Vanesa Davies censurada eternamente en El Nacional

La oposición (es decir los medios poderosos) viven con el monocorde lamento de que peligra la libertad de expresión, CIERTO!!!!, ellos mismos son los primeros en coartarla. A la bella y querida Vanesa Davies (una extraordinaria analista política que cada vez que la veo me alegra el corazón) la mandaron en El Nacional por allá, por el rincón de los problemas sexistas o temas de la salud en los cuales estoy seguro sabe mucho menos que de nuestra historia y de la situación social que estremece a nuestro país. Es decir, le pusieron una cinta negra en la boca, la maniataron y le dijeron: “Tú aquí no podrás decir lo que quieras porque de política opinamos nosotros. Dedícate a la Salud que tú en eso eres experta…”

Yo recuerdo que en una ocasión José Pulido (hoy también desaparecido en acción), hace más de 20 años, creyó que en El Nacional existía libertad a expresarse más o menos libremente. Entonces Pulido criticó una decisión del jurado de Cuentos de El Nacional y de inmediato lo mandaron a hacer gárgaras, y de la sección de Cultura lo castigaron metiéndolo en Deportes. Pulido se oscureció para siempre. Casi le pasó como a Guillermo Dávila cuando Venevisión le dijo: “Tú nunca has cantado bien y de hoy en adelante te vas de este canal, listo, al carajo…” La vaina con Pulido fue tan grotesca que hubo reacciones y hasta se le hizo un acto de desagravio, y las cartas que se enviaron a El Nacional para protestar jamás este diario las publicó. A mí me gustaba como Pulido escribía, pero el coñazo de El Nacional creo que le afectó mucho. Lo trituraron horriblemente, al pobre. Esa es la cosa, que los medios hacen del talento un bagazo que el día menos pensado lo tiran a la basura.

Es una lástima que siendo Vanesa tan aguda y penetrante nuestra, tengamos que verla escribir sobre salud del cuerpo cuando lo que aquí existe es una guerra sicológica espantosa en la cual la salud de cualquier tipo no valen un carajo; hurgar en esos casi cómicos temas de peluquería se vuelven pura divagación. Y lo más terrible es que seguramente los escuálidos no le paren en absoluto a sus notas (sobre el tamaño de los penes, por ejemplo), porque crearán que con ellas lo que está es procurando adoctrinarles.

A Vanesa, por ejemplo, no la dejarían opinar sobre RCTV en El Nacional, ni mucho menos realizar una serie de reportajes sobre la negra historia de lo que aquí pasó el 11-A, en la cual El Nacional tuvo harta y tenebrosa participación. A Vanesa le pusieron unas cadenas en las manos, en el pensamiento. Eso es libertad de expresión para SIP: Permitir que se haga y que se diga únicamente lo que a los dueños de los medios les interese.

Vanesa comenzó en El Nacional por allá en 1991, primero como pasante, y estoy seguro que desde hace mucho tiempo se la pasa muy mal en su trabajo. Ella me contó en una ocasión que a los periodistas en ese medio, con lo que ocurrió con la censura del 11 al 14 de abril, nos les importa la libertad de expresión, y que allí lo que se hace es cumplir con las órdenes emanadas del jefe. Que no hay reflexión axiológica ni ética sobre la propia función que se ejerce. “Está bien – me refirió- que el dueño del medio tenga sus intereses y los maneje como empresa aún cuando ellos digan que eso tenga algo que ver con la libertad de expresión. En definitiva lo que les interesa es su negocio. Sobre estas cosas hablé con mi querida Vanesa por allá en el 2002:

- ¿Estarán secuestrados por un sueldo? – le inquirí

- Es que nos hemos olvidado de esos principios que nos dicen que hay que darle cabida a todas las voces. Además, estamos en una sociedad en la que hay que profundizar la democracia, y más todavía esa democracia que se pregona con tanto ahínco, y que hay que fortalecer con la participación de todos. Hay que darle cabida a todo el mundo en los medios desde una posición realmente equilibrada y justa. Hoy, los periodistas, estamos permitiendo que se cercene el derecho de muchos sectores que sabemos que no tienen cabida en los medios de comunicación.

- ¿Entonces, la función del periodismo actual lleva implícito una cierta venta del alma al Diablo?

- Yo misma me pregunto, ¿por qué los periodistas no estamos pensando ni en las consecuencias de lo que hacemos, ni en la responsabilidad que tenemos ante la historia, ante el país? Porque no es un argumento que tú le digas a la sociedad cosas como: “Yo cumplo órdenes”. Eso a mí siempre me recuerda a los militares que reprimían en las dictaduras del Cono Sur, que justificaban sus abominables acciones amparándose en la premisa de que estaban cumpliendo órdenes. Es que nadie te puede ordenar matar a otro. Y en este momento sabemos la fuerza que tiene la palabra, y en la coyuntura por la que pasa actualmente Venezuela, aceptar una orden así, es aceptar que vas a ir a matar a alguien, y uno no puede aceptar esas órdenes impunemente. Uno no puede quedarse tranquilo.

- Puede ser que se les haya metido en la cabeza que de no actuar así son pro-gobierneros.

- Porque debo aclararte que la idea no es convertir a los medios en unos centros panfletarios a favor del gobierno, o en propagandistas chavistas. No señor, es que los medios de comunicación tienen un papel que cumplir y deben jugarlo. Deben colocarse en el lugar justo y darle cabida a todo el mundo equilibradamente. Deben denunciar las cosas malas que de seguro las hay en este proceso, y tienen que hacer conocer las cosas buenas que se han producido en razón del gran debate nacional que de hecho existe. Pero sólo tienen palabras para pintar un panorama apocalíptico con una clara intencionalidad política.

- ¿Por qué son tan pocos los periodistas que se atrevan a decir estas cosas que tú me estás planteando? ¿Cómo es posible que un ser humano, un profesional, pueda prestarse para ser usado, para que a través de su función se puedan propalar mentiras, calumnias y distorsionar tanto las informaciones? ¿Qué pasa?

