El harakiri comunicacional

La  sensible situación que vivimos en nuestra querida República Bolivariana de Venezuela reclama más información y menos propaganda. El pueblo requiere de insumos para combatir,  la  incertidumbre y el estrees que cada día le insuflan los medios privados de difusión masiva, con su desinformación y manipulación para alimentar escenarios que puedan incidir en el comportamiento de la colectividad, laboral, estudiantil, cultural y demás organizaciones populares que apoyan a la revolución bolivariana.

Las mediciones de las empresas especializadas en opinión pública revelan datos preocupantes en cuanto al apoyo con que cuenta el gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros.

Quienes hemos estado toda una vida inmersos en el mundo de la comunicación vemos con interés y especial  criterio los movimientos de opinión que investigan las encuestadoras, porque aun cuando no son determinantes,  si contribuyen a la creación de escenarios de incertidumbre que extrapolan reflejos negativos hacía el legado del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías y que en un momento dado pudieran  derrumbar la idealización de la figura de este soldado de la patria que dio su vida en pos de la redención de un pueblo, que todavía llora su temprana partida.

La excesiva propaganda y el interés desmesurado en personalizar el bolivarianismo, en una figura en particular, no está dando resultados lisonjeros, sino por el contrario está contribuyendo a la duda de

quienes de alguna manera no tienen suficiente claridad ideológica y ven en la revolución bolivariana, no un fenómenos histórico, que va en busca de nuestras raíces originarias, como base para la construcción de ese monumental  edificio denominado socialismo del siglo XXI, sino que lo perciben como una forma idealista, populista de gobernar para calmar el volcán que desde aquel 19 de abril de 1810, calienta las entrañas del pueblo y que todavía no ha alcanzado su máxima expresión, gracias a los paños de agua caliente que en el devenir de la historia ha recibido.

El espectáculo mediático no es suficiente para calmar el hambre de información que tiene el pueblo y esa falla es aprovechada por la derecha que si tiene un proyecto comunicacional bien definido, con su bombardeo diario de la “noticia envenenada”,  que está surtiendo mayor efecto en la población de a píe que la propaganda que irradiamos a través de los medios del Estado Venezolano, agrupados en el SIBCI.

Prueba de esa falla en el insumo que requiere la ciudadanía para bajar su estado de excesiva sensibilidad, es el conato de conflicto que se puso de manifiesto en el sector eléctrico, donde le brindamos un banquete a la mediática oligarca que se aprovecha de nuestras desviaciones pequeñoburguesas, para atacar a la revolución bolivariana. ¿Porque el planteamiento?. Porque no encontramos explicación al hecho de que el presidente obrero Nicolás Maduro Moros, tenía en su poder el tabulador de salarios de los trabajadores de CORPOELEC, a través de un punto de cuenta que le presentó el Ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica, Jesse Chacón  Escamillo y precisamente los últimos en enterarse son los interesados o afectados.

Esta falta de información, dio píe para que a escala nacional se suscitara ruido pernicioso en el seno de la masa laboral del sector eléctrico, llegando incluso a pedir la cabeza del ministro Chacón Escamillo, con cierres de calles y avenidas que dejaron una confusa imagen del trabajador en la comunidad, ajena al sector, que no se explica como le conculcamos sus derechos reclamando los nuestros, como es el caso del libre tránsito, que en mucha ocasiones, implica el derecho a la salud y hasta a la propia vida.

¿Había necesidad de llegar a esta negativa situación, si tenemos las 24 horas del día, todo un conjunto de medios y comunicadores, a través de los cuales se pudo haber informado a los trabajadores sobre el estado del tabulador y la contratación colectiva y evitar su manipulación y respuesta adversa a lo que todos los revolucionarios estamos obligados y comprometidos a defender hasta con nuestra propia vida, si fuese necesario, como es el legado del Comandante Chavez?

Hay que establecer prioridades y decantar entre lo que es publicidad, propaganda e información, porque a lo mejor estamos saturando de propagando a la población, pero le estamos negando la información veraz y oportuna, que requiere para la defensa del proceso.

En comunicación existe un principio, bien añejo, pero con vigencia y es que el  exceso de mensajes, si no están bien estructurados, provocan en el receptor, saturación y, la saturación produce rechazo. Esas peroratas tan kilométricas, que muchas veces tienen poco contenido, cansan y saturan el televidente o al radioescucha. Es mejor el mensaje corto, certero, con profundo contenido que haga diana en el alma y el  corazón del destinatario, que un interminable discurso que deja disperso en el camino, la esencia del mensaje y obligue a cambiar de canal o de dial, al receptor Es igual que cuando nos emocionamos y en vez de aplicar el poder de síntesis y lejos de escribir, cuartilla y media o dos cuartillas, nos lanzamos con una sábana de cinco o diez. Convertimos el artículo de opinión en un ensayo, que pocos van a leer.

El militante de la revolución, reclama más información, más formación ideológica, más claridad en cuanto al giro que ha dado el gobierno y menos idealización. Si no corregimos esto y dejamos que la mediática de la oligarquía parasitaria y la burguesía servil, lo interprete y lo sirva a su manera a nuestro pueblo, pudiéramos estar frente a El harakiri comunicacional.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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