Hay que investigar a esa m... de la CIDH

He aquí parte del espantoso prontuario de Marcel Granier

Para la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, CIDH (una mafia enteramente conformada por mercenarios a sueldo de la SIP), el pueblo no cuenta cuando los medios le desquician, cuando los medios intentan derrocar gobiernos, cuando los medios injurian, calumnian, propagan actos de terrorismo, estimulan el delito e incitan a la violencia y al crimen. Para CIDH el pueblo venezolano no existe. ¡Y qué prestos, carajo, para acoger las demandas, por ejemplo, de RCTV en pocas horas, sin analizar toda la carga de perversiones y de crímenes que ha lanzado este canal contra el país! La CIDH se ha convertido desde hace ocho años en un BURDEL internacional plenamente entregado a defender a Globovisión, El Nacional y a cuanto le exija cualquier terrorista mediático a sueldo del Departamento de Estado.

El agente de la CIA, relator para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos, Ignacio Álvarez, “interrumpió sus vacaciones familiares”, para con toda urgencia suscribir un comunicado de prensa y salir en total defensa de RCTV. Claro, a Ignacio lo llamó temblando Marcel Granier y Federico Alberto Ravell y le exigieron que de manera inmediata sacara un pronunciamiento de la mierda esa de la CIDH. Fue entonces cuando instó al Gobierno de Venezuela a “preservar la pluralidad de los medios de comunicación masiva”.

¿Dónde carajo estaba Ignacio Álvarez cuando en un programa en directo en Televen, conducido por Marta Colomina, ésta celebró la mentada de madre que a Chávez le hizo Felipe Mujica?

¿Dónde carajo estaba Ignacio Álvarez cuando desde RCTV, durante el golpe de Estado, el entonces gobernador de Miranda, Enrique Mendoza, dijo: “a esa basura de canal, llamado Venezolana de Televisión la vamos a sacar del aire”. Acción que fue aplaudida por Granier y todos los demás directivos de plantas y emisoras privadas?

¿Y cuando el alcalde Alfredo Peña cerró Catia TV?

La lista sería harto larga, pero basta.

Ahora mostramos un pequeño dossier del caso Marcel Granier que aparece en la revista Zeta Nº 760 del 15 de junio de 1989; allí leemos: “Bottome y Granier no pudieron derribar el Mirage 50”, y se reseña lo siguiente: “La campaña de Radio Caracas Televisión y El Diario de Caracas, que parecía movida por el deseo de impedir un negocio doloso, resultó motivada por una pura razón comercial: los dueños de RCTV y El Diario son representantes de comerciales de General Dynamics, la empresa fabricante del F-16, avión que le disputa al Mirage el mercado venezolano. Lo malo es que la escaramuza, Bottome se ganó la animadversión de los oficiales presionados por el periódico y la televisora, y Granier puso en la tela de juicio la honorabilidad de varias generaciones de oficiales. Aunque escuchó los disparos, sobre el cielo de Caracas se acaba de librar unas feroz batalla aérea entre lo aviones franceses Mirage y los norteamericanos F-16. El episodio decisivo se produjo la tarde del día martes 13, cuando la Comisión de Defensa de Diputados se apersonó en la Comandancia de la Fuerza Aérea para interrogar al alto manda Aéreo en torno a las objeciones que Marcel Granier y el general Edgar Gavidia habían planteado la noche del domingo 11 en un programa de Radio Caracas Televisión. La batalla se decidió a favor de los Mirage, una vez que la objeción fundamental de Granier y Gavidia fue desmontada por los generales del aire. Pero lo que está en disputa es un contrato que va de los 13.000 a los 29.000 millones de bolívares, según las distintas versiones. Y los dueños de Radio Caracas Televisión parecen dispuestos a vender cara su derrota, ya que aparentemente no podrán quedarse con el contrato”.

¡Y A ESTE CANALLA ES A QUIEN LA CIDH, Ignacio Álvarez, DEFIENDE!