- Es muy precaria la formación que recibimos en las universidades, al menos en la parte ética y sobre la reflexión que debe tenerse en una responsabilidad tan grande. En estos dos aspectos nuestra formación deja mucho que desear. Hay periodistas que ni siquiera se han leído el Código de Ética, ¡y tú los ves trabajando! ¿Qué es eso, entonces? ¿De qué me hablas? ¿Qué me dices? Y mientras existamos profesionales así, tengo que incluirme, es comprensible que tengamos medios como los que tenemos. De este modo tú te encuentras con que hay alguien que da órdenes, que impone líneas, pero ¡cuidado!: hay quienes las ejecuta. Si no hubiera ejecutores yo creo que las cosas serían diferentes. Si los periodistas nos opusiésemos fuertemente a la manipulación, a la descontextualización, a todos los rasgos de compleja y calculada ciencia para distorsionar la información y que vemos actualmente en los medios de comunicación, las cosas serían distintas. El problema es que los periodistas estamos permitiendo que eso suceda, y me incluyo, porque no me siento pura en lo más mínimo.

- ¿Cuánto tiempo más estaremos en el corazón de las tinieblas?

- Toda profesión que pierda su norte ético le va a suceder lo mismo, y creo que lo podemos ver en profesionales de la medicina, del derecho, ingeniería, académicos, administradores, etc. Hay una pérdida cierta y abismal del sentido ético en las profesiones. Imagínate ahora ese mal ejercicio del periodismo, la carga inmensa de veneno que por eso se echa sobre todo un país, dividiéndolo, desintegrándolo. Todo el efecto negativo que esto representa sobre las esperanzas de un pueblo. Sin embargo, yo creo que todavía estamos a tiempo.

- ¿Para mejorar humana, positiva y éticamente?

- Yo espero que sí. La sociedad espera ese cambio de nosotros. Ella espera que no seamos complacientes frente al poder, pero espera que seamos justos.

- ¿Y no han sido los periodistas justos?

- No lo hemos sido. En estos tres últimos años no lo hemos sido.

- ¿Cómo crees tú que la historia recogerá toda esta espantosa trama de un Golpe en el que los medios jugaron un papel crucial, y los periodistas fungieron como escuadrones de ataque en primera línea?

- Yo creo que será una página muy negra. Porque si alguien estudia la historia a través de los periódicos, como suelen hacerlo muchos, se va a encontrar con que en unos días hubo periódico, y otro día no lo hubo. Que de repente estaba mandando un señor llamado Hugo Chávez, y al día siguiente un tal Pedro Carmona y así y todo se rechazó hablar de Golpe de Estado en algunos periódicos de circulación nacional. Siguió luego otro vacío, y volvió de repente de nuevo Chávez a la presidencia. Yo creo que nos han querido secuestrar la historia. Y la historia pasará obligadamente por ese segmento donde no se habló francamente, donde no se dijeron las verdades. Todavía algunos medios de comunicación le niegan al país el hecho de que en Venezuela el 11 de abril ocurrió un Golpe de Estado. Hay medios que se niegan a hablar de Golpe de Estado. Utilizan un eufemismo, tal como, “los sucesos de abril”. ¡Por Dios, qué “sucesos de abril”, hubo sencilla y llanamente un Golpe de Estado! Imagínate, cuando a unos periodistas les llega a costar llamara a las cosas por su nombre, a lo que se ha llegado. Tenemos que empezar por decirnos las verdades para poder entrar en un sincero proceso de encuentro entre sectores enfrentados, en un franco proceso de diálogo, de reconciliación con justicia, de reconciliación con la verdad.

- ¿La gran víctima entonces de este momento es la verdad?

- La verdad ante todo, José. Yo no veo que haya ningún interés, ningún propósito de permitir que los venezolanos tengamos acceso a las verdades cotidianas que deberían aparecer reflejadas en los medios de comunicación. Yo no quiero hablar de la Verdad, que es una posición que, incluso está en discusión en las universidades, pero en todo caso sino es la verdad son las verdades. Los medios de comunicación nos están imponiendo la verdad, la verdad de ellos, que además es la vedad de un sector de la oposición, y no se nos permite tener acceso a todas las verdades.

- Hace poco escribí un artículo: “A mover el culo”, título que tomé de una canción mejicana, el argumento es ese: cuando los medios se ponen en cadena, y ordenan mover el culo, se generan entonces paros, huelgas y marchas. Salen un montón de parroquianos, como borregos, a eso, a mover el culo. ¿Vivimos bajo un terrorismo mediático impuesto a machaca martillo?

- Es un momento muy doloroso y no precisamente por la censura del Estado. Es por las presiones, las líneas informativas, los editoriales, la pertinaz manipulación, y esa censura promovida desde los medios, que se hizo más que evidente en el caso de los días 11, 12 y 13 de abril.

- ¿Y la responsabilidad de ustedes?

- Exacto, también por nuestro silencio, por nuestra complicidad con esas imposiciones. Todo eso hace que el periodismo sea una historia negra en este momento a mi modo de ver.

EN EL TORBELLINO DEL 11-A

- ¿Cómo te sorprenden los voraces acontecimientos del 11-A, precedidos por esa consigna de “ni un paso atrás”? ¿Cómo te sentías como periodista obligada a trasmitir una información sin cortapisas?

- Primero hubo mucha impotencia, independientemente de posiciones políticas personales que tengamos, y eso hay que reivindicarlo, es nuestro derecho, pero resulta intolerable y de una total falta de respeto, utilizar nuestro grabador, el micrófono, nuestra pluma y la palabra para imponer posiciones políticas. Hay una diferencia entre una cosa y la otra. En ese momento, te digo, sufrí una gran impotencia, sobre todo cuando veíamos a la televisión como una foto fija con la imagen de la marcha de 11-A. Era una gente que salió a manifestar, a ejercer su Derecho Constitucional, pero lástima que poco después esa misma Constitución no les fuera a importar nada y la iban a echar por el piso. Ahora sí les interesa la Constitución, pero en aquel momento terrible del 11-A, por la tarde, o entrada ya la noche, la Constitución estaba siendo deshecha, por los mismos que hoy la viven implorando, reclamándola en nombre de un Estado de Derecho que antes le habían negado a casi todo el mundo.

- Y con tu impotencia a cuesta, ¿qué era lo que más te angustiaba?

