La comunicación social y los medios como arma para el terrorismo

Hace justo 78 años, que el comunicador social Orson Welles, a través de un programa en la cadena radiofónica del Columbia Broacasting System (CBS) de Nueva York ; un 30 de octubre de 1938, víspera de hallowen, con el montaje de un radio teatro, pensado como una broma, por el día próximo, demostró el poder que tienen los medios y como la comunicación social y los medios, más allá de ser uno de los avances más significativos para beneficio de la humanidad, pueden resultar un arma extremadamente peligrosa, cuando caen en manos de mentes perversas que pueden utilizarles con fines ilícito, como la manipulación y el engaño a los receptores del mensaje y hasta para acciones terroristas de desestabilización.

Orson Welles había adquirido prestigio dramatizando algunas obras como Los miserables, en programas de radio, lo cual llevó en julio de 1938 al Columbia Broadcasting System (CBS) a ofrecerle un espacio para realizar un programa semanal en la cadena dramatizando obras. Howard Koch, que escribiría más tarde el guión de Casablanca, adaptaba obras y Welles las interpretaba. En la adaptación de La guerra de los mundos Welles interpretaba al profesor Pierson, el científico que explicaba lo ocurrido, mientras un actor interpretaba al periodista Carl Philips. El guión elaborado por por Koch fue de tal forma, que los hechos narrados parecían reales y puso en fuga a miles de vecinos..

La emisión del montaje en forma de noticiario empezaba así: Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 7:45P.M. y las 9:20P.M

La guerra de los mundos, una novela de ciencia ficción del escritor británico H.G. Wells, fue la escogida para una broma de la noche de hallowen, que terminó como un importante experimento, para el estudio del poder de los medios de comunicación de masas. Los hechos se relataron en forma de noticiario, narrando la caída de meteoritos que posteriormente corresponderían a los contenedores de naves marcianas que derrotarían a las fuerzas norteamericanas, usando un «rayo de calor» y gases venenosos.

En la presentación del programa se explicaba que se trataba de una dramatización de la obra de H. G. Wells; en el minuto 40:30, aproximadamente aparecía el segundo mensaje aclaratorio, seguido de la narración en tercera persona de Orson Welles. quince minutos después de la alarma general en el país, donde el público llegó a creer que realmente estaba siendo invadido.

Una vez emitido el flash informativo, pasaban a música supuestamente desde el Hotel Park Plaza, y periódicamente la interrumpían para informar de la ficticia invasión marciana. Una de las intervenciones del personaje Carl Philips desde Grovers Mill, Nueva Jersey, era verdaderamente dramática cuando anunciaba en primera persona: Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado... ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea... con ese suspenso, la impresión era que el periodista moría, mientras narraba la noticia

El programa duró casi 59 minutos. Los primeros cuarenta correspondieron al noticiario sobre la invasión extraterrestre, que terminaba con el locutor en la azotea de la CBS falleciendo a causa de los gases y seguía con la narración en tercera persona del profesor Pierson, que describía la muerte de los invasores.

Los radioescuchas, que sintonizaron tarde el programa y no oyeron la advertencia del principio, cayeron en pánico y se generó una histeria colectiva, que colapsó las comisarías de policía y las redacciones de los períodicos y emisoras con llamadas de los desesperados ciudadanos que trataban de ponerse a salvo de los gases venenosos y los rayos de los invasores en Nueva York y Nueva Jersey, donde supuestamente se habían originado los sucesos.

Este curioso episodio, que catapultó la carrera de Olson Welles, también demostró el poder de los medios de comunicación de masas y el peligro que representa el uso indebido.

En la mañana del 31 de octubre, llovieron las protestas exigiendo responsabilidades, la cabeza de Orson Welles y una explicación. El propio Welles presentó excusas por la broma de hallowen, considerada una burla por los oyentes.

La Universidad de Princenton , en 1948, diez años después publicó un estudio según el cual más de un millón de personas fueron afectadas por el programa de CBS, en Manhatan, entre Nueva York y Nueva Jersey.

Para la historia esta broma de Orson Welles, quedó como una demostración del peligro que representan la comunicación y los medios, cuando son utilizados de manera irresponsable y como arma para el terrorismo.

Fuente consultada: Wilkipedia



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

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