PERO HAY AÚN MÁS, en el informe “DESNUDOS DE REPENTE”, se expresa: “El interés del caso se acentúa porque un carta interna de la General Dynamics, poderosa empresa norteamericana, fabricante de los F-16, ha revelado que los dueños de radio Caracas Televisión y El Diario de Caracas son vendedores a comisión de la general Dynamics. Según la carta, uno de los dos socios que manejan Radio Caracas Televisión, el norteamericano Peter Bottome, tiene la representación formal del fabricante, desde hace varios años. En determinado momento, Bottome utilizó los recursos de comunicación social, manejados por su socio Granier, para presionar a la Fuerza Aérea Venezolana, siempre de acuerdo a la misma carta. Allí aparece que la General Dynamics recibió quejas de la Fuerza Aérea Venezolana, resentida por el procedimiento compulsivo de vendedor, lo cual comenzaba a ser contraproducente para el negocio. En consecuencia, General Dynamics ordenó un repliegue de Bottome aunque sin sacarlo del negocio.

La carta, fechada en 1987, fue mostrada por Rafael Poleo como reacción a un acusación de Bottom- Granier en el sentido de que el periodista director de El Nuevo País habría llegado a un pacto con Gustavo Cisneros para que éste no fuera objeto de un auto de detención dentro de las investigaciones sobre la facturación presuntamente perpetrada por los importadores de trigo. Anteriormente, Nicomedes Zuloaga había acusado a Poleo de ser el responsable de su detención –se supone porque El Nuevo País hizo la primera publicaciones sobre las investigaciones que se realizaban en la sobrefacturación del trigo, en la cual el mayor presunto autor es Gramoven, empresa de la cual Zuloaga es presidente.

Sin que se aclare si entre Poleo y Cisneros hay pacto, aspecto que pertenece al tema cerealero y no al de los aviones, lo cierto es que la carta mostrada por Poleo en varios canales de televisión y publicada por El Nuevo País los días viernes 9 y lunes 12, no ha sido desmentida por Bottome-Granier. Poleo sigue mencionando el tema cada día en su columna de El Nuevo País, al tiempo que se ha producido otra reacciones, como la del periodista Carlos R. Chávez en El Universal del lunes 12, página 2-4, columna “Atalaya”. Dice Chávez que la secuencia de los hechos le recuerda lo narrado en el libro “Los perros de la guerra”, en el sentido de que éstos “se valen – dice Chávez- del poder intrínseco de los medios de comunicación de su propiedad, para influir a su favor en las decisiones sobre negocios multimillonarios...”.

“EL “FALCON CRETS” DE LOS PHELPS

Para comprender la situación hay que conocer de dónde le viene a Peter Bottome y a Marcel Granier el control que tienen sobre medios de comunicación tan poderosos como Radio Caracas Televisión, El Diario de Caracas y varias emisoras de radio en todo el país.

El caso es que Bottome y Granier son sólo parientes políticos de una familia disminuida en su liderazgo propio la que en las primeras décadas del siglo fundara el norteamericano William Phepls en la montañosa región de San Antonio de Maturín, Estado Monagas. Para 1925, William H. Phelps tenía en Caracas una venta de automóviles Ford –El Automóvil Universal-, y era uno de los más activos comerciantes de la capital, aunque sin el nivel de las fortunas tradicionales. Fue la Segunda Guerra Mundial la que le permitió desplazar, desde la Embajada Americana, a los comerciantes de origen alemán y, en general, europeo, que habían controlado el comercio importador desde la segunda mitad de siglo pasado. De la guerra, los Phelps salieron industriales, y cuando Pérez Jiménez, siempre bajo la inspiración de la Embajada, obtuvieron el permiso para convertir lo que había sido su antigua Broadcasting Caracas en la única televisora comercial para la fecha, lo cual les dio una ventaja publicitaria aplastante sobre otros importadores y fabricantes.

Todo fue de baja pugnacidad hasta que, a mediados de los años sesenta, los Phelps se deshicieron de gente como los Espina y los Ferrara, antiguo servidores de la familia, y los reemplazaron por un acerado gerente, Hernán Pérez Belisario. También entraron los pinos nuevos de la familia, ambos parientes políticos, ya que ninguno de los varones se interesó en cuidar la fortuna familiar. Los pinos nuevos fueron Peter Bottome, hijastro de William H. Phelps segundo, y Marcel Granier casado con la hija de otro de los hermanos, Alberto. De la misma generación es Patricia, hija de William W. Phelps –fallecido a mediana edad-, quien casaría con Gustavo Cisneros, heredero de la otra televisora comercial de la ciudad, surgida con la democracia. Apenas Peter y Marcel fueron capaces de manejar el negocio, Pérez Belisario también fue eliminado.