- Ese llamado de marchar hacia Miraflores que habían lanzado Carlos Ortega y Guaicaipuro Lameda, entre otros. Frente a Miraflores había una enorme concentración a favor de Chávez, una concentración que los medios habían censurado, y que el único que la había difundido era el Canal 8. Entonces, en cierto modo, aquella muchedumbre marchaba a ciegas, y yo me preguntaba: ¿Cuánta de esa gente que está marchando, probablemente con mucha alegría, fervor y entusiasmo, ejerciendo democráticamente su derecho, se va atrever acercarse a Miraflores cuando allí hay tantas personas como las del otro bando, pero quizá no lo sabe? De modo que hubo una irresponsabilidad muy grande, porque adrede se les fue llevando a Palacio porque no sabían que allí estaban los simpatizantes de Chávez.

- ¿Dónde te encontrabas en ese momento?

- En mi trabajo, en “El Nacional”. Este periódico había lanzado ediciones vespertinas, y venía desplegando una serie de actividades especiales con títulos como “La Batalla Final Será En Miraflores”. De modo que parecía que venían alentando un conflicto feo. Y cuando comenzó el tiroteo, yo me acordé de toda la gente que decía que se estaba buscando un muerto. Y era evidente que estaban buscando un muerto, porque comenzaron los francotiradores a disparar contra la gente, y algunos manifestantes a caer abaleados, y luego la revelación de que la mayoría eran bolivarianos.

- ¿Y la Policía Metropolitana?

- Por otro lado, la Policía Metropolitana al mando de Alfredo Peña no tenía claro su papel, que era, ¡por Dios!, el de evitar a todo trance que las marchas se encontraran. Se entró en un total caos y en una demencial confusión, y pues bien, los muertos estaban servidos.

- Las imágenes no te daban respiro. ¿Era como un túnel?

- Sí. Veía las imágenes de la Policía Metropolitana, abriéndose camino y disparando contra los chavistas que estaban concentrados en Puente Llaguno. Luego vimos a los concejales del MVR disparando... Fue un estado de confusión tan grande, y al mismo tiempo se te revelaba tan evidente el plan que se había urdido, de modo que estabas como en un punto de que sabes que te vas a caer estrellándote contra unas rocas, y no puedes evitarlo. Una aplastante sensación de que algo inexorable estaba ocurriendo. Y de hecho fue así.

- ¿Cómo ser humano, ya fuera de tu función de periodista, ¿qué pasaba por ti?

- Como te digo, una sensación terrible. Como ciudadana tengo derecho a tener un juicio sobre las cosas: cuando se comenzó a forjar la campaña de que Chávez era un asesino, yo me sentí muy triste. Repasaba este proceso que se había venido gestando...

- ¿A qué hora sales de “El Nacional”?

- Cerca de las ocho de la noche con el peso de una desesperación muy grande, porque era como la abolición de la verdad.

- Y tú, periodista.

- Así es; a esa hora me metí en una fuente de soda que queda frente a “El Nacional”. Allí nos reunimos un grupo de periodistas, compañeros universitarios, y vengo entonces a enterarme que alguno de estos colegas habían estado en Miraflores, cubriendo los acontecimientos. Entonces, cuando vimos las imágenes de los concejales del MVR disparando (yo no estoy justificando que ellos hayan estado disparando), que repetían una y otra vez, y aquel montaje televisivo que después nos enteramos se había hecho, donde los hacían aparecer disparando contra la marcha de la oposición, la gente allí concentrada y veía aquello y exclamaba indignada, que los del MVR eran unos asesinos. Qué impotencia, se había manipulando horriblemente haciendo un montaje televisivo y la gente que veía aquello realmente pensaba que se estaba masacrando a los que habían llegado del Este. Para mí, de veras, aquello era la abolición de la verdad.

- Es decir, ¿tú sí sabías, en aquel momento, que lo del Puente Llaguno se trataba de un montaje televisivo?

- Claro. Compañeros universitarios que habían llegado de Puente Llaguno y habían visto todo aquello decían que eso no había sido así. Ellos ante la indignación de la gente les respondieron que eso no había sido así, e incluso dijeron: “Estos locos sacaron esas pistolas, que no debieron haberlo hecho, pero ellos no le estaban disparando a la manifestación que venía de Chuao, lo estaban haciendo contra la Policía Metropolitana”. Es cuando tú comienzas a atar cabos en aquel enjambre manifiesto de conspiración: Se declara una huelga general a la que se suman los periódicos, ¿qué es eso sino conspiración? Pero esa huelga evidentemente fracasa, y no fue la huelga que nos quisieron meter por los ojos, y aún en vista de que fracasa insisten en mantenerla porque el plan golpista les exigía mantenerla viva hasta que la presión llegase a los cuarteles y así forzar los pronunciamiento militares. Luego, cuando vas uniendo las piezas del rompecabezas te encuentras con ese “enorme servicio” que vienen a prestar esos inocentes que mueren, y que durante tanto tiempo se habían estado “anhelando”. No se trata de una fe ciega al presidente o a la gente que está alrededor de él. No, nada de eso. El montaje no sólo de Puente Llaguno, sino de todo lo otro que se había venido urdiendo para dar a la final con lo de los pronunciamientos militares se hace tan gruesamente burdo, que no hay Cristo que pueda sostenerlo sin que al primer análisis se haga polvo.

- ¿Para ti en aquellas circunstancias, ver todo claro resultaba muy peligroso?

- Claro, ¿porque a quién le podían favorecer aquellos muertos, chico? Y te hago esta pregunta, porque en el delirio de montajes y de inventos que se hacen llegan hasta la locura insólita de insultarte. Insultan nuestra inteligencia. Es que incluso han llegado al extremo de querer hacernos creer que fue Chávez quien ordenó matar a su propia gente. Está allí en Miraflores una gente que ha permanecido vigilante durante tres y cuatro noches, apoyando al Presidente, entonces el guión que se nos quiere inocular es el que Chávez el 11-A ordena a unos francotiradores que disparen contra su propia gente, y a la vez se carguen a unos cuantos de la marcha que venían de Chuao. Y lo hace con toda la sangre fría del mundo. No sólo eso, sino que el mismo Chávez tenía la intención de impedir que las imágenes salieran, cuando lo cierto es que a él le sabotean su cadena.

- ¿Es entonces un hecho que a la cadena presidencial la sabotean?

