¡Horror al socialismo!

La guerra por el control de nuestros recursos naturales incluido el petróleo se intensifica: ataque a la moneda; captura de la renta petrolera por parte del capitalismo nacional y foráneo; desprestigio a los símbolos del socialismo y a sus héroes a través de los medios de difusión; intensificación del consumo de fruslerías; calentamiento de la calle por parte de la derecha externa con la clase media disociada.

Los errores del gobierno tienen un correlativo en cada forma de ataque: no se ha puesto preso a uno solo de los importadores que especulan y especularon con los dólares preferenciales; se le está entregando con ventajas desproporcionadas el negocio del petróleo a las compañías trasnacionales y nacionales: el gobierno contribuye con la calumnia al socialismo y a los socialistas auténticos con estas asociaciones y concesiones en la Faja del Orinoco y el Arco Minero, cuando confunde la sobre explotación de los recursos, su venta y repartición con el socialismo del siglo XXI y el Plan de la Patria.

Así mismo el gobierno hace llamar Plan de la Patria el apoyo a los capitalistas  parásitos y ladrones, y a los depredadores, calumniando y tergiversando la visión socialista de Chávez, porque éste propuso elevar las fuerzas productivas del país y convertirlo en la Venezuela Potencia y entonces ellos entienden que ésto solo es posible hacerlo con los capitalistas.

Luego con la excusa de la Paz, el gobierno promueve un diálogo, más parecido a una mesa de negociación, para acelerar la impunidad de todos los que han estafado a la nación y que todavía hoy especulan sobre el hambre de los más necesitados,  y liberando asesinos, promotores de guarimbas y conspiraciones; el gobierno cambia la justicia y la equidad social por la Paz de los sumisos.

¿Por qué tanto miedo al socialismo?

El socialismo es justicia social e igualdad para toda la sociedad, y para lograr ese objetivo es imposible hacerlo junto a los explotadores y expropiadores de nuestras riquezas, es imposible pedirle a los ricos que sean iguales a todo el resto de la sociedad,  ¡por supuesto que no lo van aceptar! Pero para los socialistas  ¡O todos tenemos los mismos derechos, las mismas oportunidades para vivir dignamente o nadie tiene nada!  ¡“O hay café para todos  o no hay café para nadie”!, de eso se trata el socialismo.

Sin embargo el gobierno pretende “pacificar” al país haciendo concesiones con los principios socialistas y chavistas;  regresando el control de la economía a los capitalistas.  Ahora mismo el dólar paralelo esta en tres mil setecientos (3.700) bolívares y el gobierno denuncia a una página web y a sus dueños por la inflación y la especulación, PERO ES INCAPAZ DE PONER PRESO A LOS ESPECULADORES CAPITALISTA, de confiscarles las tiendas, los depósitos y almacenes, los camiones, las empresas, los negocios a favor de la población necesitada; tiene HORROR AL SOCIALISMO.

Prefiere DEJAR DE LUCHAR contra la corrupción, especulación y el robo de los mercachifles privados capitalistas, entregarles la renta del petróleo en lo que el gobierno llama LA PAZ  –y ahora que los precios pueden subir estos zánganos hacen cada vez más presión para aniquilar o doblegar al gobierno, desde dentro y desde el imperio-;  prefieren esta paz vacua que luchar desde las trincheras mismas del socialismo, pelear contra la “conciencia egoísta” de los trabajadores desde el socialismo, contra la corrupción moral del obrero desde el socialismo, con medidas socialistas, con soluciones verdaderamente socialistas, lo que resultaría mil veces más fácil poderlo hacer, a que nos tropecemos alguna vez con un capitalista bueno y honesto (ni siquiera, un discurso tan florido y ocurrente como el de Teodoro Petkof  pudo resistirse a la tentación del dinero y a la corrupción del alma).

El capitalismo es corrupción moral y del espíritu, y mientras este sistema  esté marcando el camino en lo económico y en lo espiritual (sobre todo en lo espiritual), estamos todos jodidos. Mientras el gobierno crea que la solución a la crisis nacional y mundial es posible dentro del campo capitalista corremos el riesgo inevitable de obligar a toda la sociedad a un sacrificio, la cual solamente será contenida en su desesperación  bajo un régimen fascista, de terror y muerte.

Todas las medidas excepcionales de fuerza que buscan controlar a la delincuencia, como es el caso de las OLP, dentro de un sistema que juega con el capitalismo, todavía desigual e injusto como el nuestro, se convierten en medidas “normales”, se hacen  costumbre; terminan sustituyendo al trabajo político y moral que abandonaron los líderes desde el momento que aceptan trabajar en los términos del capitalismo y con los capitalistas. Así fue con la Ley de Vagos y Maleantes, las redadas, la misma recluta, en la época de la socialdemocracia.

¿Y cuáles son los “términos” capitalistas?:  el espeto a la gran propiedad privada, a la iniciativa privada y a la liberta de hacer lo que le venga en ganas al explotador,  libertad para vender y consumir lo que sea, libertad de mentir, de publicitar, de estimular el consumo de lo que sea, de explotar a lo que sea y a quien sea, de apropiarse de las tierras y de las fuentes de agua, de contaminar, de obtener ganancias a costa de cualquier cosa. Los términos capitalistas se basan en una libertad negativa, pasiva, que se fundamenta en que el Estado debe dejar hacer a los privados lo que ellos quieran a fin de acrecentar sus ganancias y  en perjuicio del resto de la sociedad.

Y cuando ésto contradice el bienestar de ese resto de sociedad, es decir, de las mayorías, el Estado capitalista o en el capitalismo (como en el caso nuestro) se convierte en Estado represor, debe constreñir los reclamos y protestas  de esas mayorías, bien sea criminalizando sus reclamos y castigándolos con la ley y la cárcel, o ejerciendo la violencia directamente,  mediante el terror y la muerte. Su papel docente se limitaría a la formación de individuos sumisos y obedientes y a la formación de mano de obra especializada para la producción capitalista.

Cuantas cosas malas no hubiéramos evitado si los llamados herederos de Chaves hubiesen continuado por el camino de luz, moral y espiritual, del comandante. Si no hubiesen falsificado el Plan de la Patria, un acto que los desespera y donde sus autores ahora se deben entregar a la mentira hasta las últimas consecuencias, quizá ahora el chavismo fuera una sola fuerza verdaderamente indestructible y no el estribillo de una cancioncita que solo sirve para bailar salsa en una tarima; seríamos respetados, si no temidos. Estaríamos en ventaja y no contra la pared por causa de una página web dirigida desde Miami.

 

 



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Héctor Baiz

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