EL PODER DE LA PRENSA

Muchas veces antagonizados, Peter y Marcel fueron sin embargo capaces de usar despiadadamente la televisión como medio de presión para acorralar gobernantes, someter políticos y aniquilar competidores comerciales. La pareja Bottome-Granier resultó perfectamente complementaria, con Peter haciendo los negocios que se sustentaban en el poder comunicacional fomentado por Granier.

En un minucioso trabajo que sería materia de otro reportaje, Granier promovió el llamado Grupo Roraima, formado por jóvenes profesores y herederos que proyectan la toma de poder para establecer un régimen tecnocrático. Este grupo negocio con Carlos Andrés su actual participación en el Gobierno, de total predominio, sin que tales negociaciones pudieran ser detectadas por los amigos de Pérez, por Acción Democrática o por antiguos apoyadores de su mayor confianza, como Cisneros.

Paralelamente Bottome y Granier controlaron Radio Caracas televisión, aplicándola a sus negocios y a sus planes políticos, y eliminaron a Diego Arria de El Diario de Caracas, en un golpe de mano personalmente dirigido por Granier, en un aumento de capital que al Oligopolio Phelps no le costo nada y a los demás los dejó en la lona. A la televisora y el diario, y a la antigua Radio Caracas Radio, se unirían emisoras FM concedidas durante el gobierno de Lusinchi.

PETER EL PILOTO

Peter Bottome es un muchacho maleducado pero simpático, que en sus veinte años desarrolló una gran afición por la aeronáutica. Por supuesto cuando llegó a los treinta, su afición habría de volverse rentable. Así, es el representante para Venezuela y Colombia de una rama de General Dynamics, la Cessna, que produce aviones de caza de los cuales Colombia tiene unos cuantos. Además en ese ramo, es dueño de Salta Servicios, Aeropotoco, Aviatrónica, Fabrica de Aviones Adfasa, además de los intereses en el área adquiridos de Benatar, Salzberger y Zapata que le dan el control de la representación de la General Dynamics en Venezuela.

La General Dynamics entró en Venezuela en tiempos de Luis Herrera con sus aviones F-16, de muy alta perfomance pero sin misilística, lo que hizo que se les llamara “Los Hermosos Eunucos”: Los misiles fueron sólo fueron entregados a Venezuela, en número limitado, después del episodio de Caldas, afines de 1987. Ahora, cuando la Fuerza Aérea decidió modernizar su flota Mirage, General Dynamics trata de que en vez de eso se compren 24 unidades de F-16 más. Por otra parte, General Dynamics trata de venderle a Venezuela un avión de entrenamiento avanzado modificando los F-2D que tiene Venezuela. Aquí el competidor de la línea Mirage es Alpha-Jet, los ingleses han propuesto el Hawk.

EL NEGOCIO NO ES LA PRENSA

Las razones estratégicas de Marcel Granel cuando propuso en la directiva del Ologopolio Phelps el take-obver sobre El Diario de Caracas, quedaron plenamente demostradas cuando se probó la eficiencia del medio televisión combinado con el medio periódico. La tenaza así formada, ha quebrado más de una voluntad, sometido a más de un socio rebelde y puesto muchos negocios en manos de Bottome-Granier. Es importante decir Bottome-Granier, porque ese es el orden jerárquico en la empresa, ya que Peter Bottome representa el paquete mayoritario de las acciones de su madre, Kate Deery, heredó de su segundo esposo, William H. Phepls. Marcel Granier representa las acciones de su esposa Phepls, y las que le han sido concediendo en negocios colaterales, apoyados en la fuerza de los medios de Comunicación. Los Phelps, propiamente dicho, se limitan a recibir dividendos y vivir bien, dejando que los muchachos manejen el negocio.