- Eso ya es un hecho, y se saben quiénes fueron. Fueron personas vinculadas a medios privados. ¿Y tú me vas a hacer creer a mí, que el hombre que está trasmitiendo una alocución a la Nación, y al que tú se la saboteas, puede a la vez tener interés en que esa misma cadena no se oiga, no se vea? Independientemente de los errores que hubiera cometido el gobierno, porque no se trata de que yo esté haciendo una defensa a ultranza ni del gobierno ni del presidente, pero chico, no me ofendas, que yo soy un ser pensante. Y no hables por favor por mí; yo creo que uno tiene capacidad de razonar lo que está aconteciendo. Tenemos, caramba, capacidad de análisis y podemos razonar las cosas totalmente descabelladas que nos han querido imponer. Por otro lado, de ser el señor Chávez tan sanguinario como nos lo quieren pintar, ¿cómo es que don Pedro Carmona Estanga sale tan fresco para Colombia? Chico, aquí los únicos presos son los que estaban disparando en Puente Llaguno. Aquí, los grandes golpistas están fuera del país. Entonces nos encontramos con la horrible paradoja de que el fulano señor “sanguinario” Hugo Chávez Frías les respetó los derechos humanos.

- Y aún así, viene el periódico “2001”, y te pone en titular de primera página “Talibanes en la Asamblea Nacional”. Añaden que al pobrecito Carmona Estanga le hicieron una maligna inquisición.

- Esas son todas las incongruencias que no cesan. Primó en esa cascada de horrores la confusión de la gente que no tuvo acceso a otras verdades, y aún pareciera pesarles que nos estemos enterando. Pero, chico, si había confusión incluso en el propio sitio de Miraflores, ¿cómo debió ser para la gente que recibió la información a través de los medios de comunicación? Se armaban montajes al tiempo que locutores inducían razonamientos, y perdóname que te insista, estábamos ante la total abolición de la verdad.

- Desatado ya el Golpe, y al alba del otro día, ¿cómo vas recibiendo esa “subrrealidad” en la que te siguen sumergiendo los medios?

- Bueno, veo esas imágenes de Chávez en Fuerte Tiuna donde ni siquiera le dan la oportunidad de hablar, ni usar los medios de comunicación, ni de poder decir si renunció o si no renunció, qué estaba pasando, si fue a negociar si no lo hizo. No pudimos saber nada, se nos negó ese derecho. Se le negó al presidente a informar y se nos negó a nosotros el derecho a recibir la información veraz y oportuna. Imagínate cómo nos podíamos sentir más allá de que se fuese chavista o antichavista. Sigues en una total incertidumbre: ¿Qué viene ahora?

Hacemos una pausa y aprovecho hablarle a Vanessa del libro “Periodismo: Vergüenza y Crimen”, del escritor español Carlos Fernández Liria, que trata del Golpe mediático en Venezuela. En él se plantea que la libertad de prensa y la prensa privada son incompatibles. De modo que Fernández, ante el constante estado de inestabilidad provocado por los medios no ve otra salida que, de manera constitucional, estatalizar los medios de producción de la información, y devolver al espacio público la libertad de expresión.

PERIODISTAS QUE APLAUDEN LA AUTOPROCLAMACIÓN DE CARMONA.

- Luego viene la autoproclamación de la patronal venezolana.

- Exacto, en el siglo XXI, como si fuera un Napoleón cualquiera. Un Golpe demencial de barbaridades, en el que hasta le cobran a Bolívar su parte sacándolo de Palacio. Yo vi a periodistas en “El Nacional” aplaudiendo a Carmona, y yo viendo eso lo que sentí fue mucha tristeza, porque ante todo se estaba pisoteando la esperanza de un pueblo, y cuando tú veías los rostros de los que estaban en “El Nacional” aplaudiendo fue como el regreso a una pesadilla.

- Perdón, repíteme: ¿Eran periodistas de “El Nacional” los que aplaudían?

- Sí. Y yo me preguntaba: ¿Pero bueno, tendrá esta gente conciencia de lo que está haciendo? ¿Sabrá que está aplaudiendo a un señor que pisoteó a la Constitución, y que la rompió en la cara de todos nosotros, que pisoteó la soberanía popular? ¿Es que su odio a Chávez los ciega y los hace incapaces de discernir sobre lo que esos señores están haciendo en Miraflores? Verdaderamente lo que sentí fue mucha tristeza.

- ¿Y sobre lo que simultáneamente se estaba dando en otros lugares de la ciudad?

- Como el ataque, por ejemplo, a la embajada de Cuba. No porque se trate de Cuba, que pudo haber sido contra cualquier embajada. Y era claro lo que perseguían: Entrar por la fuerza a la embajada de Cuba para que desde dentro lo repelieran, porque el gobierno no hizo nada para impedir esta barbaridad, como al igual tampoco hizo nada el alcalde del Municipio Baruta. Esperaban que se les disparara en defensa de ese pedazo de territorio que representan, y crear un incidente internacional, hacer una masacre, qué sé yo.

- ¿Y los responsables?

- Aquí hubo señora, de unos supuestos veedores de la “sociedad civil” que dijo que de la Embajada de Cuba estaban sacando armas. Lo dijo en los actos de PDVESA que se organizaron esos días, y hay que ver lo que significó eso, porque a partir de ese mensaje comenzó a confeccionarse la matriz de opinión contra la embajada de Cuba.

- ¿La señora Ruth Capriles?

- Me remito a las pruebas. Yo le pregunto a estos sectores, qué tal si se le hiciera algo medio parecido a la Embajada de EE. UU. donde uno ni siquiera puede acercarse. Contra la embajada de Cuba tiraron piedras, lanzaron huevos, destrozaron carros con una demencia desbocada, les cortaron la electricidad. ¿Qué no le hicieron a esta embajada? Y te insisto, la embajada de Cuba como cualquier otra. Todo esto te daba una pequeñísima y somera idea de lo que iban hacer estos señores desde el poder. A lo que nos iban a someter, a una etapa vergonzosa de oscurantismo, y que hubiese periodistas aplaudiendo eso. ¡Qué falta de conciencia!

- ¿Y los dueños de los medios aplaudían?

