Hoy día del periodista me felicito yo…

Suena extraño como hemos titulado esta nueva entrega para celebrar, hoy precisamente, el Día Nacional del Periodista.

Tenemos varias décadas, desde que egresamos de la ilustre Universidad de Zulia, ejerciendo de manera ininterrumpida esta noble profesión, por demás "apasionante, pero temeraria", diría una vez ese otro insigne periodista, ya por desgracia desaparecido, llamado Anibal Nazoa, en un encuentro que compartimos junto a él, cuando aún éramos estudiantes de periodismo, allá en Maracaibo, en la sede del Colegio Nacional de Periodista (CNP).

Hoy, he dicho, raramente, que me felicito, por cuanto siempre hemos estado apegado a la profesión siendo verdaderamente éticos, veraces, objetivos, pero además, oportunos y patriotas, por cuanto amamos inmensamente a esta hermosa profesión y a la tierra que nos vio nacer.

Desde luego hoy felicito también, con profundo respeto, afecto y cariño, a los demás colegas, sobre todo a los de Yaracuy, indistintamente que no compartamos, con muchos de ellos, criterios o ideologías políticas, que a veces hacen que nos apartemos unos de otros, y nos miremos, sin razón, como "gallina mirando sal".

Insisto, hoy me felicito porque sentimos que no hemos defraudado a esta digna profesión, porque jamás, la pluma de quien suscribe, estará del lado de aquel que llama irresponsablemente a desconocer el estado de derecho, la Constitución y las decisiones de las mayorías.

Pero igualmente en nuestros escritos, y por ello me felicitó con orgullo y arrogancia, que jamás encontrarán trinchera o cabida esos antipatriotas que utilizan a nuestro gremio para llamar a que se produzca una invasión en perjuicio de nuestro país, sin tomar en cuenta las consecuencias graves que pudieran derivarse.

Desde luego que me felicito, una y mil veces más, porque hemos sido consecuentes y desinteresados llamando constantemente al diálogo, a mantener la paz, y a romper definitivamente con la diatriba estéril que nos separa, sin importarnos, muchas veces, el futuro de quienes nos siguen o vienen detrás deseando también vivir felizmente.

Imposible olvidar el rol del periodista, y por ello me felicito una vez más, porque entendemos claramente que debe estar circunscrito, como un verdadero apostolado, al lado de las demandas del pueblo, sobre todo de los más débiles, y no utilizar el talento y la profesión para satisfacer apetencias o caprichos personales.

Me felicito también, finalmente, porque lo poquito o lo mucho que hemos aprendido trajinando en esta humilde profesión hemos tratado, sin egoísmo, enseñarselo a las futuras generaciones de relevo, que al igual como nos ha tocado en la vida, serán ellos los que tomen el estandarte para seguir haciendo un buen periodismo, digno de sentirse también orgullosos en el desempeño de esta noble profesión. Felicitaciones colegas, en este día tan especial, desde luego, sin abrazos y retiraditos, pero sobre todo, sin olvidar el tapabocas…



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Italo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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