Siempre, estuvo claro que, aunque la televisión siempre ha sido un gran negocio y ha tenido épocas doradas en que la inversión se ha amortizado cada año, el periódico no renta sobre la inversión e incluso tienen pérdidas operacionales. Pero sin el medio duro que representa El Diario de Caracas, el Oligopolio Phelps sería como un boxeador que sólo pegará con una mano. No podrá noquear. Es que la televisión es un medio blando, con el cual se puede seducir a un político dándole pantalla, pero no se pueden hacer campañas de descrédito en consideración a que se trata de un medio del estado, de la sociedad, que un particular concesionario no puede usar para atacar a otro ciudadano –al menos, es la teoría-. El periódico, en cambio, es realmente privado, de combate. No esta sujeto a presiones oficiales. Por eso Bottome-Granier costean las pérdidas de El Diario de Caracas con parte de las ganancias de la televisión, siempre en la conciencia de que el lomito está en los negocios que el poder de los medios de comunicación hacen posible, como es el caso de la venta de aviones.

TODO POR EL F-16

Como representante en Venezuela y Colombia de negocios de la General Dynamics, Peter Bottome había atendido incluso a las necesidades de las cazas Cessna A-37 de la Fuerza Aérea Colombiana, pero no había podido realizar negocios importantes con la Fuerza Aérea Venezolana. Hasta que el 1986 llegó la hora de repotenciar los aviones Mirage III y V que Venezuela había adquirido en los tiempos de Caldera y sobre los cuales se basó durante mucho tiempo la superioridad militar de Venezuela sobre Colombia. Fue natural que la General Dynamics usará a su agente Peter Bottome para que aquella inversión prevista en el presupuesto militar venezolano, fuera para sus productos y no para el competir francés. “Hemos alimentado el negocio venezolano durante años”, dice una carta del Vicepresidente de General Dynamics, Dain Hancock en 1987, “y recientemente informaciones nos permiten pensar que estos esfuerzos pueden resultar en nuevas ventas de aviones F-16 a Venezuela”.

Como lo demostró la investigación que acaba de realizar la Comisión de Defensa de Diputados, los Mirage están profundamente arraigados en el ánimo de nuestros aviadores de combate. Esta preferencia se acentuó cuando la General Dynamics vendió a Venezuela aparatos F-16 y bajo condiciones muy comentadas. Estos aparatos carecen de misilística, la cual el proveedor se negó siempre a proporcionar. Como este tipo de aviones actúa como portador de misisl, que es el verdadero instrumento de combate, a los F-16 se les llamó “Los Hermosos Eunucos”. Muy hermosos pero sin poder de ofensivo. Hasta que el Presidente Lusinchi advirtió a General Dynamics que su nueva proposición ni siquiera sería considerada hasta que no dotaran a los aviones del dispositivo misilístico que los haría eficientes. De General Dynamics llegó a Bottome-Granier la orden de crear una atmósfera adversa a Lusinchi y contactar a su sucesor. Venezuela debió afrontar sin mísiles en sus F-16, el incidente de Caldas. Los mísiles llegaron en diciembre de 1987, cuando los F-16 tenían 6 años de comprados. En esto puede residir la resistencia de los oficiales aviadores venezolanos a adquirir un aparato de proveedor confiable .

El procedimiento de General Dynamics fue el de atacar a los Mirage a través de los medios de comunicación controlados por Bottome-Granier. El programa dominical de Granier, los noticiarios El Observador –noticiario de RCTV- y El Diario de Caracas, abrieron un campaña contra los Mirage. No se decía nada concreto, pero se creaba la atmósfera de que la repotenciación era un negocio ilegal. Bottome presionó personalmente a cada nuevo comandante de la Fuerza Aérea, pero cada nuevo comandante tenía la misma desconfianza a General Dynamis, “el fabricante de hermosos eunucos”.

