Guerra de Cuarta Degeneración: Drogómanos mediáticos del mundo uníos

A- ¿Sabías que tu cerebro es ahora el nuevo producto no renovable más buscado por las transnacionales? ¿Y que la televisión es la droga menos cara del planeta? ¿Sabe usted cuánto gana el narcotráfico por una hora de televisión, cáigase de ano: 5.5 millones de dólares? ¿Sabe usted que su hijo puede estar muy cerca de ser más hijo de la droga que suyo? ¿Sabe que en las escuelas, liceos y universidades están cundidos de vendedores de droga? ¿Sabe usted que poder mediático y droga están íntimamente unidos?

B- ¿Que un Judas instalado en una red de televisoras lo puede negociar con que sólo te enganches con sus parábolas desde tu casa?

C- ¿Que se tranzan en las bolsas de Nueva York, París, Frankfurt, Madrid…, y que se comercian a través de la venta del “amor”, la “esperanza”, la “salud”, la “belleza”, el “confort”, “lujo”, “moda”, “sueños”…?

D- ¿Sabías que para los medios informativos su verdadero fin es recolectar tipos de lectores para después negociarlos como pantaletas, suéteres o zapatos? ¿Qué no dan noticias sino que ofertan lectores, que luego se los traspasan fichas de un equipo de fútbol? Cuando CNN pasó de una mano a otra, lo que se hizo fue transferirle a un magnate (a quien los desastres del mundo o de la humanidad poco le importan), millones de seres adoctrinados para seguir vendiéndoles los mismos productos.

E- Cuando un cerebro ha sido negociado o invadido, se hace imposible debatir con él; llega un momento en que uno tiene que decirle: “Prefiero hablar con tu jefe”; es decir, habría que hacerlo con el dueño de su cerebro, pero este dueño puede que se encuentre en Nueva York, China o Alemania.

F- A los cerebros se les domina o se les compra para tenerlos en reserva y ser utilizados cuando se presentan resistencias en la emisión de los mensajes. Es la guerra que se llama de Cuarta Degeneración. Llegada la ocasión, a esos millones de seres idiotizados por el incesante bombardeo de ilusiones, de un tipo de sueño especial, los lanzan como fieras sobre lo que no se dejan seducir por esos mensajes, por los que no aceptan doblegarse a los encantamientos de ciertas propagandas.

G- Hoy Venezuela es víctima de una guerra mundial por parte de los medios de comunicación. En el terreno en el que se mueva Chávez, allí lo encañonan con mil cámaras para tratar de destrozarle. Lo colocan en el 2007 como el personaje más villano del planeta. La frase del año es “¿Por qué no te callas?”; el personaje del año para el diario “El País” en España, y precisamente por esta frase, es el rey Juan Carlos. Todos los titulares de los grandes medios chorrean con el peor amarillismo jamás visto: Chávez, el Macaco; Chávez, el tirano; Chávez, el loco; Chávez, don Regalón; Chávez y el maletinazo; Chávez y el show de los rehenes; Chávez el grosero y insultante: Chávez iracundo, asesino, ladrón, sádico, marico (enamorado de Fidel), y en conclusión hasta por CNN: “¡¿QUIÉN LO MATÓ?!”

¿Por qué se ha desatado toda esta lucha de los medios de comunicación en Venezuela? ¿Es acaso nueva? Sencillamente porque la idea de que nosotros podamos tomar nuestras propias decisiones, ser libres, resulta extremadamente conflictivo y aterrador para Estados Unidos.

La razón por la cual los medios tienen tanto poder sobre nosotros radica en el hecho de que quienes los dirigen son observadores fríos, calculadores de sus palabras y gestos, aparentemente serenos y equilibrados. Nosotros, el pueblo, en cambio, no solemos seguir esa razón fría sino que nos acoplamos más bien a la fe, y tenemos necesidad de ilusiones, por nuestra propia condición de gente explotada y proletaria. Esas ilusiones en gran medida las tiene la televisión, las poseen los medios de comunicación. Sin esa ilusión la gente pareciera que carece de ánimo para vivir. Es así como las telenovelas, los cuentos e inventos insólitos con que nos viven engañando, juegan un papel tan decisivo en las vidas de los pueblos.