- De ellos yo no puedo hablar porque no sé dónde estaban. Algunos estaban en Miraflores participando en la juramentación de Carmona Estanga.

- ¿Qué nos puedes referir de la participación de estos poderosos señores en los actos de la fulana proclamación?

- Yo vi imágenes del 13 de abril en la que hay una señora muy parecida a Marta Colomina, de espaldas y corriendo. Independientemente de lo que diga Patricia Poleo, también la vi correr en esas imágenes. Salieron huyendo. A mí no me consta que se hayan reunido los dueños de los medios allí, pero hay reporteros internaciones que estaban cubriendo la información, que dicen que sí. Recuerdo a uno de ellos, creo que Dario Klein, corresponsal de CNN, que incluso escribió una reseña de los hechos sosteniendo que en Miraflores estaban el dueño de Venevisión, Gustavo Cisneros; el de Globovisión, Federico Alberto Ravel; el de “El Nacional”, Miguel Henríque Otero.

- ¿De qué hablaron?

- No lo sé. Pero en el reporte de otros periodistas internacionales refieren que el dueño de un medio se dirigió a Carmona diciéndole: “Yo no te ofrezco la estabilidad del ejército, pero sí te puedo ofrecer la lealtad de los medios de comunicación.”

- ¿Chica, volvemos otra vez a lo que plantea el escritor español Carlos Fernández Liria de que medios privados y libertad de expresión no son compatibles?

- En cambio “Radio Fe y Alegría” si abrió sus espacios a todas las voces, a todos los reclamos. Javier Barrios, director de esta emisora, cuenta que en ese día 13-A, lo llamaron periodistas y le dijeron que había un pacto de censura y que esperaban que “Fe y Alegría” lo respetara. Que “Radio Fe y Alegría” debía ser solidaria con ese pacto de censura. Pero Javier, obviamente desconoció todas estas presiones, y sencillamente garantizó el derecho a la información, y en “Radio Fe y Alegría” se hicieron presentes los testimonios más diversos, desde el Opus Dei hasta gente del bando chavista, y es que ese es el papel de los medios: informar.

- ¿Sentiste que te podía sobrevenir alguna situación peligrosa por tu condición de periodistas independiente?

- Represión para los que intentasen oponerse a la dictadura del señor Carmona.

- ¿Pero tú seguiste haciendo tu trabajo?

- Sí, aunque muy desencantada.

- Tú no cubres política.

- No, yo me ocupo de Salud, de ciencia, educación, y en esos días estaba haciendo un trabajo de adelanto sobre un Congreso de Cardiología, algo así. Incluso hay algo que yo siempre discutía con mis colegas, porque sólo parecían tener ojos y atención para las marchas de Chuao, ¿pero bueno, y las concentraciones en Miraflores no cuentan? Hay que darle cabida a todo, entonces vayamos a Miraflores a entrevistar a la gente que está apoyando al Presidente, o busquemos información sobre la huelga que fracasó, porque cuando nos mandaban a la calle a ver, mira, aquella huelga era solo de palabras.

- En pocas palabras te desencantó la posición de “El Nacional”.

- Sí, porque sólo se le dio cabida a un sector de la población. Sólo se permitió a opinar al sector de oposición como si ese sector fuera todo el país, como si en Venezuela no hubiese otros seres que pensaran de otra manera, y eso me parece un abuso. Yo veía a los periodistas que llegaban de la calle, y percibías cómo confundían sus deseos personales con la realidad. Sostenía con fervor lo de la huelga creyéndola ver como un éxito cuando a ojos vista estaba resultando todo un fracaso. Tú veías ese franco interés de los medios y de algunos periodistas en querer abultar algo que no había dado resultado. Evidentemente ellos estaban inflando aquello para aumentar la temperatura de lo que definitivamente se iba dar el 11 de abril.

- ¿Cómo se siente un periodista cubriendo Salud en medio de una guerra?

- A mí me gusta mucho eso, sabrás. Es una forma de servicio público. No sé, yo siempre pienso en la gente que puede vivir un poco más, y que pueda leer reportajes que de algún modo le ayuden a mejorar sus condiciones físicas. No sé si puede resultar un poco ingenuo. Sin embargo yo no quisiera en este momento estar en la fuente política, porque son centros de mucha presión y tensión.

- ¿Tú crees que pudieras cubrir política, y que te puedan permitir estampar lo que tú realmente ves y recoges de la calle?

- No. No creo. Pero, José, mira los periódicos, a las pruebas me remito. Hay un sector del país que no tiene cabida en los medios, que está borrado, que no existe, que no tiene derecho a nada porque simplemente es chavista o cree en la Constitución. No, mira, yo me sentiría muy mal diciéndole a alguien: “Señor, yo no lo puedo ayudar porque esa información no va a salir publicada.” Qué tristeza.

- Sólo hay en los periódicos críticas al gobierno.

- Sí, pero además muchas de ellas críticas sin fundamento. Son como panfletos, elaboraciones apresuradas sin argumentación ni respaldo serio alguno.

- ¿Cómo esa denuncia en “Tal Cual”, con el título de “Criminales y Cobardes”, donde se alude a un “siniestro personaje” (y teniendo toda la libertad de mundo para nombrarlo y no lo hacen), que ordenó enviar efectivos de la Casa Militar a los canales privados?

- Hay malestar.

- ¿Hay en estos momentos malestar en los periódicos?

- Sí. En las redacciones, y quizás no sea la mayoría, pero hay personas muy sentidas y que se ven como acorraladas, por situaciones similares a las que sufrió Andrés Izarra, por ejemplo, durante el Golpe, director de El Observador, a quien le ordenaron: “Ningún rostro chavista en pantalla”, y él dijo, “me voy”, y se fue; él no es chavista. Y hay que tener en cuenta que Andrés Izarra tiene tremendas diferencias con el Presidente y el proceso que éste lleva a cabo. Pero renunció por ética, porque no podía convalidar una presión de esa naturaleza.

- Son muy pocos los que atreven a tomar decisiones como lo hizo Andrés.

