El trabajo en el socialismo

La discusión de cómo debería ser el trabajo socialista en pleno siglo XXI nos sumerge en campos de orden económico y político de carácter microeconómico e incluso macroeconómico, por tanto, amerita un análisis exhaustivo, partiendo de la necesidad de superar la relación opresor-oprimido como finalidad suprema del Socialismo. En la región Latinoamericana y Caribeña la situación de explotación bestial es cada vez más alarmante, al punto que, según estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre Latinoamérica y el Caribe existe una población de niños trabajadores para el año 1995 de 20 millones, para ilustrar un poco el significado de semejante cifra, sólo basta con ver la población de Nicaragua la cual es de 4. 272.352 habitantes, distribuidos entre todas las edades, esto significa, abriendo un marco comparativo, que pudiésemos fundar, por lo menos, 4 países con las dimensiones de Nicaragua, pero con la salvedad que sus pobladores serían niños y niñas trabajadores y trabajadoras, y su razón de ser sería la de servir como esclavos en países de esclavos para el enriquecimiento de los dueños del capital que viven del mercado y que manejan sus lujosos Rolls Royce Phantom de 411000 Euros o, lo que es lo mismo, 1.131.072.000 millones de bolívares (de los viejos), comprado gracias al sudor, el sufrimiento e incluso la sangre de los proletarios niños y niñas latinoamericanos y caribeños.

La puesta en marcha de políticas socialistas en el campo de las justas relaciones de producción son, en la actualidad, determinantes para romper con el desequilibrio económico existente en el mundo tan asombroso que permite la existencia de países enteros inundados en la más vil, cruel y despiadada pobreza, como el caso de Haití y, a la vez, admite que individualidades amasen fortunas de hasta 4.6 billones de dólares como el caso de Gustavo Cisneros en Venezuela. La situación del enriquecimiento de minorías por la explotación de las mayorías en los medios de producción se torna cada vez más compleja, en el discurso de la servidumbre voluntaria de Étienne de la Boétie escrito en el año 1548, es decir, 270 años antes del nacimiento de Marx y sólo 56 años después de la llegada de los bucaneros españoles a nuestro continente, ya se planteaban argumentos infalibles respecto a la situación de la dominación, como: “Son, pues, los propios pueblos los que se dejan, o, mejor dicho, se hacen encadenar, ya que con sólo dejar de servir, romperían sus cadenas.” El problema planteado es cómo dejar de servir para en el siglo XXI romper las cadenas invisibles del mercado moderno y avanzar hacia la libertad, la unidad internacional de los proletarios podría ser una alternativa frente al capitalismo salvaje, despiadado y arrollador, esta situación concreta ameritaría evaluar el escenario mundial para comenzar el impulso desde Latinoamérica por las condiciones políticas objetivas que está presentando actualmente, este contexto queda aun más claro en palabras del argentino Trotskista J. Posada, cuando dice: “Todos los problemas de América Latina hay que interpretarlos en su relación con el mundo”. De esta manera, Latinoamérica debe plantearse la unidad de los oprimidos, formando una sola clase para sí, los proletarios industriales deben fusionarse con campesinos, intelectuales e incluso con desempleados, ya que la tasa de población sin empleo en el mundo es considerablemente preocupante, en lenguaje estadístico estamos hablando de 191.8 millones de personas. Como dice Edgar Morin “Hay que pensar globalmente y actuar localmente”, en tal sentido, en el municipio Girardot bajo la gestión del compañero Alcalde, Pedro Bastidas, avanza hacia la nueva arquitectura jurídica y administrativa que estará inmersa en la gestión socialista de las diferentes Empresas De Propiedad Social (EPS) que se fundarán, de esta manera las nuevas relaciones de producción y en si el trabajo socialista podrá reivindicar la siempre vigente máxima de Marx manifestada en la crítica del programa de Gotha “...una vez que con el desarrollo multilateral de los individuos hayan crecido también sus capacidades productivas y todos los manantiales de las riquezas colectivas fluyan con plenitud, sólo entonces podrá superarse el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!”.

(Pepino)

K100fuegos2003@yahoo.com


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Raúl Ramírez

Abogado, profesor y escritor. Ex-guerrillero.

 rauljoseramirez@hotmail.com

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