Las presiones de los medios controlados por Bottome-Granier tuvieron un efecto contraproducente para el objetivo de GD. Un enviado desde Fort Worth a Caracas comprobó que los aviadores estaban dispuestos a resistir la ofensiva de RCTV y El Diario de Caracas , y que ya se negaban a recibir a Bottome. Entonces General Dynamics prometió a los aviadores venezolanos que retirarían del negocio a “ese chantajista”, como un comandante de la Fuerza Aérea llamó en su cara a Bottome. Así anduvieron las cosas unos meses hasta que General Dynamics comprendió que, con Bottome –Granier o sin ellos, la Fuerza Aérea seguirá prefiriendo los Mirage. Se abrieron nuevamente los ataques de RCTV y El Diario. Aún en medio de ellos, el Congreso de la República aprobó un programa general de actualización de las Fuerzas Armadas que incluyó la modernización de la flota de Mirage –así como la misilística de los F-16-. El contrato con los Mirage fue firmado. General Dynamics trató entonces de lograr la anulación del contrato activando a un oficial de la Fuerza Aérea a quien Bottome había venido cultivando asiduamente, tanto para sus negocios venezolanos como para sus negocios colombianos.

EL ERROR DE GAVIDIA

El general (r), FAV, Edgar Gavidia Valero emergió al conocimiento de todos los venezolanos a través de las pantallas de Radio Caracas Televisión. Venía de ser agregado militar en Colombia y sostenía la tesis de que Venezuela ya tiene suficiente superioridad militar sobre Colombia, por lo cual se debe rescindir el contrato de los Mirage.

En sus presentaciones por los medios de comunicación de Bottome-Granier encontramos las siguientes proposiciones concretas del general Gavidia:

1º: “...Nosotros, con los F-16, los Mirage y los CF-5 canadienses que tenemos , es absurdo tener más armamento...”

2º: “El Mirage 50 tienen menos radio de acción que los Mirage 3”.

3º: “Los generales Mendoza Ibarra y Farias avalan mi posición”.

4º “Se puede rescindir ese contrato”.

Durante varias semanas , La Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados se dedicó a examinar las objeciones de Gavidia. Todo en medio de una firme campaña de Radio Caracas Televisión y El Diario de Caracas señalando que el contrato era de alguna manera producto de la corrupción.

La Comisión de Defensa escuchó a Gavidia y citó a todos los excomandantes de la FAV que participaron en el Proyecto Mirage. El balance de la investigación fue el siguiente:

1º: Venezuela debe mantener su sistema Mirage como alternativa frente al F-16, para no depender de un solo proveedor , ya que la Guerra de las Malvinas demostró que el proveedor norteamericano puede cortar el suministro cuando más se le necesita.

2º: El contrato no es por 20.000 millones de bolívares, como dijeron Bottome-Granier y Gavidia, sino por 4.000 millones.

3º: Es mejor cambiar los actuales Mirage 3 y 5, por Miragen 50, omo se hace en el contrato, porque los Mirage 50 alcanzan mucha mayor altura en menos tiempo – el combate moderno se hace a esas alturas excepcionales-.

4º: Sí es necesario reforzar el arma aérea, porque Colombia está por recibir aviones Kfir israelitas que romperían el actual equilibrio.

5º: Los generales Mendoza Ibarra y Farias –como todos los demás entrevistados-, de quienes Gavidia dijo que estarían respaldando su criterio, en vez de eso respaldaron totalmente la negociación de los Mirage en sus declaraciones ante la comisión.

6º: Los esfuerzo de General Dynamics por rescindir el contrato de los Mirage son parte de una lucha comercial entre ese proveedor y el proveedor francés Marcel Dasault –fabricante de los Mirage-, lo cual no debe influir sobre la decisión del comprador venezlano.

LA OFENSIVA FINAL

Como Hitler a final de la Segunda Guerra Mundial lanzó su desesperada Contraofensiva de Las Ardenas, Bottome-Granier hicieron un último esfuerzo que, si bien no podía lograr el contrato para los F-16 ni modificar la decisión ya avalada por el Congreso, demostraría que al General Dynamics que sus representantes en Venezuela saben luchar hasta el último cartucho.

El miércoles 7 de julio, Marcel Granier grabó un programa “Primer Plano” con el general Gavidia, programa que revela, en acción coordinada entrevistador-entrevistado, un esfuerzo heroico por provocar una intervención del Presidente Pérez que interrumpa la adquisición por Venezuela de los Mirage 50. Sobre la marcha, Granier sale para Francia “en otros negocios”. En el ambiente militar, donde todos estos pasos son conocidos, flota la pregunta de si el Presidente de la República concederá a Granier, quien es uno de los más importantes soportes y tiene5 ministros en el Gabinete, una oportunidad más. Algo así como la cuenta larga de la famosa pelea Dempsey-Firpo.

