El morboso encanto por los tumores

Difama primero y averigua después, esta es la manera como se comportan los medios poderosos en el mundo.

En el caso de la enfermada del Presidente Chávez, cómo gozaron los medios del mundo reproduciendo la falsa información sobre su gravedad, generada por El Nuevo Herald, el día miércoles 28 de septiembre pasado. Toda la poderosa prensa española, El País, El Mundo y ABC, abrieron con titulares sobre este tema.

Y aún, habiéndose demostrado que dicha información era falsa persistieron en que realmente el presidente había sido internado en la Clínica privada Caracas, y que las fuentes eran verídicas.

En los días posteriores, jueves y viernes, ningún medio se disculpó por haber publicado tamaña patraña.

Los poderosos medios, prensa y televisión de Estados Unidos se hicieron eco de la falsa noticia, y posteriormente, puesta en evidencia la trama callaron.

Este es el estilo que siempre han practicado los conglomerados comunicacionales en el mundo.

Con anterioridad a la falsa información difundida por El Nuevo Herald, el agente de la CIA, Roger Noriega, sostuvo en un artículo de opinión publicado en varios medios de prensa en Estados Unidos, que el cáncer que “padece el presidente venezolano Hugo Chávez está en un estado muy avanzado’. Que por ello, el gobierno chavista y el PSUV elaboraban estrategias para adelantar las elecciones del 2012, con el objetivo de permanecer en el poder y tomar por sorpresa a la MUD. Que el Comandante “sólo tiene una probabilidad de 50 por ciento de vivir por otros 18 meses, según fuentes cercanas a su equipo médico en Cuba”.

Y añadió el agente de la CIA Noriega: “Con el dictador fuera de la arena política por lo menos unos dos meses, los líderes cívicos de la oposición pueden impulsar una transición, trazando un plan que haga frente a la crisis creciente dentro del país, teniendo en cuenta el desasosiego y el desespero tras bastidores, creado dentro de las filas del gobierno por la enfermedad de Chávez”.

El día jueves 29 de septiembre, por la mañana, apareció el Presidente Chávez ante los medios y una cierta jauría de periodistas acudió a regodearse en el tema del tumor. Inmediatamente apareció un gringo, que prácticamente exigía que el presidente le entregara las radiografías y ultrasonidos para evaluarlos públicamente. Cebarse en el tumor extraído al Presidente, exponerlo con saña y sevicia ante los medios del mundo. A lo que el Presidente Chávez hubo de contestarle: "Cuando la gente ve a una persona con cáncer a caso le preguntan ¿Qué tumor tienes? Simplemente es alimentar la morbosidad y no los voy a complacer".

Hoy sábado aparecen dos asquerosas y necrofílicas bazofias en El Nacional, uno como editorial de su director Miguel Enrique Otero y el otro de Ramón Hernández. El editorial reza “El enigma del tumor” y el de Hernández, “Escoria convaleciente”.

Miguel Enrique Otero prácticamente clama de nuevo porque se desnude totalmente al presidente, para auscultarlo milímetro a milímetro ante un cuadro de médicos escogidos por la MUD. Y justifica lo que hizo El Nuevo Herald, porque El Nazional hace todos los días lo mismo.

Dice el editorial: “Desde luego, en la prensa internacional se comenta y se especula libremente sobre el estado de salud del jefe del Estado, pero en Venezuela los periodistas han sido muy comedidos sobre el tema… Desde el Gobierno sucede lo contrario, y no sólo se entorpece la labor de la prensa sobre lo que constituye un tema de primordial importancia para los venezolanos, sino que, además, se montan shows para desinformar a los ciudadanos. Siempre que el Presidente viaja a Cuba lo hace bajo un manto de misterio, con llamadas a medianoche a su programa televisivo favorito, como si el resto de los comunicadores sociales careciera de autoridad moral y ética para llevar su mensaje al pueblo.”

Y vean como montan toda una chirigota, toda una burla y escarnio sobre el tema: “Lo más grave de esta política comunicacional es que cuando deciden poner a hablar al mandatario todo el mundo sabe que se trata de un montaje para inflar la imagen presidencial. El jueves le pusieron un guante de softbol y una pelota, pero detrás de él no había ningún estadio. Es como si a Maduro lo pusieran con un palo de golf en Caucaguita.”

Se ríen bestialmente.

El editorial sigue asquerosamente de este jaez, y se afinca en el mismo estilo de los publicados en los días previos al golpe del 11-A de 2002. Veamos: “No olvidemos, por fortuna, que también concurren a esas ruedas de prensa algunas valientes periodistas de medios latinoamericanos que no se la ponen fácil al caudillo y que muchas veces lo dejan fuera de sitio. Que sean mujeres es lo que más le molesta al Presidente, porque está acostumbrado a darles órdenes humillantes cuando trabajan a su lado. Que una joven corresponsal, tranquila y sensata, formule en Miraflores preguntas que están en la boca de todos le parece un insulto a su machista majestad militar.”

Y agrega el sádico editorial: “Al Presidente le parece una falta de respeto que una periodista le pregunte dónde tenía el tumor canceroso. Se sintió humillado y respondió "¿Quieres que te diga de qué clase era para alimentar tu morbosidad?". El problema es que si dice donde estaba el tumor, los médicos venezolanos van a calcular sus posibilidades de sobrevivencia.”

Eso es todo lo que a ellos interesa.

En la página siguiente de este diario, aparece la bazofia “Escoria convaleciente” de Ramón Hernández, del que sólo voy a colocar el primer y último párrafo, para que se vea al nivel insólitamente nauseabundo al que ha llegado esta gente: “Los seres humanos al borde del sepulcro, por lo general, se deslastran de odios y rencores, y perdonan. Entienden su finitud y aceptan que la inquina envenena el alma, y que amar al prójimo es mucho más que tolerarlo o aceptarlo, conductas igualmente discriminatorias aunque socialmente aceptadas; son menos dañinas que las abiertamente segregacionistas.”

Y cierra con esto: “En la postración que causa sufrir la peor enfermedad es normal que se sienta miedo y arrepentimiento, pero si se exacerba el odio y el afán de venganza es mejor no enjuiciar ni criticar, sino sentir lástima. Presto escapulario.”

Esta es la gente que habla de que los chavistas son los que general odio y violencia en este país. Es la gente inmunda y miserable, con cuya presencia mefítica nosotros tenemos que arreglárnoslas para poder convivir en paz. Qué tal.


jsantroz@gmail.com


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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