- Deben estar ocurriendo otros casos, y no es difícil darse cuenta; basta ver los periódicos y ojearlos un poco para que se pueda exclamar: Aquí evidentemente a la gente le pusieron un tapón en la boca y le ataron las manos. Otro caso digno de mencionarse también es el del periodista Pavel Mudarra quien renunció al periódico “2001”; Pavel salió a trabajar el sábado: cubrió marchas, todo un verdadero trabajo reporteril. Cuando él llegó a “2001”, le dijeron: “El periódico no va.” La mayor sorpresa para él fue enterarse luego que las razones por las cuales “2001” no iba a salir era porque se alegaba que no había medidas de seguridad. Entonces el propio Pavel Mudarra argumentaba: “Bueno, yo salí trabajé y a mí no me agredió nadie. Yo hice mi trabajo.” Es decir que la información llegó a las redacciones pero los periódicos no salieron. ¿Por qué no salieron el día domingo?

- ¿Otro periodista que tú sepas que haya también protestado?

- Esta el caso de una periodista de Radio Rumbos, llamada Eleonora que también la censuraron, y ella protestó. No sé si la botaron o no. Ha habido varias denuncias, y si averiguamos nos vamos a encontrar más casos.

- De esos periódicos que no salieron el domingo 14 ya hablaremos. Pero, ya mencionaste lo de la ética, ¿hay otras razones para que no se den otros pronunciamientos como los de Andrés?

- Creo que se está dando la circunstancia de que la posición política de los dueños de los medios, de rechazo al Presidente, coincide con la de muchos colegas. Pero eso es muy peligroso, porque uno como periodista tiene que defender el derecho a la información, por encima de pareces y simpatías políticas. Pero sí, se está dando esa coincidencia de que los dueños, que por razones económicas no quieren que Chávez siga donde está, coincide con la de algunos periodistas que tampoco quieren al Presidente. Es mi hipótesis. Y por esa carencia de ética ya tratada, es muy fácil decir: “A fulano de tal yo no lo voy a entrevistar porque es chavista o porque no me conviene entrevistar a un determinado personaje porque nos pone a pensar.” Y esa coincidencia, claro, es también por nuestra falta de reflexión ética, porque si no, no habría ejecutores de esa política.

- ¿Cómo fue que prendió con tal virulencia y frenesí ese odio hacia Chávez en un sector tan amplio de los periodistas, que por otra parte los dueños de los dueños de los medios han sabido magistralmente aprovechar?

- Yo creo que Chávez se enfrentó a los dueños medios; ha sido él de los pocos dirigentes del mundo que se ha atrevido a decirle: “Señores, lo que ustedes tienen allí es un tarantín para imponer sus intereses.” Y eso ofendió mucho.

- ¿Pero a los propios periodistas?

- Si. Pero yo creo que ha habido en el manejo de esto por parte de Presidente, un poco de torpeza.

- Aunque le he visto en repetidas oportunidades, aclarar que sus dardos no van en modo alguno dirigidos contra los periodistas.

- Yo quiero pensar que lo que los molestó fueron las posiciones del Presidente, por lo que se sintieron atacados, agredidos; y que lejos de que eso los llevara a reflexionar, a hacer una autocrítica honesta y a revisar qué estamos haciendo como profesionales, la reacción inmediata fue: “Tú no tienes derecho a cuestionarme a mí.” Y como que no se entiende que el país entró en un proceso en el que muchos de los viejos paradigmas entraron en revisión, y todo se cayó. Todo entró en cuestionamiento, algo así como el Mayo Francés. Quizás eso que debió haber servido (saquemos de momento al Presidente de esto) para plantear un hermoso y esclarecedor debate sobre la función de los medios, sobre su neutralidad y objetividad, sobre la verdad o las verdades, sobre la ética y su compromiso con los valores esenciales de la sociedad, todo eso digo, digno de estudiarse y cuya discusión aún está por plantearse y asumirse, en lugar de verlo así, se tornó en una especie de venganza. Entonces yo estoy utilizando un poder que nadie más tiene para juzgar al Presidente, callarle la boca a los adeptos a él, ensalzar a la oposición. Caramba, cómo definirlo. Es una posición como de inmadurez. Debimos haber asumido una posición más madura, decirle al Presidente: “- Por favor, vamos a tratarnos con respeto. Nosotros lo respetamos a usted, y usted nos respeta a nosotros. ¿Cuáles son las críticas? ¿Cuáles son las razones por las cuales nosotros no estamos cumpliendo con nuestro deber? Vamos a revisarlas.” Porque una cosa es ser crítico, denunciar lo malo, la ineficiencia, señalar los errores del gobierno, que sin duda ninguna debe ser función de los medios, pero no hacerlo con inventos, calumnias, chismes, rumores, toda esa cohorte de barbaridades que estamos viendo; asumir pues nuestro trabajo con seriedad, pero otra cosa, que oyes, vale, es que mi fusil es lo que escribo, y además actuando con alevosía. No todo el mundo tiene las mismas armas para responder. Cómo es posible que aquí se le pueda destruir la reputación a alguien en un momentico. Aquí se juzga, se condenan y se dictan sentencias a través de los medios de comunicación, y ese no es el papel nuestro. Una crítica del Presidente que probablemente no fue hecha en los mejores términos, generó un rechazo que lejos de convertirse en un hecho esclarecedor para revisar sanamente nuestras funciones y nuestro papel en la sociedad, terminó en lo que estamos viendo.

- Se hace inevitable mencionarte por los menos a dos de los personajes más emblemáticos de “El Nacional”: Fausto Masó y Luis García Mora. ¿Qué tal?

- Ellos tienen todo el derecho a manifestar sus opiniones, y por defender ese derecho tenemos una Constitución como la actual, y te lo repito: Lástima que quienes ahora apelen a esa misma Constitución para exigir esos derechos a la protesta y para expresar cuanto sienten contra el gobierno, no hubiesen salido en absoluto a defenderla, el 11, 12 y 13 de abril, también para darle cabida a aquellos a quienes les urgía decir algo sobre lo que en momentos tan terribles estaba pasando. Pero yo quisiera que ese derecho del que gozan Fausto y Luis en “El Nacional” se le diera a otras personas también. ¿Por qué en un gran porcentaje sólo se le da espacio de opinión a columnistas de oposición? ¿Por qué no se le da espacio a otra gente, no necesariamente afecto a la política del gobierno? En esto de los espacios de opinión hay problemas, e incluso han sido denunciados por secretarios de redacción de algunos medios de comunicación. Ya la manipulación comienza por la ubicación de las noticias; pero si bien los dueños de los dueños tienen derecho a elegir a los columnistas que a ellos les simpatice...