El programa grabado el miércoles está previsto para salir al aire el domingo en la noche. Pero en medio, se produce un incidente infortunado para Bottome-Granier. En un frente distinto al de sus esfuerzos por el contrato para los F-16, Bottome-Granier trata de que el Juez investigador del Caso Recadi dice un auto de detención contra otro competidor Gustavo Cisneros, a propósito del Caso Gramoven. Sin que esté muy claro de donde salió la orden y cabiendo la posibilidad de que sus propios competidores les hayan puesto un peine, el día jueves 8 El Diario de Caracas y Radio Caracas Televisión difunden profusamente la existencia de un supuesto pacto entre Cisneros y Rafael Poleo –quien sería muy influyente en la investigación Recadi-, para proteger a Cisneros. Al día siguiente, viernes 9, el periodista Poleo responde con la publicación en el Nuevo País periódico que el dirige , de una carta interna de la General Dynamics en la cual se registra el movimiento táctico por la cual el fabricante de los F-16 retira de esas negociaciones a Peter Bottome, pasándole a otra rama de la misma empresa, a fin de facilitar sus relaciones con los aviadores militares venezolanos, irritados por las presiones periodísticas de Bottome-Granier. Cisneros se agarra de ese clavo caliente dándole amplia difusión por su propia televisora, Venevisión. Entre París y Caracas, Bottome y Granier consultan sobre si se debe sacar al aire el programa con la entrevista de Granier a Gavidia. Se consulta a la General Dynamics en Fort Worth, Texas, pero sin darle todos los datos del problema. GD ordena seguir adelante con el programa de Gavidia, puesto que ya se le ha promovido.

Con la reiteración pública, que el programa significa, de las denuncias del general Gavidia, la Comisión de Defensa decide interpelar una vez más al Comando de la Fuerza Aérea, en su propia sede, la Base Francisco de Miranda. El martes 13 a las 3:30 de la tarde, los diputados integrantes de la Comisión de Defensa llegan a La Carlota. A puertas cerradas interrogan, durante siete horas y media, al Alto Mando de FAV. Al salir se produce la confirmación de los Mirage. Después de analizar cada una de las objeciones publicitadas por Granier y Gavidia, los diputados en pleno, sin excluir a los masistas ni a la protestataria Causa R –representada allí por su máximo líder-, ratifican por unanimidad la conveniencia y pulcritud de la modernización de flota Mirage.

Al día siguiente, miércoles 14, al amanecer Rafael Poleo, en el programa de Napoleón Bravo en Televen, recapitula lo que ha hecho en los últimos días para contener la expansión del Grupo Roraima y de sus arietes Bottome.Granier. Lo primero fue abortar la operación para ponerle la mano a las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana, abortada publicaciones de El Nuevo País. Lo segundo, los movimientos respaldados desde dentro por Joaquín Marta Sosa –antiguo empleado de Granier-, para quebrar el canal 8 y pasarlo al Oligopolio Phelps. Ahora, la revelación de la campaña de Radio Caracas televisión eEl Diario de Caracas contra la modernización de los Mirage no estuvo movida por el deseo de luchar contra la corrupción, sino porque los dueños de esos medios representan al avión competidor , el F-16. Poleo mostró en cámara, una vez más, la carta de General Dynamics donde consta que Bottome es su representante.

Ese mismo miércoles 14, en El Diario de Caracas no da la noticia de que la Comisión de Defensa ha beatificado la negociación de los Mirage. Pero sí aparecen en él unas declaraciones del diputado Alfredo Betancourt, antiguo jefe de personal de Radio Caracas Televisión, hecho diputado en planchas de COPEI. En las cuales éste descalifica a Gavidia, señalando las contradicciones que siempre hubo en las denuncias y el diputado Betancourt ha descubierto de repente.

Un general resulta traicionado y ahora viene la batalla por Venezolana de Televisión.


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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