Los que dirigen los poderosos medios tienen el profundo convencimiento de que la masa es “miope”, “tonta”, “idiota” y que en su alma hay algo que le atrae profundamente hacia la frivolidad. Basados en esta idea, entonces saben cómo manipular muy bien con sus encantamientos, hasta que llega un momento en que consiguen de la gente una sumisión y adicción absoluta a sus programas, a sus modelos, alarmas, preocupaciones y sueños.

Estas dosis diarias de locura llegan a ser tan intensas y definitivas en las vidas de muchos seres que entonces sus destinos no son otros que el de los dramas mismos que les llega por la televisión. Odian, aman, lloran, razonan, ríen, cantan, suspiran, sueñan, comen, bailan, y viven en una ficción que nada tiene de real y en la que sólo buscan el olvido de su propia existencia.

Cada vez que un “escuálido” sale a la calle, lleva consigo los fantasmas de los enfermos mediáticos que se les han metido hasta los tuétanos; su cabeza es una tea de “Aló Ciudadano”, de lo que oyeron de Martha Colomina o de Nitu Pérez Osuna. Para ellos Venezuela está en lo último, es horrible, hace falta paz, libertad, bienestar, sensatez, dinero, comida,… Todo les invita a llorar aunque en verdad tengan como nunca, gasten como nunca, viajen como nunca, gocen en el fondo como nunca, vistan como nunca, traguen y beban como nunca, y ganen como nunca. Es decir, viven una espantosa escisión mental.

El problema nace en un principio porque se rompe con la manera de hacer democracia, lo que los medios poderosos de comunicación no aceptan porque antes eran ellos quienes direccionaban a gusto de las empresas, el Alto Mando militar y la cúpula eclesiástica las políticas nacionales. El temor que sienten los medios poderosos es que puedan estar perdiendo la capacidad de influir en las decisiones de las masas, para imponer monigotes y negociantes que favorezcan sus intereses. A los medios poderosos les indigna que:

1- Chávez hable como el pueblo porque eso es “feo”. – Por ejemplo, eso jamás lo vimos en la democracia de la IV: jamás Betancourt, Leoni, Caldera, CAP o Lusinchi violaban las normas del protocolo de palacio.

2- El Presidente Chávez sea franco, directo y ameno, porque eso ATENTA contra la “seriedad de la alta majestad” y altera los nervios de la llamada gente educada, burguesa, académica y sesuda. Antes, cuando los Presidentes hablaban, el país se aburría horriblemente, y eso era justo, equilibrado y muy humano.

3- Antes se suponía que el pueblo debía ser pasivo, mantenerse apartado de las grandes decisiones del Estado, del Gobierno. Ser simplemente un mirón de palo, un mero observador, jamás protagonista ni partícipe de nada. El pueblo nunca ratificaba nada, discutía nada, ni debatía ni tenía derecho a decidir las grandes políticas del Gobierno. Antes los gobiernos imponían y luego la policía o el ejército actuaban.

4- Eso de marchar y contramarchar casi todas las semanas era antes inconcebible. No olvidemos (porque todo es asunto de NO OLVIDAR) que el furibundo enemigo de nuestro proceso, Antonio Ledezma (el más grande marchista de la oposición junto con Cabeza e’ Motor) siendo alcalde de Caracas prohibió por decretos las manifestaciones en la capital. Ahora gritan todos los días exigiendo libertad y democracia. EL PUEBLO DEBE ESTAR MUY ALERTA ANTE ESTOS TRUCOS.

5- Antes, casi todas las semanas en las protestas caían muertos dos o tres estudiantes. Ahora los muertos son del pueblo y de la propia policía. Solamente en Mérida van 74 policías heridos de bala 9 mm, con disparos que salen de las instalaciones de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Los Andes.


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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