- Un derecho bien cuestionable.

- Bueno, así es, ellos deben entender que tienen también un compromiso con el país. Que Fausto y Luis sigan con sus columnas, pero que al público también se le dé la posibilidad, la oportunidad, de conocer otras posiciones y planteamientos. Tanto que protestan los dueños de los medios sobre el supuesto autoritarismo del gobierno, y ellos son autoritarios, nos están imponiendo una sola matriz de opinión.

- ¿Y de Ibsen, que se va y vuelve como las golondrinas?

- Él publicó un artículo de opinión el 13 de abril en el que calificaba a Chávez de asesino. A lo mejor estaba confundido por toda la aviesa avalancha informativa de aquellos días.

- ¿Él, confundido?

- Hay que darle el beneficio de la duda, en todo caso. Luego el otro artículo es de despedida, donde dice que se hartó, que se quedó impactado por la censura durante el Golpe, y regresó. Pareciera claro, qué fue lo que lo hizo irse, pero no, qué lo impulsó a regresar. Obviamente él tiene su publico y gente que lo lee.

- A mi parecer las razones por las que se fue, o dijo que se iba, ¿en qué han cambiado?

- Tienes que entrevistarlo a él. En todo caso hay que defender todos los espacios independientemente de lo que allí se diga. No lo digo por él, si no por otros columnistas.

SOBRE “EL NACIONAL” QUE NO SALIÓ EL 12-A

- ¿Qué pasó con “El Nacional” del día 12-A, un verdadero coleccionable del siglo XXI?

- Aristóbulo Izturiz tiene algunos ejemplares de lo que iba a ser el cuerpo Siete Días de “El Nacional”, y creo que llevó la denuncia, o la pensaba llevar, a instancias internacionales. Algunos trabajadores de “El Nacional” también tienen ese cuerpo; yo cuando vi, pensé que se trataba de una mala broma. Ese cuerpo versaba sobre “El País Sin Chávez”, ya el Golpe de Estado era un hecho; Chávez no existía, Chávez había pasado como un personaje nefasto por la historia nacional, todas esas cosas. A mí eso me llamó mucho la atención, porque por lo general ese cuerpo se hace con antelación. Disculpa una pausa; un amigo mío, profesor de la UCV, me decía que él se moría por leer los periódicos de ese domingo, y por encima de lo que decían, sobre todo leer sus remitidos. Porque el sábado 13-A salieron unos remitidos de apoyo a Carmona, de apoyo a un gobierno de facto porque Carmona ya había dictado sus medidas extraordinarias, y había abolido los poderes. No se trataba ya del 13 de abril que las cosas estaban en un medio limbo, no, ya todo se perfilaba como lo que era. En ese periódico del día domingo, aparecían remitidos como ese que firmó Elías Santana, que secundaron unos cuantos periodistas y apoyó Leonardo Carvajal de la organización Asamblea de Educación, que supuestamente su trabajo es esencialmente educativo. Pero lo que yo creo, la razón por la cual esos grandes periódicos no salieron ese día domingo, fue por esos cuerpos que ya habían sido preparados con antelación en los cuales se hablaba de “Venezuela Sin Chávez” y los remitidos que iban a salir. Era muy difícil volver a armar el periódico. Allí se alegaron medidas de seguridad.

- ¿Tú estuviste ese fin de semana en “El Nacional”?

- No. Yo no estuve de guardia ese fin semana. Pedí expresamente no estarlo; pero me consta que no fue nadie como se dijo a quemar “El Nacional”, por ejemplo. A los periodistas se los aterrorizó; se les hizo creer que había hordas que iban a incendiar los periódicos y los canales de televisión, y eso por supuesto no fue real. Se dijo que no había condiciones para hacer el trabajo periodístico, entonces qué decir de los corresponsales de guerra, en medio de las confrontaciones bélicas, en medio de las balas trasmitiendo información.

- Pero “Últimas Noticias” sí circuló el 14 de abril.

- Ciertamente, y en la primera página estaba la carta que mandan desde Turiamo en la que Chávez dice que no ha renunciado. Sería bueno que tú entrevistaras a Eleazar Díaz Rangel, y que él mismo te dijera, si por haber salido ese día domingo el periódico recibió o no presiones.

- ¿Realmente hubo un medio en esos días que hubiese sido agredido?

- El único que yo creo que fue agredido fue Radio Caracas Televisión, porque se apostó en sus instalaciones un grupo de personas desesperadas porque este canal seguía trasmitiendo comiquitas en medio de un estado de conmoción tan grande. La gente fue a exigirle que se les entrevistara para decir que los militares se habían alzado a favor de Chávez.

- Volviendo a ese cuerpo Siete Días de “El Nacional”, ¿tú no conservas un ejemplar?

- No. Yo lo leí y no lo podía creer, y me indignó tanto que escribí un artículo de opinión para una Página Web en internet. Uno de los jefes de “El Nacional” al día siguiente la leyó y la imprimió; entonces se dirigió a mí, llegó y me gritó: “Yo te exijo una explicación, ¿dime qué es esto?” Me rompió el artículo en la cara y me insultó. Yo le contesté que me había quedado asombrada luego de haber leído el periódico, cuando vi que ese periódico existía. Y me replicó: “Pero es que tú debiste haberme consultado.” Y le reclamé: “Pero un momento: eso es un artículo de opinión. Muy bien puedes tú escribir otro artículo de opinión refutándome o desmintiéndome. Si lo que yo estoy escribiendo es una mentira, escribe tú un artículo y desmiénteme.” Me contestó una andanada de cosas ofensivas y me rompió el artículo y se fue.

- ¿Cuándo ocurrió eso?

- Creo que el 23 de abril. Eso no trascendió más de allí, pero te hace ver cuál es la posición de esta gente. Si él se sentía agraviado, debió haberme refutado, pero hasta ahora no ha replicado.

- ¿Qué testimonios recogiste de Miraflores esa tarde aún aciaga del día 13? ¿Cómo viste la ciudad?

