Obispos arrechos por cierre de telenovelas de RCTV

EL OBISPO Lückert confiesa que él no se perdió un solo capítulo de “El Derecho de Nacer”, y que Mamá Dolores le hacía soltar gruesos lagrimones. Que quiso ser actor porque le sobraba jeta y de joven era muy calzonazo. Que en la Conferencia Episcopal ya han dejando de lado a los Evangelios (cuyos textos recitan siempre de memoria o como algo que no sienten), porque se arrellanan sus amplias y finas butacas, para discutir, entre pautas y pautas, de lo divino, y de lo tenso y peliagudo en que quedó el último capítulo de cada teleculebra que les echa RCTV: Aparece en escena una vieja cacatúa, de abultados pechos, que le dice a un viejo: “-Mira, ya te veo mamandini”, y uno de los purpurados con el buche lleno suelta la carcajada. Pero ya poco antes, una joven pareja se había estado estragando a besos, echados en el piso, y desgajándose con furia sus trajes. Los besos preludiaban algo mucho más sustancioso, pero eso quedaba para la imaginación de cada cual: “lo mejor”. Otro purpurado comenta: “-Te aseguro que la tipa esa no le dura mucho. Lástima, y el que de veras está mamandini es el otro. Ella le está buscando la vuelta para quedarse con el de bigotitos, que tiene más bienes, más caché y más pinta, no me lo negarán. Amigo, definitivamente, billete mata galán, ¿verdad, monseñor?”. Pero suena el teléfono y la “coima” Teresa se esconde para escuchar lo que conversará el marido. El marido Vicente es un siete machos que no “perdona” nada que por el mundo se mueva con faldas o con pantalones ultra-talladitos.

Y de aquellos secretos, de aquellas mentiras y horribles cabronadas van discurriendo chorrerones de lágrimas de las afligidas cornudas que sabrán vengarse a su debido tiempo. Cuernos al por mayor, pues el tema central es el gozo indecible ante el engaño entreverado con adolescentes que enloquecen por encontrar a un viejo con billete que se desviva por ellas; ternuras y gimoteos falsos reflejados en hembras que mientras abrazan a sus amantes están ya retorciendo los ojos por la vileza que están urdiendo, y machos que hacen lo mismo. Y como a los viejos les gusta pechugudas, ellas son capaces de robar para hacérselas lo más resaltantes, apetecibles o “comestibles” posible. Y por eso mismo salen a rebanarse o a encumbrarse las narices según el molde que lleve la actriz más atrevida y pervertida.

¿Cómo pueden, además del tren de teleculebras, permitirse Ubaldo Santana, Urosa, Lückert o Baltazar Porras, no volver a ver Radio Rochela, Ají Picante, Video Video Loco, …? ¿Cómo perderse esos “jamones” de hembras en cueros, que llaman los demonios de la carne, que incitan a la locura? ¿Cómo perderse esos concursos que estimulan a las niñas a ser actrices, a ser modelos y en fin a promocionar sus figuras en el gran mercado del sexo? De modo, pues, que RCTV bien vale una misa. RCTV bien vale una procesión. Esos son los valores que ahora la cúpula corrompida de la Iglesia quiere defender en el mundo. RETRO SATANÁS.

jrodri@ula.ve



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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