compañía Real que Jesús con su nombre distinguió”; y de Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei. San Ignacio fue un valiente soldado antes de entregarse a su empresa intelectual de fundar los jesuitas, y tiene los méritos que eso implica. En cuanto al repugnante Escrivá de Balaguer, que me perdone Rivero pero ese individuo deleznable defendió todo aquello que él condena, y no es más que la adaptación de una fe religiosa al capitalismo más infame.

Sobre la señora Tita de Mendoza, debo decir que me tocó navegar con ella unos días a lo largo de la costa de Paria, siendo yo entonces uno de los hombres más pobres de Macuro, es decir de Venezuela, y Leonor de Mendoza me trató con el mayor respeto y la más exquisita y amable cortesía, a la que espero haber correspondido. El mar hace aflorar los verdaderos rasgos de la personalidad, y pude apreciar su manera de ser: tiene razón Francisco Rivero, es digna de ser tratada como persona auténtica y digna, siempre, aún en el hipotético caso de que fuera necesario expropiar todas sus empresas. Leonor de Mendoza es mejor ser humano que capitalista y vale más que toda su fortuna junta, habida y por haber. Repito, tiene razón Francisco Rivero.


rotheeduardo@hotmail.com


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Eduardo Rothe


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