- La ciudad estaba en un total caos, y salía Carmona diciendo que todo estaba muy bien, que todo estaba normal. Había protestas por todas partes. De los propios soldados que están en Miraflores, en esas horas finales del gobierno de Carmona, recogí algunos testimonios. Ellos me cuentan que cuando llegó Molina Tamayo, quien se suponía era el jefe de la Casa Militar, no dijo ni los buenos días. Pasó directo a reunirse con Carmona, y los muchachos cuentan que se quedaron desconcertados. Uno de ellos, llorando me dijo que él quería irse, que pensó desertar, porque él había entendido, cuando esos señores llegaron a Miraflores, que las cosas que habían venido dándose estos tres años iban a dejar de ocurrir. Todo eso se les había hecho evidente con la sola actitud de los nuevos ocupantes del Palacio. Luego viene, cuando el pueblo sale a la calle y lo censuran, lo reprimen, y aún así insiste en protestar; cuando los militares leales a la Constitución se alzan y apoyan a esta reacción que permite que el presidente electo regrese a Miraflores, empezamos a enterarnos de las otras verdades.

- ¿Te encontraste con otros periodistas en Miraflores?

- Sí. Y allí nos unimos todos ese día 13, con un propósito, por encima de simpatías o no hacia el gobierno, que era nuevamente el derecho a la información que tiene la gente. Allí nos planteamos qué hacer para que los medios le dieran cabida a todo eso que estaba ocurriendo. Pensamos entonces en el “Canal 8”. Ese Canal que es de todos nosotros. Y en la desesperación por saber qué estaba pasando y que hacer para que el “Canal 8” saliera al aire para procesar toda información que se estaba generando como un incendio; pues, nos acercamos a Miraflores para hacer algunas entrevistas. Te repito, éramos varios los que estábamos con la misma preocupación, y fue allí donde hubo la oportunidad de habla con los soldados. Allí vimos algunos ministros de Chávez, que entraron con el Fiscal General Isaías Rodríguez a un salón donde estaban retenidos un grupo de ministros de Carmona, y estaban dos periodistas de “El Nacional” que estaban cubriendo el acto y que quedaron encerrados en el Palacio. Allí estaba entre otros Daniel Romero. Esta gente de Carmona le manifestó al Fiscal: “¿Qué hacemos?”, y el doctor Isaías les respondió: “A ustedes se les va a garantizar todos sus derechos.” Y les preguntó si habían comido, si habían tenían algunas necesidades vitales, etc. Ellos responden que no tenían ningún problema, y el Fiscal les añadió: “Ustedes no están presos. Yo también soy fiscal de ustedes. Y están ustedes aquí porque afuera hay cerca de un millón de personas, que si nosotros les permitimos que salgan, no podemos garantizarles que esa gente no reaccione violentamente contra ustedes. Nosotros les pedimos que permanezcan aquí hasta que les podamos asegurar que no les va a pasar nada.” De todo esto hay grabaciones. Luego en una entrevista que salió en “El Nacional”, Daniel Romero dijo que lo habían tratado malísimo. Y la verdad, que nuevamente caemos en lo mismo. Me preocupa que los intereses politiqueros puedan estar por encima de la verdad. Que puedan seguir mintiendo con esa cara tan dura, como si no hubiese registro de eso, como si allí no hubiese testigo y no hubiese quedado grabaciones de lo que el Fiscal les expresó. Ese señor Fiscal que tuvo ese comportamiento tan digno con todos ellos, y que ahora tengan tanto afán en quererlo sacar, esos mismos sectores que el propio doctor Isaías defendió en ese momento. Y eso no se cuenta, lo que se cuenta es que se alegró de que retornara la democracia a Venezuela, y ¿entonces qué se quiere? Y no se dice que los ministros del gobierno de Chávez entraron allí a garantizar los derechos de estar personas que fueron sorprendidas por la retoma del Palacio. Esta gente no entró en posición retaliativa ni a restregarles cosas en la cara a nadie. Ellos entraron a tranquilizarlos a garantizarles sus derechos. Al menos yo fui espectadora de eso. Y que haya tanta mezquindad para reconocerlo. A mí todo eso me desconcierta.

- ¿Tú fuiste testigo de eso?

- Si. Además, como te digo, hay grabaciones.

- Casi para finalizar Vanesa, ¿cómo ves el futuro cuando los dueños de los medios persisten en la virulencia de sus ataques, ahora pidiendo la renuncia al Fiscal, queriendo enmendar la Constitución para el recorte del mandato presidencial, y esa monocorde marchadera de cada semana, esencialmente dirigidas por los mismos protagonistas del fenecido Golpe?

- No se ve voluntad de rectificación en los dueños de los medios. Los medios siguen en la misma tónica que traían antes del Golpe. Y eso tiene la misma intencionalidad: Conducirnos por el mismo camino 11 del abril, o de llevarnos a una confrontación de pueblo contra pueblo, o de propiciar alzamientos en otros sectores de los cuarteles. A esta gente pareciera que no le doliera el país. Pareciera que ellos no son de aquí, que no son venezolanos, que esas empresas que dirigen no están en Venezuela ni les importa su destino. Es una posición de gente sin patria. No tienen patria.

- ¿Qué te parece que ahora en los debates televisivos, el tema infaltable y del que se habla con la mayor frescura del mundo sea el de una guerra civil? Por otra parte, amiga, ¿de dónde obtiene tanto dinero esta gente?

- Buena pregunta, porque se dice mucho que Miraflores financia los Círculos Bolivarianos, cosa que hay que investigar y que en ningún momento se ha dicho que no se investigue. Pero será muy bueno que estos sectores rindieran cuenta y dijeran de dónde sacan tanto dinero. Se ve el derroche en los actos, se sacan canciones, pancartas lujosas, pantallas gigantes, tarimas descomunales, artistas que sabemos que no cantan de gratis, avisos por prensa y publicidad por televisión que te cuestan un ojo de la cara. ¿De dónde dios, sale tanto dinero? Yo quiero diferenciar de la oposición democrática de la que no lo es, pero este sector que está empeñado en una salida violenta, ¿de dónde saca tanto dinero? ¿De dónde obtiene tantos recursos para todas la actividades que desarrollan cada día? Eso cuesta mucho.

jrodri@ula.ve


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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