Perspectivas y desafíos

A propósito de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

En tiempos donde el neoliberalismo, su ideología y su forma de vida se encuentran en un callejón sin salida, sumado a los devastadores azotes que la naturaleza, de manera aleccionadora, le regala sutilmente a unos sujetos que caminan por senderos planificados por los “arquitectos científicos” de la infraestructura del capital financiero; se levanta el grito colectivo de organizaciones sociales que ven en el futuro un camino labrado por su accionar militante y participativo.

Hoy por hoy, las cosas no parecieran estar teleológicamente claras para quienes ofrecieron el bienestar individual de una sociedad civil cada día más “emancipada”. La lógica de producción depredadora y promotora del consumo masivo se renovó hasta el punto de tocar techo; y en este momento, la gran mayoría de habitantes del mundo sólo consumen lo que producen los grandes capitales de la -mala- alimentación. Por otro, lado la insostenibilidad concerniente a la explotación indiscriminada de los recursos naturales, ha llevado a la contaminación de ríos, lagos y mares, perjudicando también a la tierra y al aire que todos respiramos.

Pero se dice que vivimos una crisis climática, cuestión que a nuestros ojos, no es más que consecuencia de un modelo organizacional de producción destructivo e irrespetuoso de toda forma de vida. No obstante esto, que además es compartido por muchos de los que se embisten con el ropaje de la dignidad crítica, la cuestión parece ir más allá; en ese sentido podríamos aventurarnos a afirmar que estamos observando el desgaste, agotamiento y fracaso de la modernidad misma como filosofía que se instauró en el proyecto que occidente globalizó.

Estamos entonces, en un momento histórico extremadamente importante y peligroso. Son tiempos en los que declararse ecologista, le acreditan a cada individuo responsabilidades revolucionarias (y cuando entendemos revolucionari@ hablamos de antisistémic@, sin ninguna filiación con el reformismo-gatopardismo), ya no se trata de pequeños burgueses, que hablaban de ecología sin develar las causas estructurales de tan lamentables consecuencias, haciéndose de la “vista gorda” ante el capitalismo como paradigma dominante. La cuestión se torna un poco delicada, cuando comienzan a aparecer términos como los de “geo-ecología”, eco-capitalismo, trasferencia tecnológica o tantos otros que pretenden mantener vivo un sistema de acumulación que históricamente ha demostrado, se renueva y emerge mucho más dominante (y hegemónico), que en el momento en que lo embiste una crisis.

Por último el reto mayor, de lo que ha sido la CMPCC, en la ciudad de Cochabamba, será demostrar que puede tener un impacto real en la política internacional, ante organismos que agonizan cada vez que el pueblo se moviliza masivamente, demostrando a su vez, que no necesita de organismos de representación, que en la actual situación mundial, se encuentran subordinados a los grandes poderes económicos-militares. En Cancún, en la venidera cumbre de presidentes, pueden pasar dos cosas: 1) por un lado que los pueblos del mundo se movilicen, ejerzan presión y se comiencen a construir nuevas alternativas políticas responsables con el medio ambiente y la vida; o 2) se puede leer el documento final que los pueblos en Cochabamba, en una fuerte jornada de discusión, lograron emitir a los responsables de tan dramática situación mundial, y literalmente “engavetarlo”, ignorando la importancia y fuerza movilizadora de un pueblo que a diario construye nuevas subjetividades y relaciones entre sus pares.

De suceder esto último, nos veríamos en la histórica situación de la “rebelión permanente” (para no olvidarnos de Mires y su texto), situación mucho más digna, que sentarnos a pactar con los verdaderos culpables del cambio climático. Me refiero con esto último a los países que rinden apología a la palabra desarrollo, una palabra que debería desaparecer del nuevo lenguaje político en construcción. A todas estas, hay mucho que decir y replantear.

Carlos_rivas_45@hotmail.com


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Carlos Rivas

Escuela Popular de Comunicación ?Eulogio Paredes?. Vocero de la Casa del Costurero.

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